Es muy difícil conseguir un nacimiento humano. Esta preciosa vida está destinada a la consecución de la auto-realización. Las personas que desconocen esto, como niños inocentes, prueban una y otra vez los sabores dulces momentáneos, se dan placeres ilusorios, transitorios y sensuales y de esta forma se ven atrapados una y otra vez a la rueda de nacimientos y muertes.

La vida

La vida es una corriente consciente. La vida vibra en cada átomo. Hay vida en todo. No existe materia inanimada. La materia vibra con vida.

La vida es un viaje en el océano infinito del tiempo, donde el paisaje cambia constantemente. La vida es un viaje desde la impureza a la pureza, desde el odio al amor cósmico, desde la muerte a la inmortalidad, desde la imperfección a la perfección, desde la esclavitud a la libertad, desde la diversidad a la unidad, desde la ignorancia a la eterna sabiduría, desde el dolor a la eterna dicha. La vida es una gran oportunidad proporcionada a la humanidad para su evolución.

Desidentificación

No hay ni siquiera un ápice de felicidad en este mundo. Todo es ilusorio en este universo. Todas las cosas del mundo son generadoras de dolor. Esta vida es efímera. No hay nada tan funesto como esta vida que es perecedera por naturaleza ¿Qué belleza hay para ser disfrutada en este cuerpo que se compone de sangre y de carne que tiene tendencia a pudrirse?.

Nos emocionamos cuando tenemos un hijo, cuando nos casamos, cuando conseguimos cierta fortuna o un aumento de sueldo. Nos da lástima cuando perdemos algo y sufrimos con ello.

Ahora, dime la verdad, amigo:

“¿Qué es lo que realmente encontramos en este mundo: felicidad o dolor?
¿Entiendes ahora la naturaleza ilusoria de este mundo?
Este mundo es un mero espectáculo.
La mente y los sentidos te están engañando en todo momento.
Has confundido dolor con placer”.

Placer y dolor

El placer sensual es momentáneo, engañoso, ilusorio e imaginario. Un grano de placer se mezcla con una montaña de dolor. El goce no puede traer la satisfacción de los deseos. Por el contrario, hace a la mente más inquieta a causa del anhelo intenso. El placer sensual es la causa de nacimientos y muertes. Es un enemigo de la paz y del conocimiento.

Apegos

Donde quiera que exista la sensación de placer, la mente se adhiere al objeto que causa placer. Es lo que se llama apego, que sólo trae consigo esclavitud y dolor, pues cuando el objeto se aleja o perece, la mente sufre un dolor indescriptible.
Por aferrarnos de forma indiscriminada a la pareja, hijos, casa, riqueza, propiedades, etc. hemos olvidado todo acerca de nuestra naturaleza divina esencial. En la juventud estamos envueltos por la ignorancia, en la edad adulta nos vemos enredados en las redes de las parejas, en la tercera edad tememos el proceso de la muerte.

Y así se escapa la vida sin tiempo para el verdadero crecimiento.
Renuncia a aferrarte a esta vida ilusoria.
Desarrolla el desapego o indiferencia a los disfrutes sensuales.
A este mundo has venido solo y así te irás,
nadie te seguirá,
excepto tus propias acciones.

Desapego

Desapego no significa abandonar los deberes sociales y las responsabilidades de la vida. No significa desapegarse del mundo, ni una vida en las solitarias cuevas de los Himalayas. No significa llevar el pelo desgreñado o afeitarse la cabeza y despojarse de las ropas. Desapego supone una actitud mental de no inclinación a todas las conexiones mundanas.

Una persona puede permanecer en el mundo y desempeñar todas las tareas de su condición y etapa de la vida con desapego.

Una persona capaz del desapego mental permaneciendo en el mundo es, realmente, un héroe. Es mejor que el Sadhu que vive en la cueva de los Himalayas, pues tiene que hacer frente a innumerables tentaciones a cada momento de su vida.

Un medio para un fin

El desapego es un medio para alcanzar la Sabiduría del Ser, no una meta en sí mismo. Un sabio, está libre de apegos y desapegos. Si le das un trocito de pan duro sin más, se sentirá bastante satisfecho: no se quejará. Si le das los mejores dulces, leche y frutas, no los rechazará, pero no se pondrá eufórico. Tiene una mente ecuánime; está por encima de gustos y aversiones. Siempre se deleitará únicamente en el Ser, no en objetos externos.

La vida es una escuela

La vida es una gran escuela para aprender muchas lecciones útiles. La vida es una escuela en la que cada tristeza, cada dolor, cada angustia conlleva una preciosa lección. La vida en la tierra es el medio hacia la propia perfección. El mundo es tu mejor maestro. Este mundo es tu mejor Guru. En todo hay una lección. Hay una lección en cada experiencia. El mundo es el mejor campo de entrenamiento para el desarrollo de diversas virtudes como la misericordia, el perdón, la tolerancia, el amor universal, la generosidad, la nobleza, la paciencia, etc.

Vive en el mundo pero permanece fuera de él. Actúa como el agua en la flor del loto.

La meta de la vida

La verdadera meta de la vida es regresar al origen del que procedemos. Así como los ríos fluyen sin descanso hasta unirse en el océano, fuente última de la que se abastecen, así también nosotros deberemos esforzarnos, sin descanso, hasta que alcancemos la unión de nuestro Ser Interno con el Ser Supremo.

12 Instrucciones para tu Vida Creciente

1- Levántate temprano para tu meditación diaria.
2- Lleva una dieta sana, no sobrecargues el estómago.
3- Haz caridad con regularidad, por ejemplo, cada mes.
4- No desarrolles ningún mal hábito.
5- Crea un espacio diario para la práctica del silencio.
6- Reduce tus necesidades. Lleva una vida sencilla y un pensamiento elevado.
7- Evita preocupaciones innecesarias.
8- Nunca hieras a nadie. Controla la ira mediante el amor.
9- Piensa en los errores que has cometido durante el día justo antes de dormir. Pero no pienses mucho en los errores pasados.
10- El mundo es tu mejor maestro. Vive en el mundo pero permanece fuera de él.
11- Elimina los apegos en tu vida.
12- Ten presente que el único propósito de la vida es el logro de la realización del Ser o logro de la absoluta libertad.

Swami Sivananda

Colaboración del Centro Internacional de Yoga Sivananda Vedanta de Madrid

www.sivananda.org/madrid