Creciendo con más gozo y menos sufrimiento

Crecer con gozo es la propuesta de la vida. La sabiduría vital y natural que hay en tu cuerpo. Una vida son gozo, sin satisfacciones, es una vida sin sentido, que al final te vacía.

El primer paso en este camino que propone el Tantra Vital es instalarte en tu cuerpo, en tus emociones, porque entonces ya eres sabio.

Nos han hecho creer que para crecer hay que sufrir, quien bien te quiere te hará llorar, el dolor enseña, y lo que te hace grande, son rigideces y durezas, más que equilibrio y armonía. Eso es más que una simple mentira, es toda una manipulación, que te impide alcanzar la plenitud, porque impide a tu mente, abrirse al gozo de la vida.

Crecer con gozo canalizando con conciencia la energía del placer.
El dolor no enseña. Solo quiere hacerte consciente de que algo anda mal, para que te libres de él porque, en sí mismo, siempre es negativo, tanto, que puede enfermarte si permanece en tu cuerpo y mente, más tiempo del necesario. Lo que te hace aprender, es querer librarte del dolor, haciendo las correcciones necesarias, pero no siempre queremos evitarlo.

A veces, lo alimentamos hasta convertirlo en sufrimiento, porque es una forma de castigarnos por sentirnos culpables de algo, y también de llamar la atención, haciéndonos los importantes, con la importancia de nuestro dolor, de nuestros problemas, enfermedades, de la mala suerte que decimos tener, y de todo lo negativo que, supuestamente, nos ocurre.

En el primer caso, nos manipulamos a nosotros mismos, en el segundo, a los demás, porque quien va de víctima, pretende seducir o conseguir algo del otro. Su victimismo es su estrategia. El problema, es que en ambos casos, invocamos a nuestra vida, más dolor y negatividad, con tanto melodrama en que muchas veces caemos.

Lo que realmente te hace crecer, es justo lo contrario: Querer vivir con más gozo y menos dolor, porque conseguirlo, no depende de tu buena o mala suerte, ni de cómo sean los demás, sino de como seas tú como persona, de cómo manejes la energía y especialmente, tus emociones.

Lo que te hace crecer, es querer vivir los gozos más grandes de la vida, porque para que sea posible, tendrás que atreverte ser grande tú, y más capaz como persona.


¿Por qué no te deseas lo mejor para ti? ¿Por qué te conformas con lo que no te satisface? ¿Por qué permites situaciones o personas que no te aportan, e incluso te restan? ¿Por que te empeñas en sufrir o te complicas inútilmente la vida? Cuando algo de esto sucede, solo hay una explicación posible. No se está en el cuerpo y la sabiduría de vida que encarna. Se está en la mente, manipulada y condicionada, por toda clase de culpas, miedos y complejos.

Gozar más y sufrir menos, es el programa básico y vital, con que todo ser vivo, viene a esta tierra. Cualquier animal lo sabe y actúa así porque vive conectado con su cuerpo, con su sabiduría vital. Sabe mirar por sus intereses, busca lo que necesita, y rehúye de lo que le daña o desagrada. Sólo el ser humano, se empeña a veces en sufrir, y teme o rehúsa el gozo que podría conseguir. Ha perdido la sabiduría de la vida. Está amaestrado.

El primer paso hacia una vida con más gozo y menos dolor, es tan necesario como sencillo. Dejar la árida mente e instalarse en el cuerpo y lo que siente. Esa es precisamente la meta del Tantra Vital. Si conectas con tu cuerpo, conectas con su sabiduría natural, y también con la magia y el poder de la naturaleza. Eso te ayudará a tener una vida más plena.

¿Para qué has venido a esta tierra? Cada persona, cada mente, responderá de distinta manera, pero todos los cuerpos dirán lo mismo porque comparten la misma esencia. Las diferentes mentes contarán distintos sueños, diferentes proyectos e interpretaciones; pero todos los cuerpos dirán lo mismo: Has venido para gozar todo lo que puedas e intentar sufrir, lo menos posible. Da igual que seas panadero o ingeniero, si no disfrutas de lo que haces y eres, no eres nada, tu vida no vale nada.

Has venido para intentar vivir plenamente, y la esencia del vivir, es buscar lo gozoso y agradable, sentir el placer de la propia existencia sin más pretensiones.

El placer de respirar el aire puro que te nutre y expande, de comer cuando se tiene hambre y beber cuando se tiene sed.
El gozo profundo y reconfortante de poder abrazar, tocar, sentir, acariciar, disfrutando de ti y de tu encuentro con los demás.
La alegría interior de amarte, comprenderte y acompañarte siempre; en tus buenos momentos y en los peores.
De darte lo que realmente necesitas, nutriéndote de la Vida para poder nutrir a la Vida.
El inmenso regocijo de poder dar al mundo y al otro, tu verdad, tu belleza, tu amor, lo más hermoso y mejor que eres.
Sentir esa paz inmensa que da el vivir en equilibrio entre todas tus necesidades y tendencias; en armonía con la Vida, el mundo y las personas que te rodean.
La Vida no busca otra cosa, no le interesa nada más y tú, como ser vivo, no puedes ni debes olvidar que tu meta es gozar, disfrutar con lo que haces y del sendero que conduce a tus sueños.
Cierto que buscando el gozo puedes encontrarte con el dolor. Dolor y gozo son parte del camino, pero tratando de evitar el dolor y buscando el placer, la Vida se hace inteligente, se hace más sabia y eficiente, evolucionando todos los seres vivos, gracias a esta sabia y maravillosa dualidad.

Tu meta de cada día, es tan sencilla como hacer siempre algo de lo que te sientas satisfecho, sea lo que sea.

Si en cada uno de tus días no encuentras algo de lo que sentirte satisfecho y que te de un poco de gozo, es como vivir sin alimento. Te irás vaciando, perderás el sentido de tu vida y de la Vida, y tampoco podrás aportar nada a los demás. Si no tienes para ti ¿Cómo podrás tener para otro?
Solo si te recuerdas cada día de tu vida, y con cada cosa que haces, que lo realmente importante es disfrutar de lo que estás haciendo, te centrarás en lo más necesario y eso te ayuda a vivir.
Si lo que haces no te gusta, intenta buscar algo que realmente te satisfaga pero si no te queda más remedio que hacerlo, adopta otra actitud diferente y más positiva para no amargarte inútilmente, y disfrutar un poco más de lo que haces.
Si haces las cosas por dinero, disfruta del dinero que te dan.
Si las haces por amor, disfruta del amor que tienes y sale de ti, con tanto gozo.
Si estás solo, disfruta de ese tiempo que tienes para estar contigo, y si estás en pareja, disfruta de la compañía de quien amas.
Si algo no te gusta, disfruta por rechazarlo, y si no te queda más remedio que hacerlo, disfruta de tu temple y tu coraje, de tu capacidad de esforzarte.
Ten todos los sueños que quieras pero nunca lo olvides. Lo importante no es que llegues a la meta sino que disfrutes del camino.
Hagas lo que hagas, suceda lo que suceda, intenta encontrar un motivo para sentirte satisfecho de ti. Hazlo por ti. Por amor a ti. Porque te lo mereces. Porque es lo mejor que puedes y debes hacer, para vivir con más gozo y menos dolor tu vida.

Este verano tienes más tiempo para ti, para estar más cerca de tu cuerpo, de la naturaleza, de la vida y su esencia. Aprovéchalo, disfrútalo porque necesitas nutrirte, necesitas vivir más plenamente para que tu vida tenga sentido.

Francisco Pedro Torres Perales
Escritor. Maestro Tántrico. Fundador de la Escuela de Amor
www.escueladeamor.es