Chi Kung: «Un traje a medida»

Sin el cuerpo no se puede alcanzar el Tao
Sólo con el cuerpo no se puede conocer la verdad
YO SOY, YO EXISTO, este conocimiento natural e intuitivo en cada uno de nosotros,
es la brújula que orienta nuestro caminar por la vida.

-EL CUERPO – UN VEHÍCULO APROPIADO: partimos en nuestra búsqueda de aquello que somos con una serie de herramientas, los sentidos, la inteligencia, nuestras emociones, la capacidad de relacionarnos con lo de afuera y la necesidad de conocernos por dentro.

Experimentamos y conocemos, nos desarrollamos en el plano físico, en el emocional y en el mental, todo ello parece que depende de una serie de instrumentos que la naturaleza ha ido elaborando con un sofisticado diseño en pos de que las cosas funcionen lo mejor posible, desde un escarabajo a un león, o desde una brizna de hierba a un roble centenario, cada ser vivo va a intentar funcionar lo mejor posible y desarrollar de la manera más eficaz su programa de vida.

Este sistema tan sofisticado que poseemos capaz de elaborar pensamientos, sentir emociones y percibir sensaciones, está ahí para brindarnos la oportunidad de aprender y de obtener respuestas a la cuestión de base: YO SOY, YO EXISTO.

Si nuestro cuerpo no está dispuesto a atender esta cuestión, la existencia carece de sentido, cualquier placer es pasajero, y no tarda en aparecer el dolor, la vida se convierte así en un ir y venir entre la búsqueda del placer y la llegada del dolor, cuando encontramos placer en algo intentamos quedarnos el máximo de tiempo en ello, y cuando nos llega el dolor nos lo queremos sacar de encima cuanto antes, o si no somos capaces de hacerlo por nosotros mismos, recurrimos a alguien de fuera para que haga el trabajo por nosotros. Pero ni el placer ni el dolor «SOY YO», solo se tratan de vías de experiencia, señales que la vida pone en nuestro camino de aprendizaje justamente para eso, para aprender y cuando el aprendizaje no se hace de manera correcta, cuando repetimos nuestros errores una y otra vez, finalmente aparece la enfermedad como una posibilidad extrema para encontrar la corrección.

-EL CHI KUNG Y EL CAMINO DEL CUERPO: el Chi Kung nos lleva a relacionarnos con el cuerpo a través de formas de ejercicios en las que la auto-indagación es el aspecto más importante de esta práctica, la consciencia que ponemos en cada gesto y en cada respiración es lo que hace que algo se despierte en nuestro interior, una paz y una claridad profunda son el resultado de ello.

Cuando somos honestos al practicar, nos descubrimos con limitaciones en nuestro cuerpo y en cómo intentamos manejarlo, la cuestión es sobre todo desde dónde lo intentamos hacer.

En nuestra vida hemos pensado y hemos sentido muchas cosas que siguen de alguna manera guardadas en diferentes partes de nuestro cuerpo, en forma de tensiones y de bloqueos, o de acortamientos de cadenas musculares, de patrones posturales incorrectos y formas de respiración que nos encarcelan más que liberarnos y sobre todo de multitud de juicios acerca de cómo soy y cómo hago y de cómo debería ser y cómo debería de hacer, y son nuestros juicios los que nos encadenan más aún.

Con el Chi Kung tenemos la gran oportunidad de darnos cuenta de todo esto, lo que debe prevalecer es la observación, el estado neutro desde el cual observo y me doy cuenta, esto me gusta, siento cómo esta parte de mi cuerpo se abre, o cómo este músculo se estira, ahora se abren las costillas, ahora la respiración llega más lejos, ¡¡GUAU!!, ¡ahora me siento más vivo que antes!, y también más tranquilo…

Pero ¿QUIÉN o QUÉ? Se da cuenta de todo eso que está sucediendo, ese es el observador original, el que se da cuenta de lo que siento, de que respiro, de que he tenido un pensamiento, de que un músculo se ha estirado… YO SOY ESO QUE SE DA CUENTA de todo lo que sucede en este instante y en cada instante.

El verdadero Chi Kung es un trabajo sobre el vacío, sobre la capacidad de observar el movimiento desde la quietud y la quietud dentro del movimiento.

CHI KUNG – UN TRAJE A MEDIDA: cada uno de nosotros va por la vida con un traje puesto, en principio por una necesidad vital de protegernos del frío o del calor, pero también por mostrar ante el mundo cómo somos o cual es nuestra posición social. Los trajes se pasan de moda, y con el tiempo también se nos llegan a quedar pequeños. Imaginemos ahora que nos ponemos aquella ropa que se nos quedó pequeña, o que ya hace tiempo que se pasó de moda, seguro que tendríamos algún buen amigo que nos diría ¡¡Oye tío, eso ya no se lleva!! (por si no nos habíamos dado cuenta).

¿Cuántos años hace que llevamos el mismo traje por la vida?, de persona atareada, de simpático, de triste, del que piensa que la vida es un problema, de padre, de esposa, de currante, de guay, de sufridor….

Y es fácil reconocer que YO NO SOY ESO, puesto que a pesar de que puedo cambiar de traje con frecuencia, sigo teniendo en el fondo la sensación de que en todo momento hay un YO dentro de esos trajes.

Luego «YO SOY» ¿el que cree que se cambia de traje? o ¿el que se da cuenta de que ha cambiado de traje?, es hacia este observador a donde orientamos nuestra práctica, todo el trabajo de Chi Kung está dirigido a despertarnos, para permanecer más y más en el estado del que «SE DA CUENTA» sin identificarse con ningún traje en concreto.

Por eso el trabajo es hacia dentro, para descubrir ¿qué somos en realidad?, en ocasiones el Chi Kung trabaja de fuera hacia dentro, desde las formas externas del ejercicio a la profundidad del sentir, mientras que otras veces el camino es a la inversa, desde la respiración a la expansión de la energía que estas fuerzas interiores ponen en movimiento y desde la claridad que se despierta en nosotros, pero siempre es un viaje de retorno hacia encontrarnos con eso que somos, no se trata de cambiar un traje usado por otro, ni siquiera por uno más espiritual a la moda, si no de rescatar LA PERFECTA-RADIANTE DESNUDEZ NATURAL QUE SOMOS.

Janú Ruiz
Instructor de Chi Kung
janu.tao@wanadoo.es
www.chikungtaojanu.com