Resumen: La energía vital es el motor de todas las funciones corporales, desde antiguo se han utilizado diferentes enfoques en la estimulación de la misma para eliminar los bloqueos subyacentes a los trastornos físicos y mentales. La Homeosynthesis simplifica este enfoque al utilizar solo dos remedios para activar la energía vital, pues esta es una y se manifiesta en dos movimientos.

En la Natura y en la vida solo hay inhalación y exhalación. La vida es simple. La mente crea multiplicidad en todas partes para cubrir la simplicidad de la Natura.

Randolph Stone

La Energía es una aunque adopte diferentes aspectos en su proceso de manifestación. La energía es el río de la vida circulando a través nuestro, y como un río podemos diferenciar entre la fuerza y cristalinidad de la fuente y su desembocadura donde abocan todos los residuos. Todo proceso natural es cíclico en su manifestación, por lo cual se manifiesta como una fase centrífuga y otra centrípeta.

Desde la esencia y centro de todo ser una fuerza centrífuga causa creación, como miríadas de chispas desde un fuego central. Y el flujo de retorno de esta energía, como fuerza centrípeta o atractiva, la une a este y hace que busque su Fuente, en un esfuerzo para unificarse de nuevo con su ritmo y esencia.

Randolph Stone

Lo vemos en el campo magnético de la tierra, en la polaridad de la electricidad, en la estructura atómica, en el sistema solar e incluso en la totalidad del universo (expansión y contracción del universo). La física nos explica como la luz, energía, se descompone en partícula y antipartícula, y como a su vez cuando se unen estas dos se transforman de nuevo en energía.

La polaridad es universal en toda materia en movimiento: el centro o esencia neutral y un polo positivo y negativo de acción de las corrientes energéticas como manifestación. Dos extremos y un medio, o un centro y una circunferencia son la expresión geométrica que se manifiesta como movimiento. Como el protón y el electrón alrededor del neutrón.

Randolph Stone

Es por ello que la filosofía china nos habla de los dos principios básicos del universo, yang y yin, como origen de toda la multiplicidad de la manifestación. Yang es el principio masculino siempre expansivo. Yin el principio femenino de contracción, concentración y resistencia. Sin estas fuerzas gemelas no sería posible ni la función ni la perpetuación de las formas.

Las dos fuerzas fundamentales, sirven, en su cambio y reciproca acción, para explicar la totalidad de los fenómenos del mundo.

I Ching

Ahora vamos a ver como esta dualidad se expresa también en el ser humano y por tanto es el factor clave, y más olvidado, del arte de curar. Desde siglos el Caduceo o Vara de Hermes ha sido considerado el emblema del arte de curar. Dos serpientes alrededor de una vara central.

Este emblema representa el factor vital que crea, mantiene y cura el cuerpo. Desde la glándula pineal, o asiento del alma, su energía desciende a través de la médula espinal para dar vida a cada célula del cuerpo. Pero en el momento que desciende al cuerpo se manifiesta como dos fuerzas iguales aunque con polaridad opuesta. Estas dos fuerzas se llamaron sol y luna por la medicina ayurvédica de la India (Ha y Tha) y del yoga cuyo objetivo es armonizarlas (Hatha yoga significa unión de ambas).

El alma, la esencia de ser y vida en el cuerpo, funciona a través del cerebro y el centro de la medula hasta el fin del coxis, en forma de energía neutral dual. El líquido cefalorraquídeo es el vehículo y almacén de estas energías hacia todos los nervios.

Randolph Stone

Al igual que la tierra genera un campo magnético entre sus dos polos y que dicho campo nos protege de las nocivas radiaciones cósmicas, el campo vital de nuestro cuerpo nos protege de la mala salud. Por eso decimos de alguien sano que tiene una «salud radiante», pues la salud no es simplemente la ausencia de enfermedad, sino que es la expresión de la energía vital cuando esta fluye sin obstáculos por todo nuestro cuerpo. El equilibrio de la forma y de la función depende de la armonía vital que los conforma. Por ello la medicina alopática diferencia tres niveles de enfermedad: disergia, disfunción y dismorfia. Es decir alteración de la energía, alteración de la función y alteración de la forma.

La enfermedad siempre se inicia como disergia y si el proceso continua se manifiesta como disfunción y finaliza como alteración de la forma. En cada etapa podemos diferenciar dos estados básicos; el exceso y el defecto, o en lenguaje de los chinos yang o yin. Así que si eliminamos el artificial nombre que la medicina da a las enfermedades, podemos decir que toda enfermedad encuadra en una de estas: hiperergia o hipoergia, hiperfunción o hipofunción, hipertrofia o hipotrofia (o atrofia).

La medicina ha olvidado como tratar los desequilibrios funcionales y energéticos, facilitando que las enfermedades llamadas funcionales, que son reversibles, acaben transformándose en enfermedades orgánicas irreversibles.

La acupuntura, la homeopatía, la polaridad y otras terapias se enfocan en el equilibrio de las energías como método de combatir la enfermedad. Si el paciente tiene suficiente energía latente, podemos despertar la fuerza centrífuga que limpia y expulsa todos los obstáculos en su camino. Por eso decía el Dr. Stone que si logramos exaltar las energías del alma podemos obtener curas milagrosas. El verdadero poder se sitúa en el centro, o como expresó Jung: «la vida es central». Si queremos obtener el mejor resultado hemos de activar las energías centrales de nuestro cuerpo, de nuestro ser.

La Salud es la expresión natural del alma, del amor,

de la vida en ritmo con la Vida Única, que es su fuente.

La enfermedad es la negación y la falta de vida.  

La vida no tolera la enfermedad.

Randolph Stone

He aquí el gran error de la medicina moderna y de muchas terapias alternativas, incluida la homeopatía clásica. No debemos combatir la enfermedad, aunque sea con remedios similares inocuos, debemos estimular la salud, al igual que usamos la luz para dispersar la oscuridad. Si un paciente enfermo recibe veneno de serpiente porque su enfermedad y estado mental lo indica, ¿como puede este veneno exaltar las fuerzas de su alma?. ¿En que se parece el alma al veneno de la serpiente?.

El remedio activa lo que es similar y por tanto aporta energía a la manifestación de la enfermedad facilitando en cierto aspecto su curación al hacerlo más consciente. Pero si no fortalecemos la vida, la conciencia, no será capaz de vencer estos estados negativos. Es lo mismo que Jung expresó al decir que la prioridad es fortalecer la conciencia y no simplemente estimular el inconsciente.

Debemos conocer bien lo que significa curar: lo primero en el hombre es su voluntad y lo segundo su entendimiento; lo último en el hombre es su exterior, desde el centro a su circunferencia, sus órganos, su piel, sus uñas, etc. Siendo así, la curación debe proceder del centro hacia la periferia (de arriba hacia abajo, de adentro hacia fuera, de los órganos más importantes a los menos importantes, de la cabeza hacia las manos y los pies). Si los síntomas desaparecen en estas direcciones no reaparecerán jamás.

Kent

Kent, uno de los grandes maestros de la homeopatía, nos habla de que el proceso de curación debe iniciarse en la voluntad y en el entendimiento, es decir en las cualidades del alma. Desde aquí el proceso de armonía se refleja hacia la superficie, en su debido tiempo. La Homeosynthesis utiliza los metales nobles del oro y la plata que resuenan con la energía del alma, para estimular la sanación. A este proceso le he llamado Latido Vital.

Dr. Antonio Anguren Sanjulián

Colaborador del herbolario Azahar

aalvarez@hotmail.com

anguren@homeosynthesis.es