“Una iniciativa social para la mejora para la biodiversidad”

En los últimos años, las abejas están sufriendo considerables bajas en muchas partes del mundo debido a múltiples factores:

– Deterioro del medio ambiente.

– Contaminación de los cultivos a través de insecticidas, pesticidas y fungicidas.

– Plantación de transgénicos.

– Menos biodiversidad al haber grandes superficies de monocultivos.

– Problemas con el control de la varroasis, al hacerse las varroas resistentes a los tratamientos a los que se somete esta plaga que lleva asociada otras enfermedades como virosis, difíciles de controlar.

– Los cambios bruscos de la climatología, que desconciertan a las abejas en sus ciclos naturales de desarrollo.

– Las pertinaces sequías que hacen que las abejas no tengan oferta de néctar ni de polen.

– La alimentación estimulante a base de jarabes, azúcar, glucosa, etc…

– La trashumancia intensiva, no dejando a las abejas vivir los ciclos de actividad – descanso.

– La contaminación de las ceras debido a los tratamientos.

Apicultura sensible para un mundo sostenible

En contra de tantos factores negativos se sitúa apicultura ecológica, la “apicultura sensible”, como a mí me gusta llamarla.

• ¿Cuál es la diferencia entre una apicultura convencional y una apicultura sensible?

– Nuestras abejas sólo habitan en zonas con una gran biodiversidad floral, zonas de alta montaña, donde no existen cultivos extensivos, parques naturales, reservas de la biosfera, grandes extensiones de sierras. Lugares donde la única oferta que tienen nuestras abejas es la flora silvestre que sale de forma natural, brezos, castaños, romerales, tomillares, encinares, etc…

Esta ubicación de las colmenas nos garantiza que el pecoreo se realiza sobre fuentes de néctar y polen totalmente silvestre.

– Nuestras abejas no reciben ningún tipo de alimentación estimulante, garantizando su desarrollo normal con sus propias fuentes naturales de miel y polen que el apicultor de forma generosa deja a modo de reserva para que las abejas puedan afrontar los períodos de carencia de alimento.

– Nuestras abejas tampoco reciben tratamientos químicos de síntesis para controlar la varroa. Este control se hace combinando técnicas de manejo, utilizando colmenas sin fondos que hace que un porcentaje en torno a un 30 % de varroas sean eliminadas por las abejas de forma natural y combinando correctamente los períodos de actividad-descanso aplicando remedios en el momento en el que no hay cría en la colmena. De esta forma, de consigue una efectividad muy alta en el control de la varroa.

– En la apicultura sensible respetamos los ciclos de actividad-descanso de las abejas, ya que no realizamos grandes trashumancias y, en caso de cambiarlas de ubicación, sólo se hace una vez al año.

– Tenemos colmenas son de desarrollo vertical, pudiendo así extraer la miel única y exclusivamente de las medias alzas donde sólo depositan miel no mezclando esta con la cámara de cría. Fuera aparte sólo se extrae la miel cuando está totalmente operculada, es decir, madura.

La extracción de la miel se realiza totalmente en frío, con el fin de no dañar en ningún momento las propiedades organolépticas (propiedades de olor y sabor) de la misma, ya que si se calienta la miel, bien para su filtrado o bien para pasteurizarla, las vitaminas se volatilizan y la miel pierde propiedades.

– La miel de forma natural tiende a cristalizar, lo que es un indicio de calidad y pureza, para preservar dichas características la presentamos la miel en estado cremoso.

– Así mismo, también presentamos el polen fresco tal y cómo se recoge de la colmena, sin haber sufrido ningún proceso de secado, con lo que apreciamos de una forma muy marcada el sabor del mismo y aprovechamos más su valor proteínico.

– Finalmente, su propia casa, los panales donde las abejas se reproducen, guardan la miel y el polen y que es elaborado por ellas mismas, son panales de cera virgen, estando así preservados de agentes de contaminación externa.

– Por todas estas razones y el mimo que ponemos en nuestra relación con las abejas y con el medio en el que vivimos, hacen que el producto final ya sea miel, polen, propóleos, jalea real o cera de abeja sean productos de altísima calidad, debido al cuidado de todo el proceso hasta llegar al producto final.

¿Cómo apadrinar una colmena?

Esta metodología aplicada a las abejas de una apicultura sensible para un mundo más sostenible, nos hace invitarles a fomentar esta apicultura sensible a través del apadrinamiento de colmenas, donde a cambio de su apoyo le ofrecemos el poder disfrutar del maravilloso resultado final de los productos de las abejas con distintas variedades de mieles (brezo, culluna, castaño, romero, tomillo, lavanda, bosque, encina, eucalipto, azahar o mil flores), diversas variedades de pólenes frescos, jalea real fresca, propóleos, cera virgen etc…

Tras el apadrinamiento Ud. da un nombre a su colmena y a un árbol que plantamos en las fincas donde se asientan nuestras colmenas. Dando así una oportunidad a las abejas, a la naturaleza y al planeta a que este eterno ciclo de la vida se regenere de forma permanente gracias a la labor polinizadora que realizan las abejas sobre el ecosistema.

Fdo. Aurelio González Rodríguez

Apicultor Ecológico

www.mielesorganicas.com

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