Ante todo y aprovechando estas líneas mi apoyo incondicional a la sanidad pública, a todos esos profesionales de la salud que luchan por una sanidad para todos y que se preocupan por la calidad de ésta y por la salud de todos y cada uno de sus pacientes.

Sin embargo, como profesional de un método de salud considerado en occidente “alternativo” -en este caso la acupuntura- quisiera aprovechar también estas líneas para expresar mi desacuerdo con algunas de las prácticas que se llevan a cabo de forma rutinaria por algunos de estos profesionales de la salud.
Son casos de los que tengo conocimiento porque han ocurrido en mi propia familia o a personas que han venido a verme para tratar su problema con un método “alternativo” debido a que no han encontrado solución con la medicina occidental.

El primer caso le ocurrió a mi hija. Ella hace judo en el colegio y en una de sus clases cayó al suelo, golpeándose con el hombro derecho, y la compañera que combatía con ella le cayó encima. Le crujió la espalda y luego no podía mover el hombro además de sentir un fuerte pinchazo en las costillas al respirar. Ante el temor de que se hubiera roto una costilla le mandaron a urgencias para hacer una radiografía. El diagnóstico fue negativo, ninguna costilla rota, solo la contusión. Por tanto el tratamiento habitual en estos casos: un antiinflamatorio 3 veces al día y analgésico, a cambiar por otro más potente si el primero no hacía efecto, hasta que durara el dolor. Eso sí, según la doctora el dolor por una caída y golpe como ese podía durar hasta tres semanas.

Afortunadamente en casa sabemos de osteopatía. Dado que no había rotura nada más llegar a casa pusimos manos a la obra: con unas manipulaciones ligeras de la espalda y el hombro se le desbloquearon todas las vértebras y costillas que habían quedado bloqueadas por la caída. El alivio fue inmediato: no más pinchazos al respirar y sí, el dolor de la contusión, pero nada más. No hizo falta que tomara ni un solo antiinflamatorio, ni un solo analgésico… y en dos o tres días estaba como nueva, ni rastro de la caída. Sin embargo, si no se hubieran liberado los bloqueos a nivel vertebral y costal, no se le habría ido el dolor lo que probablemente habría llevado a que se tensara aun más y en un círculo vicioso habría aumentado el dolor, habría tensado más, más dolor, más tensión… entonces sí, probablemente hubiera necesitado los analgésicos y antiinflamatorios y el veredicto de tres semanas de dolor seguramente se habría cumplido.
No entiendo como puede ser que un médico traumatólogo no sea consciente de que una caída de este tipo causa bloqueos a nivel costal y vertebral que son los causantes principales del dolor, muy por encima del que produce el propio dolor de la contusión. Si puede solucionarse tan fácilmente con una manipulación sencilla cuando el bloqueo aún no se ha cronificado ¿por qué no recomendar, una vez que se ve que no ha habido rotura, un simple masaje, una visita al osteópata o al fisioterapeuta? Se evitaría con esto mucha ingesta de pastillas y muchos problemas de espalda que siendo muy sencillos de resolver en un principio, se pueden complicar mucho si se cronifican.

Otro caso es mucho más grave. Se trata de una mujer joven que durante toda su vida ha tenido digestiones pésimas. Hace unos años en una de sus peregrinaciones por médicos de digestivo para tratar de solucionar el problema, le vieron que tenía muchas piedras en la vesícula biliar. Ni cortos ni perezosos pensaron que ahí debía estar el origen de sus problemas digestivos y decidieron extirparle la vesícula. A día de hoy no tiene vesícula biliar y continúa con los mismos problemas digestivos de siempre. Este tema estamos ahora tratando de regular con un tratamiento personalizado de acupuntura que equilibre su cuerpo y que ya está dando sus frutos.

Esto de quitar órganos dañados es por desgracia una práctica relativamente común en medicina occidental. Se quita el órgano pensando que así se elimina el problema en lugar de pensar que el órgano dañado es un reflejo del desequilibrio que hay en el cuerpo, no la causa del daño. De esta manera se extirpan órganos que podrían seguir estando en su sitio y cumpliendo la función para la que han sido creados: vesículas, amigdalas, úteros, ovarios… y muy pocas veces ocurre que los problemas por los que se quitaron desaparecen, cuando no ocurre que se presentan otros problemas que antes no estaban. Yo, sinceramente, creo que antes de quitar nada primero hay que tratar de regularlo y si la medicina occidental no sabe como ¿por qué no recurrir a otras medicinas que se centran en equilibrar?

Un caso más. Este quizá no sea “grave” aunque si es un problema muy extendido y de fácil solución sin tener que llegar al uso de ningún tipo de medicación, terapia, operación ni nada que se le parezca.

Una mujer madura vino a mi consulta para tratarse de una afección que no viene al caso. Hablando de todos los problemas de salud habidos y por haber, lo que forma parte del diagnóstico de medicina tradicional china, me comenta que de vez en cuando si hace esfuerzos, si se ríe o tose, tiene ciertas pérdidas de orina. Comentándole el “problemilla” a su ginecólogo y preguntándole si le parece que debería hacer ejercicios para reforzar el suelo pélvico éste, ni corto ni perezoso, le contesta que ésto es una tontería y que no se puede hacer nada…¡no doy crédito! Este señor supongo que será accionista de cierta marca de “pañales” para mujeres maduras. Por supuesto que los ejercicios para fortalecer el suelo pélvico son importantísimos y cortan de raíz prácticamente cualquier problema de pérdida de orina. Lo de los pañales para mujeres adultas es un negocio estupendo. Se que éste caso es excepcional y que la mayoría de los ginecólogos recomiendan estos ejercicios pero que haya un sólo médico capaz de decir que es una tontería… me parece inaudito.

Hay más casos y seguro que todos conocemos alguno pero no hace falta extenderse. Son unos ejemplos para ilustrar como a veces el inmovilismo, el quedarse estancado en los tratamientos convencionales en lugar de abrirse a otras posibilidades terapéuticas puede dar lugar a perpetuar problemas que cogidos al inicio pueden solucionarse fácilmente o crear problemas de salud donde no debería haberlos.

Belén Benito

Acupuntora

www.acupunturaymas.com