«LA CONCIENCIA EXPANDIDA POSIBILITA UN VIAJE DONDE ADENTRARSE EN EL TERRITORIO SAGRADO DEL ALMA”

Entrevistamos a la terapeuta Mayla J. Escalera, autora del libro «Expansión de la conciencia, hacia el darse cuenta«

¿Qué es la expansión de conciencia?

La conciencia es el condensado de conocimiento, experiencia integrada y amor reconocido en uno mismo; todo ello promedia el nivel evolutivo y lo traduce en sabiduría del alma. La expansión se produce al romper los patrones mentales limitados y abrirnos a una mirada más amplia. Para ello es necesario un honesto viaje al interior a través del darse cuenta, ir haciendo consciente lo inconsciente, encontrando de ese modo las propias respuestas.

¿Qué te llevó a publicar este libro?

Sentí un intenso impulso e inspiración guiada para ofrecer un mapa de ruta a aquellos que desean crecer, invertir en autoconocimiento, desarticular viejos parámetros condicionantes, llegar a la raíz del dolor, encontrar el propósito de sus experiencias, y hallar el tesoro que permanece oculto en eso que solemos calificar como “dramas o desdichas”.

¿Cómo podemos expandirla, mediante qué vías, y qué beneficio nos trae?

La vida es un espejo; en realidad todo lo que nos rodea es una proyección de uno mismo. La propuesta es revertir la mirada, empezando a ser conscientes de que todo está en el interior. Y que lo que se nos muestra “fuera” es un modo inteligente del universo de permitir que observemos nuestro reflejo.

El libro señala unas áreas indispensables de indagación personal, plantea preguntas profundas y enfoca por separado esas distorsiones a las que prestar atención: la sombra, las máscaras, la prostitución emocional, los mandatos parentales, las creencias limitantes, los traumas raíz, los arquetipos del ego…

Según la visión holística (mente, cuerpo y alma), recorre desde la integración todos los aspectos relativos a cada expresión del SER para ver dónde está la afectación, habitualmente inconsciente. Localizando dónde está la interferencia que provoca el ruido en el canal de conexión con nuestro SER y propone herramientas prácticas para abordarlas.

Un canal despejado de interferencias nos conduce a la dicha del recuerdo esencial. No se me ocurre mejor beneficio que vivir en paz y en armonía.

¿Cómo definirías el SER, un concepto tan abstracto, para hacerlo comprensible a todos?

Cuando hablo del SER hago alusión a la integración del yo persona – la identidad personal, ego o personalidad del personaje encarnado en estas coordenadas del espacio tiempo, con la esencialidad eterna. El yo infinito, atemporal. La chispa divina. El potencial creador del dios que habita en mí. El amor que SOY más allá de toda apariencia en el juego del vivir en lo humano-. En la integración dual del mini Yo y el Gran Yo Esencial, al abrazarnos en todas las expresiones de vida, es cuando SOMOS.

¿Cómo aconsejas lidiar con el sufrimiento que muchas veces encontramos en la vida?

Ante todo, atendiendo a la diferencia entre sufrimiento y dolor lúcido. Mientras el primero nos encapsula en la recreación del sufrir estéril, el dolor nos señala algo interno que atender.

Es como un sensor que nos desvela una interferencia en el canal de conexión. Por tanto, es un cómplice a favor de la evolución si expandimos la conciencia para mirarlo desde todos los ángulos hasta desmontarlo una vez escuchado el mensaje que viene a entregarnos. El dolor se drena y tiene un sentido. El sufrimiento es el síntoma inequívoco de la desconexión con el SER.

¿Qué aporta lo Transpersonal en tu trabajo?

Es el fundamento de mi labor, el propósito interno. La terapia Transpersonal fomenta esa mirada ampliada, integradora, amorosa a todo nuestro SER. Trasciende lo personal, aquello relativo a la mente, las emociones, lo egoico, no rechazando ni excluyéndolo sino incluyéndolo como un TODO. Alcanza esos vacíos existenciales que no proceden de lo humano, sino de la necesidad imperiosa de conectar con el alma y sentirnos en casa.

¿Estamos olvidando la espiritualidad en nuestra sociedad?

La sociedad refleja una gran hambruna de conexión. Aunque vivimos en un momento de una espiritualidad mal enfocada en la que hay mucho circo mediático. La verdadera expansión de la conciencia es hacia dentro. No busca sanadores, líderes ni maestros iluminados, sino el propio empoderamiento al recordar la naturaleza divina encontrando las claves en el corazón y en el susurro del alma guiando hacia la memoria de procedencia.

La conciencia trasciende cualquier religión. Todas ellas tienen un punto en común: la esencialidad.

El Niño Interior, ¿cómo relacionarlos con él?

Solemos tener un niño que salvar en el interior. Un niño ávido de amor y libertad recluido en las mazmorras del adulto encorsetado. Ir en su busca es uno de los trabajos más bellos que acompaño en consulta. Cuando el niño herido interior sana, encarna el alma con su inocencia y sabiduría y es quien guía los pasos en la vida de la persona. Nos conecta con la pureza y la autenticidad de la armonía original.

¿Tenemos miedo de nuestras emociones?

No estamos educados en la inteligencia emocional ni familiarizados con su manejo. Partimos de un concepto erróneo al calificarlas como “negativas o positivas”, ya que en sí mismas no son ni buenas ni malas, y cada una de ellas tiene su función. Son sensores que nos alertan.

Una dosis de miedo nos hace ser precavidos, la tristeza recoge y da espacios de reflexión y recarga, la rabia marca límites… es en el defecto o el exceso donde nos “enfermamos” al no saber equilibrarlas. Ellas solo hacen su labor, activando los resortes necesarios para que nos demos cuenta de los movimientos internos.

La ansiedad por ejemplo, es uno de los síntomas más corrientes de la desconexión. Es esa sensación de insatisfacción y agitación interna. Una mezcla de diversas emociones bloqueadas que pulsan por ser liberadas. Lo suelo calificar como el grito del alma. Habitualmente enviamos la ansiedad al aturdimiento haciéndola callar en lugar de mirarla de frente y ver de dónde procede esa inquietud emocional masiva que intenta expresarse.

¿Cómo se asimila o acepta esa perfección ante el dolor, la enfermedad, las desgracias?

Precisamente, expandiendo la conciencia. Dándonos cuenta. Abriendo el corazón a lo Transpersonal. Recordando el propósito de cada experiencia y la belleza que habita en la perfección del universo que no da puntada sin hilo. A través del silencio fértil, escuchándose. Despejando el canal de ruido y ampliando la percepción. Todo un proceso de reconexión.

 

Mayla J. Escalera

www.sendadeluz.com

Espacio Humano