La bendición de tener una piel sensible

Kogo es el arte de ver lo profundo bajo la superficie, de revelar la verdad que se encuentra en el interior. Vamos a explicar de una forma más clara, que lo que encontramos en la superficie del rostro, es un resumen de cómo está nuestro cuerpo en el interior.

Desde el punto de vista oriental, quizás más filosófico, diremos que nuestra naturaleza interior, es tal y como se revela en las técnicas físicas de nuestro cuerpo.

La diagnosis oriental y el tratamiento Kogo va más allá de la piel del rostro que las medicinas alopáticas actuales. En la sociedad, y en la medicina actual, en la diagnosis de un problema, en este caso en la piel de rostro, se trata a todos los pacientes exactamente igual.

Si una persona sufre acné, el tratamiento para millones de personas es siempre el mismo. En la diagnosis oriental existen personas enfermas o más bien personas que no son conscientes de lo que les está pasando.

Pongamos un ejemplo:

La piel como órgano más extenso del cuerpo y sus terminaciones, que son partes de este órgano como el cabello, son finos detectores de lo que está ocurriendo en nuestro interior. Este órgano se encarga de buen número de funciones: la regulación de la temperatura, la inspiración de oxígeno, la expiración del dióxido de carbono, la eliminación de toxinas.

La piel es el órgano más sensible del cuerpo y la piel del rostro quizás todavía más. La piel experimenta por un lado cambios con respecto al ambiente externo. Existen, frente al exterior, diferentes acciones que dependen de la parte más emocional de la persona. Por ejemplo: el rubor es una consecuencia de la vergüenza que podemos sentir.

Por otro lado, la piel experimenta otro tipo de tonalidades que van desde el amarillo hasta el gris, pasando por el castaño que en diagnosis oriental nos da muchas pistas sobre cuáles son los órganos, o problemas que puede tener la persona en su interior.

La bendición de tener una piel sensible

Muchos de nosotros consideramos que es una maldición tener una piel sensible, pero en realidad es una gran bendición. Es un barómetro maravilloso que podemos usar porque podemos leer en ella.

La piel nos está diciendo si son saludables o no los alimentos que nos nutren, si es saludable o no el ambiente donde estamos o si las actitudes ante la vida son las adecuadas.

El estrés es un factor clave. Influye en gran medida con el estado de la piel. Por ejemplo: la urticaria es un sarpullido que se inflama y causa picor y molestias. Suele estar relacionado con el estrés, o con la forma en que nos enfrentamos a él.

La piel sensible puede ser hermosísima, pero solo si vive en armonía con el ambiente externo. Como muestra tenemos la piel de los adolescentes con un acné severo. El adolescente está en una etapa de la vida nueva donde pasa de unas vivencias infantiles a enfrentarse con un mundo exterior adulto, muchas veces difícil de entender. Este problema, junto con factores internos como el desarrollo de su sistema hormonal y la alimentación poco natural, afectan de forma directa a su piel.

Los diferentes estados de la piel

Las personas y su piel pasan por estados diferentes a lo largo de la vida. De vez en cuando la piel se pone grasa o bien hay gente que tiene la piel grasa permanentemente. A veces también la piel presenta zonas escamosas y secas, o existen zonas más húmedas de lo habitual; puede haber erupciones, pequeñas llagas, sarpullidos o hematomas.

A través de estos estados de la piel la persona es capaz de darse cuenta de lo que le está pasando y reaccionar.

Es verdad que tenemos una herencia genética importante en lo que se refiere a un tipo de sensibilidad, textura y resistencia en nuestra piel, pero también es cierto que, sea cual sea nuestra naturaleza, nosotros podemos tener una piel sana y atractiva. Lo único que tenemos que hacer es escuchar los mensajes que envía nuestra piel.

¿Y cuando ya estamos con un cuadro en nuestro rostro que nos preocupa que podemos hacer? Aparte de escuchar nuestra piel y tomar medidas con respecto a nuestra salud debemos comenzar un protocolo de descongestión del rostro. Es el comienzo de una recuperación.

Normalmente me encuentro la piel desenergetizada, inflamada, sin tono, consecuencia de todas las circunstancias que ha soportado el rostro durante su vida.

La edad del rostro y su estado no es igual en una persona 20 años que en una persona de 50. Aunque la piel de personas jóvenes que beben alcohol en exceso o fuman compulsivamente, se encuentra muchas veces en un estado precario.

El protocolo de descongestión comienza con un diagnóstico visual y táctil que se desarrolla durante el primer tratamiento. La piel se moviliza y empieza a recibir más oxigenación a todos los niveles. Empieza a encontrar su camino para respirar.

La piel grasa y sus orígenes

En el diagnóstico oriental sabemos que una piel sana debe de tener un ligero brillo que tenga aspecto aceitoso. Las cremas sintéticas para la piel que hay en el mercado, no ayudan. Lo que ayuda a la piel es una crema biológica y natural.

La piel metaboliza la vitamina D combinando la luz del sol y la grasa (el aceite es en realidad grasa en forma líquida). Al ser esta vitamina esencial para la salud, una ligera cantidad de grasa es la señal inequívoca de que hay un metabolismo sano.

La causa del exceso de grasa es el consumo excesivo de aceite grasos y alimentos de origen animal (que las contiene). Siempre hablamos de un exceso cuando la persona consume más alimentos grasos de los que
necesita para su constitución y su estado actual. Esta piel grasa también sugiere una debilidad en el hígado, vesícula biliar, corazón o páncreas.

Al examinar la cara y también otras partes del cuerpo descubrimos qué meridianos o puntos de diagnóstico están más afectados por el consumo de grasa.

Sí es la piel de la nariz, está implicado el corazón, si es la frente la más grasa, los órganos con problemas son los intestinos o hígado, si son las mejillas los pulmones están sobrecargados, y si es la zona de la barbilla y boca están implicados los órganos sexuales e intestinos.

El protocolo manual de descongestión es urgente para poder equilibrar los órganos internos y ayudarle a la desintoxicación y por último en el drenaje de todas las sustancias tóxicas acumuladas.

Si no comenzamos con este proceso de recuperación del rostro las toxinas permanecerán estancadas en él provocando la caída de los tejidos debido a la congestión de la linfa y la poca oxigenación en el rostro.

 

Natacha de Cortabitarte

Facialista certificada por Kobido Japón

Espacio Kogo

kogo.es