La Homeosynthesis es una síntesis de la homeopatía, de la psicología y del conocimiento alquímico antiguo, que utiliza siete remedios básicos, en forma de metales homeopáticos, que representan un código esencial aplicable a todos los fenómenos de la existencia. Al igual que todo cuadro es la combinación de siete colores o toda música de siete notas, todo ser humano es el resultado de siete aspectos básicos.

En el fondo todo fenómeno se reduce a elementos básicos, por ejemplo, Jung nos dice que la psique tiene cuatro funciones básicas y dos orientaciones instintivas, la biología que la célula realiza cinco funciones básicas… En el plano externo la manifestación se muestra como diversidad, pero en el plano interno los factores esenciales se reducen hasta llegar al uno. Al igual que toda la materia del sistema solar ha nacido del sol, y todo el Universo tiene un origen común, nuestro ser depende de una única energía vital que lo anima.

Esta constitución séptuple del hombre, los antiguos la relacionaron con los siete metales de la alquimia. Desde el metal oro, el mas noble y valioso de los metales, que representa el alma y nuestro auténtico ser (lo mas valioso), al plomo que representa lo mas denso de nuestra naturaleza. En el lenguaje popular observamos esta sabiduría: decimos de alguien noble y amoroso que tiene un corazón de oro o es un sol, de alguien pesado que es como el plomo, de los niños inquietos que son como el azogue (mercurio), de alguien fuerte que tiene una salud de hierro, etc…

Gracias al estudio y profundización de la relación de estos remedios con la medicina y la psicología, he podido relacionar los aspectos psíquicos del enfermo con el remedio que los corrige. Así por ejemplo, se utiliza el oro, en su forma homeopática, para problemas con la identidad y la autoestima, la plata para relajar la mente, el mercurio para la inquietud y la prisa, el plomo para la timidez y la inseguridad….

La enfermedad no aparece de la nada por culpa de un destino caprichoso, sino que es la cristalización de desequilibrios nerviosos y funcionales mantenidos largo tiempo. La medicina reconoce que la enfermedad comienza siendo funcional (neurosis) y acaba siendo orgánica (esclerosis). La neurosis o trastorno funcional, como dice Jung, es la expresión simbólica de nuestros conflictos inconscientes. Todos intuimos que guardar las cosas no las hace desaparecer, ni siquiera cuando las olvidamos, y que lo guardado se manifiesta en síntomas corporales. Es por ello que la medicina relaciona enfermedades como el cáncer a formas de ser en que se manejan mal las emociones (guardar la ira); las enfermedades de corazón con personas impacientes y ambiciosas…

A mi entender todo ser vivo lo está en función de la energía que lo anima, La energía es el factor nuclear que diferencia a un ser vivo de uno que no lo está. La energía central se transforma en la forma periférica cuando se agota su impulso, por eso los órganos internos son blandos y el esqueleto periférico duro. Cuanto más duro y rígido esta un organismo menos energía tiene, por eso la vejez se asocia a endurecimiento y esclerosis y la juventud a tejidos suaves y repletos de energía.

Todo lo que está vivo tiene movimiento, porque la expresión básica de la energía es el movimiento. Cuando una energía circula genera un campo de influencia a su alrededor.

Este es un modelo universal, aplicable al átomo, al universo y al hombre. En el sistema solar, el sol central y los planetas girando a su alrededor recibiendo, en mayor o menos grado, dependiendo de la distancia del centro, parte de su energía en forma de luz y calor. A su vez el sistema solar gira alrededor de la galaxia (Via Láctea) y esta alrededor de otras galaxias mayores.

El ser humano, en su conjunto de funcionamiento, físico y psíquico, puede ser comparado a un átomo o a un sistema solar. El Caduceo de Hermes, es el símbolo por excelencia del arte de curar, dos varas o serpientes alrededor de un eje central que representa el núcleo de la energía que anima a nuestro cuerpo. Un campo de energía central con dos expresiones, la fuerza centrífuga y la centrípeta, el movimiento desde el centro a la periferia y el retorno de la periferia al centro. Cuando alguien está sano decimos que tiene una salud radiante, es decir que desde el centro de su ser la energía irradia hacia la periferia, igual que lo hace el sol en el sistema solar. También lo aplicamos al intelecto, a las ideas brillantes, o al corazón como expresión del amor.

Lo que esta sano «irradia» porque es esa energía el factor básico que define la salud del sistema. En la medicina alopática se diferencian tres niveles de patología: disergia, disfunción y dismorfia. Es decir, la alteración de la energía, la del movimiento o función y la alteración de la forma. A su vez en cada nivel hay dos alteraciones posibles, el exceso y el defecto (por ejemplo: hiper o hipofunción, hipertrofia o atrofia). Toda enfermedad comienza como una alteración de la energía, que se refleja en una alteración de la función y finalmente se refleja en la alteración de la forma visible.

La Homeopatía clásica afirma que la curación va de arriba abajo y de dentro afuera. Es decir que se ha de estimular la energía vital que sigue este recorrido, desde la cabeza hacia los pies, desde el sistema nervioso central a la periferia. Curar es restablecer la jerarquía funcional que va desde el espíritu a la materia, desde la mente al cuerpo, desde el cerebro y el sistema nervioso a los órganos y estructuras corporales.

Los dos metales nobles (el oro y la plata) resuenan con las dos corrientes centrales del Caduceo, la centrífuga yang y la centrípeta yin, el sol y la luna, el Ha y el Tha del Yoga. Al estimularlas mediante oro y plata inducimos a que la curación comience en el centro y se expanda a la periferia, pues toda curación que no alcance al núcleo será parcial y temporal. Si necesitamos estimular la energía, la conciencia, las cualidades nobles del ser humano utilizaremos los metales nobles. El oro siempre ha sido símbolo del equilibrio (Edad de oro de los griegos) de lo incorruptible, de lo noble, del alma, etc. Desde antiguo se ha usado el oro como remedio de las enfermedades del corazón, de la artritis, de la depresión suicida, de la falta de vitalidad, como rejuvenecedor.

Jung expresó que en la terapia psicológica lo prioritario era fortalecer la conciencia, porque si la conciencia no es fuerte no es capaz de afrontar el contacto con la sombra. En la Homeosynthesis utilizamos oro y plata para fortalecer la conciencia e iniciar la curación desde lo más profundo.

En el libro de patología general con el que estudié medicina podemos leer:

«En el alma puede haber causas de enfermedad (una preocupación agobiadora, un sentimiento de culpa, etc.), pero no enfermedad propiamente dicha; para que esta surja es preciso que la causa psíquica determine una alteración morbosa del cuerpo. Aunque les demos el nombre de «psicosis» y «psiconeurosis» (una depresión endógena una neurosis obsesiva…), las enfermedades del alma, lo son también, y siempre, del cuerpo. Complementariamente: aunque las llamemos «somatosis» (una fiebre, un cáncer…), las enfermedades del cuerpo lo son también, y siempre, del alma». P. Laín Entralgo No es que la medicina actual no tenga conciencia del factor anímico de las enfermedades, sino que se ha desvirtuado debido a los intereses comerciales, que pretenden obtener un beneficio económico de la enfermedad, en vez de simplemente mejorar la salud, único camino para vencer la enfermedad. Porque como afirmó Jung: «la Vida es central».

Dr. Antonio Anguren San Julián

Colaborador de Herbolario Azahar

anguren@homeosynthesis.es