La Misteriosa Leyenda de la Mujer Nueva

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Hace mucho mucho tiempo vivió una joven recién casada que se sentía como si llevara triste y enfadada desde el principio de los tiempos. A veces sentía sobre su espalda y sobre su pecho el peso de haber nacido mujer. Un día confesó ésto a su Vida. No se había planteado otro tipo de realización personal. Su madre y su abuela tampoco le habían mostrado un camino diferente, y ella no tenía necesidad de decidir si esto era bueno o malo, suficiente o insuficiente. Estaba bien así, y lo vivía con bastante agrado.

Entonces llegó aquella niña extraña a casa: Nova. Su padre había muerto en una batalla y su madre, una mujer frágil y vulnerable, no había podido superar la pérdida y había decidido morir también. La trajeron a su casa con un hatillo y un par de juguetes viejos. Y como era hija de un familiar lejano, el marido de la Mujer Arcaica decidió que podía quedarse.

La pequeña Nova no tenía más de siete años y era una niña silenciosa, observadora y curiosa. Tenía una mirada abierta y brillante, y parecía ver más allá que el resto de mujeres de la familia criticaban a su padre porque le había llenado la cabeza de tantas tonterías a la muchacha, que parecía más un muchacho que una señorita… porque desde que había estado leyendo historias no hacía más que decir que le gustaban más los personajes masculinos porque podían hacer más cosas.

Pronto, cuando le llegó la edad de casarse, sus tías lo enredaron todo y la instalaron, por su bien, en un matrimonio muy adecuado. Lo peor había sido que en su casa no había libros, y como ella no tenía autonomía para comprarlos tuvo que olvidarlos. Más adelante tuvo la alegría de encontrar aquella biblioteca olvidada en casa de la Mujer Arcaica… pero esto fue varias décadas después, cuando ya viuda y con sus hijos casados, tuvo que servir en una casa para poder seguir adelante con la vida.

Nova honraba profundamente a la vieja Sofía y siempre estaba deseando que todos se durmieran para leer un ratito con ella.

El día que la criada murió,Nova estaba a su lado cogiendo su mano con ternura y leyéndole un cuento que a ambas les gustaba tanto. Entonces la vieja Sofía suspiró suavemente, y se dejó ir con la muerte en una profunda placidez.

Nadie la lloró más que Nova, a fin de cuentas nadie la había conocido realmente, y desde luego nadie la echó profundamente de menos en el mundo, excepto la joven Nova.

Fue entonces cuando Nova miró por última vez hacia la miedo, y que ya era tarde para ella.

Así que sin saber por qué esa tarde Nova cogió su hatillo y se marchó subrepticiamente de la casa de la Mujer Arcaica para siempre. Iba de un sitio a otro y siempre se quedaba más en donde veía la oportunidad de enseñar a leer y a mirarse a sí mismas a las mujeres que iba encontrando en su camino. Nova fue feliz, sin embargo nunca se casó ni tuvo sus propios hijos. No porque no lo deseara sino porque amó a algunos hombres que querían convertirla en una herramienta para su realización. Uno de ellos fue importante pero no soportó su libertad, y huyó. Ella lo entendió, y se despidió de él honrando el Universo sembrando palabras, latidos y sueños lúcidos en el alma de las mujeres. Tiene toda la paciencia del mundo germinando en su corazón de Madre. Y mientras camina sin fin, espera que tú le digas:
-Yo te veo. Yo te honro. Yo sí tengo un sueño.

Cuando esto ocurra la Mujer Nueva te entregará su hatillo, y al abrirlo encontrarás allí tu mayor Fuerza, y el camino hacia tu Destino.

Que tengas un feliz presente.

Pilar Rodríguez-Castillos
Terapeuta. Consteladora.
Profesora del Método Reiki
Directora del Liceo de Estudios
sobre Disciplinas de la Energía.
www.licestu.com

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3,6 minutos de lecturaActualizado: 04/04/2024Publicado: 12/09/2014Categorías: Desarrollo Personal, SOY MUJEREtiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , ,

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