¿Cómo nos expresamos?
¿Desde dónde nos comunicamos?
¿Convencemos?

En la interacción con los demás, ¿Llegamos a buen puerto o naufragamos en el mar del conflicto?

¿Escuchamos?
¿Nos bloquea la autoridad?
¿Nos afecta nuestra manera de ser en la relación con los demás?
¿Tenemos miedo a hablar en público?…

Desde que nacemos vamos alineando nuestro sentido de Ser con la Vida y la realidad que en cada momento nos acompañan a cada uno. Nuestra capacidad de adaptación es enorme. La flexibilidad que nos permite ser auténticos camaleones en prácticamente cualquier entorno, también moldea cómo nos expresamos.

Nuestra Voz, representada por el Centro de las Decisiones, en nuestro quinto chackra energético, puede ser considerada el reflejo más directo de nuestro sistema emocional. Sí, efectivamente, nuestra voz expresa nuestro estado de ánimo continuamente y la mayor parte del tiempo, de forma inconsciente.

Y es que todos los aspectos emocionales del Ser Humano tienen un gran impacto en cómo percibimos el mundo. Destacamos aquellos aspectos que nos llegan emocionalmente y descartamos, rechazamos o luchamos contra aquellos aspectos que nos producen emociones desagradables. Solo después llega la mente y le da una justificación supuestamente «racional».

El diafragma, que es un músculo que se sitúa justo por encima de nuestro sistema digestivo a la altura del esternón, se ve sutilmente afectado por nuestras emociones. Es el soporte de la voz. Cualquier alteración, por mínima que sea, en nuestro sistema emocional, afecta físicamente a nuestro diafragma, desplazándolo a lugares que modifican nuestra percepción de la realidad que nos circunda y dejan al descubierto nuestro miedo, nuestra inseguridad y nuestra necesidad de alivio, todo ello expresado a través de nuestra voz. Como seres humanos, somos lectores de estos mensajes sutiles, y, así, identificamos el estado de ánimo de los demás, sus mentiras, ironías y, en definitiva, el significado de sus palabras. A su vez, somos víctimas de estos movimientos, entrando en situaciones más o menos extremas de miedo, pánico, estrés, ansiedad, etc.

Está científicamente probado que el impacto de la voz en nuestra comunicación es de prácticamente el 40%, muy por delante de las palabras, que solo representan un 7%.

¿Cómo es posible que la voz sea tan importante y no seamos conscientes de su poder, tanto en cómo somos percibidos socialmente como en cómo percibimos a los demás? ¿Cómo es posible que no hayamos recibido ningún tipo de información durante años sobre la huella que puede dejar en los demás el uso de nuestras palabras, a través de la voz?

La voz ni se ve, ni se toca, ni se huele, ni se gusta…, ¡ni tampoco se oye! Es cierto. Todos hemos tenido la experiencia de escuchar nuestra voz grabada. ¿Quién se ha identificado con el sonido que salía de aquel aparato? No nos reconocemos.

La realidad es que nuestra Voz es una gran desconocida. Y lo más grave es que desde que nos levantamos hasta acostarnos, la estamos utilizando, junto a nuestras palabras, apoyando y contradiciendo, amando u odiando, informando o engañando, hablando o cantando…


¿Quién Eres?
¿Un Estado,
un Sueño,
un Camino,
una Brisa,
un Tormento…?

¿Quién Eres?
¿Silenciosa…, salerosa,
jugando a ciegas,
tan alegre y amorosa
cuando yo me siento
tan feliz y tan hermosa?

¿Quién Eres
que abrazas las penas y los miedos
y los transformas en un beso,
que abre los Corazones del Universo?

¿Quién Eres?
Soy fuego,
soy locura.
Soy como el dolor profundo
que a su paso
todo lo cura…

Y en la relación con los demás, ¡cuántos malentendidos!, ¡cuántas confusiones!
¿No nos damos cuenta de que el significado de nuestras palabras no está en las palabras?

¿Dónde se encuentra la esencia de lo que realmente queremos decir con el uso de nuestras palabras? el significado de las palabras, de lo que decimos, está en los tonos que utilizamos. Es paradójico comprobar cómo existen grandes problemas dentro de la sociedad que se originaron por malos entendidos en un unos inapropiado de la voz…

Y ¿Qué control tenemos sobre lo que «significan» los tonos que utilizamos? Nadie nunca nos hizo reflexionar sobre el tema. Reencontrarse con la Voz es reencontrarse con lo auténtico. Trabajar la voz nos permite identificar aquellos aspectos de nosotros mismos que reflejan lo mejor y lo peor que transmitimos a los demás. Desde este conocimiento consciente, podemos ahondar en nuestra personalidad y rescatar la Esencia de nuestra Verdad.

Ir a la búsqueda consciente de nuestro Ser a través de la Voz es un viaje apasionante, donde nos encontramos aspectos de nosotros mismos que desconocíamos, tensiones corporales y emocionales anquilosadas que llevan años pugnando por salir, y nos topamos con todo nuestro carácter y personalidad de frente, para lo positivo y para todo lo que nos incomoda… Nos encontramos con la coraza que hemos construido durante toda una vida para sobrevivir, defendernos y socializarnos. Una coraza que nos impide respirar y vivir libremente y de forma auténtica.

Explorar la herramienta de nuestra voz conlleva un desafío con nosotros mismos: un camino para descubrir nuestra Esencia y traducirla en Presencia.

Pero, ¿cómo llegar hasta la Presencia? Lo primero es silenciarse para poder soltar, dejar salir, soltar todo y poder llegar a la Calma… desde el Silencio. Liberar el muro construido que nos separa de ser nosotros mismos y extraer lo mejor en cada instante.

Es desde el Silencio
donde todo se Respira…
todo se Sueña…
donde todo se aleja,
donde todo se acerca,
donde todo nace y todo muere,
desde donde todo termina y empieza.

Es desde el Silencio
donde vimos,
donde vemos,
donde vamos.

Es desde el Silencio
que sabemos que no somos,
que sabemos que no vamos,
que sabemos que no sabemos,
que sabemos que no «lloramos».

Y desde esa Calma podemos escuchar el sonido de nuestra Voz, la que siempre estuvo ahí. Vociferamos desde la mente, hablamos y cantamos desde el corazón y, cuando vaciamos, todo se llena de sonido, entonces…

ESO HABLA
ESO CANTA.

Entonces nuestros tonos, modulaciones, intensidades e inflexiones son un reflejo de lo que realmente somos.

¿Cómo descubrir la Voz de nuestra voz, la Voz que emerge de lo más profundo de nuestro Ser, de la Presencia sostenida?
La Voz es un baremo fiel de nuestra existencia, es una brújula que nos guía en el Viaje al Interior de nuestra Alma. Pero pájaro triste no canta…

«¿Dónde fue que me perdí en la trampa,
en la Fe de una falsa esperanza?
¿Dónde fue que me dejé guiar por tantas sabidurías
sin tener en cuenta la mía?
Viviendo en la certeza confundida
que iba engañando, adormeciendo,
y apagando una VOZ sin vida.»

Cuando enmudece la voz nos preguntamos ¿qué es lo que no nos atrevimos a decir? ¿qué es lo que nos callamos? ¿qué es lo que nos queda por decir?

Los obstáculos que nos ponemos en la Vida afloran y se reflejan en nuestra voz. El miedo paraliza la voz, la Alegría la libera. Podemos protegernos del calor o del frío, pero deberíamos aprender a protegernos también de nosotros mismos, de ese muro creado para defendernos, pero que ahoga nuestra voz. La voz es un detector sutil de lo que no está funcionando en nuestras vidas. Se alinea con lo que uno Es. Viaja contigo, es un instrumento frágil pero muy poderoso y transmuta a través de ti. Se resquebraja cuando te abandonas y cuando te re-descubres, recupera su Esencia. Es un puente que traspasa dimensiones y conecta con otros mundos. Abre los Corazones y deja fluir la lava de nuestro propio volcán, a través de nuestras lágrimas, certezas y despertares.

Haces que Sea y deje de Ser…
y cuando no soy…, Soy…
y entonces…
¡ah!
Canta otra Voz.

¡Ya sé quién eres!
Eres la Voz de mi Voz.
Eres la Voz que canta mi Voz.

(poemas extraídos del libro Silencios Cantados)

María Villarroya
Cantante, compositora y autora del libro y la obra «Silencios Cantados» y Carlos Gómez consultor y formador en comunicación, conflicto y habilidades directivas.
Talleres de Silencios Cantados. La Voz de la Presencia
www.hospederiadelsilencio.es