Con la primavera de nuevo encima vuelve para muchas personas el gran problema de esta estación: la alergia al polen. Nariz taponada, picores, lagrimeo, estornudos y demás síntomas que, aunque en general no suelen ser graves, si son lo suficientemente molestos para no dejar disfrutar plenamente de esta época por lo demás tan agradable. Y en algunos casos si son tan fuertes como para impedir visitas al campo, o incluso a parques, con personas que presentan cuadros de crisis asmáticas fuertes por lo que tienen que permanecer la mayor parte del tiempo en lugares cerrados.

Este problema desgraciadamente está cada vez más extendido, aparece a edades cada vez más tempranas e incluso se presenta, cada vez más, en épocas distintas a la primavera. Creo que el origen de las alergias está en la exposición cada vez mayor de nuestra sociedad a productos químicos artificiales para los que nuestro organismo no tiene capacidad de reacción. Y como estos están por todas partes, aire, alimentos, productos de limpieza, cosméticos, etc, parece un problema difícil de erradicar.

En este caso como en muchos otros, sobre todo en enfermedades crónicas, la medicina occidental no ofrece soluciones muy satisfactorias. Hay vacunas que a algunas personas parecen irle bien pero a otras no les hacen nada y sino, medicamentos para paliar los síntomas: broncodilatadores, gotas para los ojos, antihistamínicos…todo esto puede estar bien y puede ser necesario en momentos de crisis agudas pero a largo plazo no parece ser muy efectivo….¡salvo las vacunas en los casos en que funcionan!

Yo, desde mi punto de vista de la medicina china, propondría regular el organismo para que sea éste el que luche contra la alergia en lugar de hacerle depender de sustancias ajenas al cuerpo que, por otro lado, son también productos químicos artificiales que se suman a todos los demás y que, creo, a la larga, contribuyen a hacer el problema más grave. Aunque la exposición a productos químicos no desaparece, un organismo regulado, y por tanto sano, fuerte, tiene muchas más posibilidades de aguantar a los productos químicos y no desarrollar alergias.

Por tanto, yo propondría trabajar en dos frentes:
1- Regular el organismo para que sea capaz de luchar por si mismo contra la alergia. Este es un objetivo a más largo plazo. Si se consigue regular completamente el organismo la alergia puede llegar a desaparecer. Como mínimo, podemos conseguir que sea mucho más leve.

2- Trabajar para paliar los síntomas. Según cuales sean estos, picor, estornudos, ojos llorosos, nariz taponada, etc, se puede trabajar con los meridianos que corresponden a cada síntoma y con puntos concretos que tienen acciones específicas para disminuir todo lo posible los síntomas que están activos en ese momento. Este objetivo es a más corto plazo. Los síntomas van a disminuir en pocas sesiones pero, si no cumplimos el objetivo a más largo plazo de regular el organismo, la alergia no va a desaparecer y volverá más adelante.

En realidad ambos objetivos están unidos. Si se empieza a trabajar con acupuntura y se hace un tratamiento consecuente basado en un diagnóstico de medicina china, aunque se hagan sesiones en las que hagamos hincapié en los síntomas, lo cual puede ser necesario si estos son muy fuertes, el organismo va a empezar a regularse por lo que ya estamos cumpliendo los dos objetivos.

Eso si, si se abandona el tratamiento en cuanto los síntomas disminuyen, lo más seguro es que éstos vuelvan a aparecer porque con pocas sesiones normalmente no es suficiente para que los cambios se hayan asentado en el organismo.

En cuanto al número de sesiones que serán necesarias….es imposible decirlo….depende entre otras cosas de la intensidad de la alergia y el tiempo que se lleve con ella. Por supuesto no es lo mismo si se lleva con la alergia una o dos temporadas que si se lleva toda la vida. El primer caso normalmente será mucho más fácil de regular que el segundo. No obstante, si se trabaja bien, lo normal es que los dos casos respondan positivamente y que ambos noten cambios a mejor con pocas sesiones.

En cualquier caso si se consigue que al menos esta primavera los síntomas sean menores ¡ya habrá valido la pena!

Belén Benito

Licenciada en Ciencias Biológicas
Acupuntora, Osteópata y Quiromasajista
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