Sabemos por la Nueva Medicina que cada enfermedad se desencadena a partir de una situación de conflicto. Y que el contenido del conflicto determina el tipo de patología que, a su vez, suele provocar un estado de ánimo más o menos alterado. Resolver el conflicto se convierte, en la medicina moderna, en el punto de partida no sólo para curar la enfermedad, sino también para transformar la emoción y transformar la percepción de la realidad.

Veamos de cuántas maneras se puede resolver una situación de conflicto. Lo más probable es que haya tantas como personas, por eso, ahora mismo, no puedo abordarlas todas. Pero lo que sí voy a hacer es mostraros lo que hasta este momento he comprobado que funciona más rápido.

Tipos de solución:
-Resolver el conflicto.
Aceptarlo.
-Liberar el foco de Hamer y el quiste energético.
-Liberación Psicosomática – Liberación Somato-Emocional.
-Resolver el conflicto desemboca en una reacción en cadena que afecta a tres niveles en el ser humano: a nivel de la psique, a nivel del cerebro y a nivel de los órganos. Es, probablemente, la solución más completa, ya que se pone en marcha la armonización del estado de ánimo, del cerebro y la recuperación de los tejidos y órganos, que son los que manifiestan los signos y síntomas. Veamos algunos ejemplos:

  1. Para una persona afectada de la glándula tiroides (conducto tirogloso, hoja embrionaria ectodérmica) la solución pasa por solicitar ayuda y comenzar a delegar en los demás, ya que el conflicto que lo genera es el de la impotencia, sentirse atado de pies y manos, no dar abasto, saturación. No es casual que la Naturaleza haya elegido a esta glándula como diana, ya que es la responsable de la velocidad del metabolismo celular. Y ante este tipo de situaciones, en la fase de solución, la glándula crece para segregar con mayor eficacia las hormonas T3 y T4, que son las que nos imprimen una capacidad de reacción más rápida y resolutiva.
  2. En las afecciones de la vejiga urinaria tenemos que fijarnos en si marcamos adecuadamente los límites a los demás, si somos lo suficientemente asertivos como para expresar lo que queremos y lo que no. Porque de lo contrario, la vejiga se ulcerará y se inflamará para almacenar orina en cantidad suficiente y así permitirnos marcar nuestro territorio como hacíamos en la época de las cavernas.
  3. Para alguien que tenga problemas de cadera, propongo que se fije en si ha tenido o tiene, en la actualidad, dificultades para soportar o resistir alguna situación. Asimismo aparecen alteraciones en la cadera cuandose tienen dificultades para dar un paso importante. En este caso la solución se pone en marcha cuando nos decidimos a dar el paso, sin miedo, ya que a la larga compensan los riesgos frente a una posible cojera si no hacemos nada. En el caso de no soportar o resistir, la solución inmediata pasa por pedir ayuda o, si es necesario, renunciar al proyecto, sin problema; no compensa superar nuestra capacidad de carga máxima porque nos podemos romper. Nada ni nadie debe estar por encima de nuestros intereses.

-Aceptarlo. Cuando la solución del conflicto no es viable, nos queda la aceptación. Esta postura resulta tan eficaz como la anterior, y además demuestra una gran madurez reconocer dónde están nuestros límites. Utilizar frases como: “Integro todo lo que mi cuerpo hace por mí y acepto las consecuencias”, resulta también de gran ayuda. Ese reconocimiento sumado a una actitud de agradecimiento hacia el organismo que no ceja en su empeño por facilitarnos la existencia, es combustible para mantener viva la salud.

-Liberar el foco de Hamer y el quiste energético. Tanto el foco como el quiste son áreas de desorganización celular que aparecen, uno en la región encefálica y el otro en cualquier parte del cuerpo. La causa se corresponde con la entrada de un vector de fuerza de origen físico, químico o emocional, en el caso del quiste, y de una situación de conflicto que nos coge desprevenidos en el caso del foco. En estos casos, la liberación de ambos conlleva, la mayoría de las veces, una liberación física y también emocional que afecta favorablemente a la globalidad del cuerpo y de la persona. La herramienta de mayor utilidad y eficacia para estos procesos, a mi criterio, es la Terapia Cráneo-Sacral. Por eso, desde aquí, os la recomiendo con el entusiasmo de quien sabe cómo funciona.

-Liberación Psicosomática – Liberación Somato-Emocional. Si durante una sesión en la que estamos trabajando con nuestro paciente se desata una emoción, disponemos de la Liberación Psicosomática que actúa como uno de los procesos mejor adaptados a tal efecto. Se trata de una herramienta en la que el terapeuta bien adiestrado se siente capaz de trabajar sobre un área corporal, y a la vez de mantener un diálogo terapéutico con los tejidos y con el propio paciente, conectando la mayoría de las veces con una serie de imágenes. Éstas aparecen en lo que denominamos pantalla mental, y suelen estar relacionadas con la situación de conflicto original. La visualización de estas imágenes permite a la persona revivir de nuevo la situación de conflicto, con la particularidad de que el punto de vista suele ser otro; de este modo se disfruta de la oportunidad de poder reinterpretar los hechos y sanar el pasado. Un caso muy común es el de las personas que han sufrido maltrato y falta de afecto durante la infancia. Esa experiencia les puede conducir a desarrollar un carácter de introversión, con escaso contacto humano y falta de autoestima. La Liberación Psicosomática les va a ayudar a contactar con aquella época desde una perspectiva de madurez, en la que probablemente se descubra que sus maltratadores también recibieron una educación similar. Y aunque esta circunstancia no lo justifique, si permitirá entender de otro modo aquella vivencia abriendo puertas a la comprensión e incluso al perdón.

En cualquier caso, hay multitud de soluciones posibles, y éstas son las que yo os propongo por ser las más rápidas y por ser las que más me gustan.
Desprendernos de nuestros viejos tejidos dañados aligera nuestro peso en la vida, y a partir de ahí controlamos mucho mejor el estado de ánimo, que es la clave para manejar la salud.

Recuerda, los problemas no son lo que representan, sino como te los tomas, como los interpretas.
Tu visión determina tu realidad. Disfruta de la vida, no te olvides.

Michael Laloux Kodaewa
Diplomado en Osteopatía, Naturopatía, Terapia Cráneo-Sacral y terapeuta de La Nueva Medicina y de la THC.
Director del Centro Terapiasalus en Madrid.
www.terapiasalus.com