La sexualidad consciente en neurodanza

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El potencial femenino-masculino representa dos principios que mueven el universo. Estos principios se dan en todas las especies y están presentes en todos los aspectos de la vida. Son dos fuerzas fundamentales opuestas y complementarias y generadoras de vida.

El modo en el que entendemos la sexualidad está asociado tanto a patrones conductuales como a creencias, además de a las transacciones emocionales que vivimos desde nuestra más tierna infancia, como apuntaba Eric Berne. Estos aspectos condicionan nuestra prosperidad, el trabajo y las parejas que atraemos.

El ser humano es una unidad indivisible formada por cuerpo, mente, emociones y espíritu, formando un sistema dinámico e interrelacionado que se expresa a través del movimiento. La forma de movernos y de vincularnos con los demás refleja nuestra relación con lo masculino y lo femenino, es decir, muestra cómo vivimos y cómo grabamos el modo de comportarse de nuestro padre y de nuestra madre con nosotros, entre ellos y con el mundo. Ellos fueron nuestros primeros referentes sexuales.

La sexualidad en Neurodanza pasa por una transformación de los arquetipos masculinos y femeninos.

En Neurodanza lo femenino se caracteriza por movimientos y gestos realizados con ojos cerrados y labios entreabiertos. Entre sus movimientos destacamos los relacionados con la entrega, abandono, receptividad, acogimiento, dejarse llevar, fluidez, cambio, adaptación, flexibilidad, vinculación, cuidar y cuidarse, recogerse, conexión, ternura, sensibilidad, vulnerabilidad, sensibilidad, sutileza, ternura, nutrición e intuición.

Lo masculino se caracteriza por movimientos y gestos realizados con ojos abiertos. Entre sus movimientos destacamos los relacionados con la presencia, aplomo, liderar, acompañar, ímpetu, decisión, potencia, enfoque, coraje, fuerza, elasticidad, superación, agilidad, resolución, coordinación, disciplina, límites claros, concreción, exploración, admiración, firmeza, seguridad, resistencia, determinación, empoderamiento, concentración y protección.

La práctica de estas cualidades a través de las sesiones de Neurodanza permite a hombres y mujeres desarrollar las cualidades femeninas y masculinas que cada uno guarda dentro de sí mismo y que muy pocas veces han visto la luz.

A continuación, te ofrecemos un ejemplo del uso de estas cualidades en tres ámbitos concretos: el mundo laboral, el de las relaciones personales y el de la pareja.

En el mundo laboral son necesarias las siguientes cualidades:

Femeninas:

  • Receptividad y sensibilidad a los acontecimientos.
  • Capacidad de cambio y adaptación.
  • Amplitud de miras.
  • Vinculación con los compañeros para mejorar la comunicación.
  • Capacidad para cuidar y velar por la política de la empresa.
  • Recogimiento para reflexionar sobre los acontecimientos.
  • Conexión interior para tomar decisiones.
  • Sutileza para decir las cosas.

Masculinas:

  • Vigilar la situación.
  • Protegerse y proteger de cualquier eventualidad.
  • Presencia y aplomo para afrontar las situaciones.
  • Saber conducir la situación.
  • Tomar decisiones rápidas.
  • Enfocar la situación hacia la solución más adecuada.
  • Disponer de fuerza interior para afrontar los cambios.
  • Capacidad de superación.
  • Agilidad para afrontar los obstáculos.
  • Capacidad resolutiva y de concreción.
  • Organización y coordinación.
  • Disciplina
  • Capacidad para poner límites claros.

En el mundo de las relaciones con otras personas son necesarias las siguientes cualidades:

Femeninas:

  • Nutrirse con nuestro propio amor hasta que la emoción que nos causó el malestar remita.
  • Vincularse con sinceridad.
  • Ser sensibles al otro.
  • Confiar y entregarse.
  • Compartir y cuidarse mutuamente.

Masculinas:

  • Explorar nuevas vías de realización y disfrute.
  • Constancia para mantenerse firmes.
  • Decisión para enfrentarse a situaciones.
  • Resolución de conflictos.
  • Serenidad y aplomo para decir las cosas.
  • Expresar lo que deseamos y sentimos.
  • Poner límites claros.

El mundo de la pareja

Es el ámbito en el que entablamos una relación íntima con otro ser humano. En este espacio de vinculación las cualidades femeninas y masculinas deben cobrar una dimensión erótica, pasional y amorosa que, de modo natural, nos lleven al deseo de fundirnos con el otro. Cada miembro de la pareja debe de estar atento al rol que expresa el otro para equilibrar el encuentro de un modo dinámico.

Para que el deseo fluya de modo natural, Neurodanza propone que cada miembro de la pareja exprese la polaridad opuesta. Así, si uno manifiesta cualidades masculinas la otra persona debe expresar cualidades femeninas. La sexualidad se activa y fluye cuando cualquiera de los dos sexos sabe gestionar el papel que le corresponde según la polaridad que expresa el otro.

Cuando los dos están en la misma polaridad la energía sexual se estanca. En cambio, cuando cada uno sabe situarse en la polaridad opuesta la energía sexual fluye y se restablece el circuito de conexión con la vida.

En el ámbito laboral, Neurodanza contribuye a gestionar situaciones de crisis, a alcanzar las metas propuestas y a mejorar la huella personal y la comunicación.

En las relaciones interpersonales ayuda a gestionar los conflictos, a mejorar la relación con uno mismo y con los demás, a mejorar el respeto y a aumentar la seguridad y la confianza que proyectamos.

En el área de pareja potencia el deseo sexual, el placer, la armonía, la entrega, la vinculación, la integración y el compromiso, reduce la ansiedad, el estrés y las disfunciones sexuales.

 

 

Javier de la Sen

Formador de Profesores de Neurodanza

neurodanza.es

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4,5 minutos de lecturaActualizado: 04/04/2024Publicado: 11/10/2017Categorías: Desarrollo Personal, SOY MUJEREtiquetas: , ,