Nuad Boran, una antigua práctica de sanación

No está de más saber qué es el Masaje Tradicional Tailandés si vamos a recibir un tratamiento, y sobre todo si lo que queremos es aprender esta técnica preciosa. Para comenzar, es necesario ser conscientes de que no es “un estilo de masaje exótico”, aunque es cierto que podría convertirse sólo en eso.

Aunque parezca contradictorio, esta terapia no es “un masaje” sin más. Originalmente se le ha denominado “Nuad Boran”. Nuad significa tocar, presionar o manipular con la intención de sanar, por ello puede ser sinónimo de masaje. Boran significa antiguo. Por lo tanto, el Nuad Boran es una Antigua práctica manual de sanación.

Los monjes lo desarrollaron en los templos budistas de Tailandia, y por ello es considerada una técnica sagrada, y también porque según la tradición budista theravada, la técnica fue creada por el doctor Jivaka Kumar Bacha, quien habría sido médico y amigo del Buda histórico, Sidharta Gautama.

Realidad o ficción, esto imprime mayor sacralidad sobre el Nuad Boran. Buda nació hace 2.500 años aprox, y podríamos considerar que esta terapia surge entonces, pero actualmente se sabe que evolucionó hasta llegar a convertirse en lo que es hoy, habida cuenta de su expansión por la región meridional de la India, Sri Lanka, Birmania, hasta llegar a Siam (actual Tailandia). Actualmente en Tailandia se pueden recibir tratamientos fuera de los templos, por ejemplo, en los hospitales tradicionales de Tailandia, o en centros de masaje y spas de todo el mundo. Del mismo modo sucede con la formación, hoy en día ya se puede recibir por maestros y escuelas laicas.

Las influencias culturales del Nuad Boran son ricas, en paralelo a cualquier manifestación cultural del país. Asia ha estado abierta a la hora de implementar formas extranjeras en sus hábitos y patrones de pensamiento. El Ayurveda y la medicina china están presentes en muchos aspectos de este arte. Un arte vivo, que inicialmente observaba diferencias en la práctica, según se hiciese en el norte o en el sur del país.

Su profundidad espiritual es de tal calado, que tradicionalmente los terapeutas deben realizar una oración en la antigua lengua sagrada del budismo, el Pali. Este mantra se denomina Wai Kru (saludo al maestro) y otorga al practicante espiritual o terapeuta la gracia para realizar el trabajo. Tradicionalmente se canta, aunque al igual que cualquier oración podría realizarse mentalmente.

Es interesante comprender el Nuad Boran como una forma de Yoga en pareja, en apariencia con un agente activo y otro pasivo. Nuestra lógica nos llevaría a pensar que el elemento activo sería el masajista, y que el elemento pasivo sería el receptor. Sin embargo, es en el receptor donde se darán “los hechos”, que evidentemente tendrá que integrar. Luego su actitud no será literalmente pasiva, sino contemplativa, ya que si se pretende sanación ésta necesariamente pasa por la integración.

El terapeuta meditará durante la práctica, pudiendo trabajar “Metta”, una de las virtudes o perfecciones que los budistas theravada deben observar, si quieren evitar obstrucciones en su vida y limpiar así su karma para vidas futuras. Metta es benevolencia, amabilidad, amor…

La mayoría de los lectores tendrán claro que el yoga es un sistema filosófico que se compone de varias disciplinas, entre ellas las prácticas que enfatizan el trabajo físico, más populares en Occidente, que no están exentas de trabajo mental y técnicas de respiración consciente, que conducen a la concentración de “prana”. El Masaje Tradicional Thai implica también trabajar postura, estado mental y respiración.

Tradicionalmente las técnicas yóguicas han sido puestas en práctica por monjes budistas, practicantes jainistas e hinduistas, así como por miembros de tantas otras tradiciones espirituales, sectas, y buscadores de la verdad, autodidactas. Los monjes budistas han puesto mucho énfasis a la hora de trabajar y desarrollar los yogas mentales, ya que Buda realmente realizó sus grandes logros empleando éstos.

Los yogas psíquicos, son formas de meditación. Sabemos que yoga es una palabra que procede del sánscrito, y significa Unión, pero ¿Unión de qué o con quién? Mientras que algunas filosofías, religiones y disciplinas de pensamiento teístas hacen hincapié en el logro de la “unión” con una deidad, que muchas veces representa una fuerza cósmica o ley natural, otras enfatizan la unión de mente cuerpo y espíritu, trabajando dentro del ámbito del sí mismo.

No son técnicas contrapuestas, se han empleado indistintamente por unos y por otros a lo largo de los siglos. Todas buscan una mejora física mental y energética del ser (sanación o purificación) pero, y aquí hay un detalle a tener en cuenta, con la finalidad de desarrollar hábilmente las capacidades espirituales y psíquicas.

En el caso del budismo, este desarrollo tiene la intención de lograr el despertar de la semilla búdica, que según la afirmación del Buda histórico, todos los seres humanos sin excepción poseemos, y que es la causa por la cual puede producirse en nosotros un salto evolutivo que nos permita acceder a ese estado, el estado de Buda. Porque Buda, ciertamente sería un estado del Ser.

Siguiendo este razonamiento, quizás comprendamos la compleja identidad del Nuad Boran, su riqueza vital y carga cultural, y las connotaciones de su técnica, y reconocerlo al fin como una disciplina mental o psico energética, aplicada a través del cuerpo. En esta línea de comprensión ha de quedarnos claro, que, si se pretende realizar esta práctica con su poder intrínseco, debe realizarse necesariamente en estado de yoga, o meditación. De otro modo el trabajo se torna superfluo. Hoy en día hay personas que lo practican desprendiéndole de toda profundidad.

Al igual que otras prácticas místicas, el Nuad Boran como no podría ser de otro modo también es víctima de los tiempos que vivimos, en los cuales o bien se ha realizado una cirugía con ánimo de extraer toda espiritualidad a la disciplina, o bien se ha ofrecido una espiritualidad “light” y sensual, para venderla más fácilmente. Por fortuna, aceptar esas formas no es necesario.

Nadie puede obligarnos a renunciar a la magna herencia espiritual, profunda y compasiva que nos legaron los yoguis. ¿Cómo lo evitamos? ¡Fácil!


Si vas a recibir un Masaje Tradicional Tailandés, elige bien a tu terapeuta.


Si vas a recibir formación, elige bien a tu escuela. Y por favor, comprendamos la espiritualidad como una forma de desarrollo de nuestras capacidades perceptivas, psíquicas, emocionales y energéticas, y que no necesariamente tienen que ver con religión alguna.

La técnica que emplea este masaje, hace hincapié en el trabajo sobre las “sen sib” o líneas energéticas. La teoría médica está vinculada al resto de prácticas de la medicina del país, pues esta forma de masaje es en sí una de las herramientas de la medicina tradicional, junto con los consejos de nutrición, aplicación de ungüentos, medicina con hierbas y minerales, prácticas chamánicas, etc.

Es un hecho que un cuerpo sin vida, aún sin ser materia inerte, pierde la autopercepción del yo, o vida propia… Entonces, ¿qué distingue a un cuerpo vivo de un cuerpo muerto?. Sencillamente que uno contiene “energía vital”.

La observación racional nos indica de modo rotundo, que esta energía es un hecho, y no una creencia. Las ciencias médicas de Oriente consideran que, al igual que dispone de sistemas linfático o circulatorio, el cuerpo dispone de un sistema de distribución y gestión de la energía. Luego la estimulación de estos canales se considera “vital”. Sin cuerpo, nuestra experiencia mental o vida no es posible. Todo es un conjunto, y de ningún modo se consideran “el cuello”, “las piernas” o cualquier otra zona del cuerpo, como algo que tenga una entidad intrínseca. De hecho, en última instancia el propio ser carece de ella.

Realizar una inmersión en el Masaje Tradicional Tailandés, puede convertirse en un detonante. En función de nuestras necesidades, tendremos muchas percepciones sobre las que meditar.

Ricardo Ochoa, Thupten Tsering
Terapeuta
Centro y Escuela de Masaje Tradicional Tailandés Rak Saeng
www.raksaeng.es