¿A dónde ir en esta noche fría alma mía?
Abro la puerta y observo la desnudez de los troncos,
permito serenamente no ver nada ante mí,
he de ir al calor interno para saber dónde está el camino
tras abrazar la oscuridad de fuera, dentro de mí, exenta de adornos,
siento la luz radiante y cálida que nutre y consuela

Hace frío fuera, el sol externo apenas calienta. La naturaleza se ha desprovisto de adornos y la energía muy dentro se concentra. Es tiempo de buscar ese fuego que dentro de ti chisporrotea.

El árbol en la savia de su tronco se concentra. En el interior de nuestros huesos transcurre en silencio la calidez de una vida nueva. Aviva tu fuego interno, sí, de dentro afuera, ya verás lo hermosas que son con nieve las hogueras.

Los árboles desnudan sus troncos porque es el tiempo propicio para ir hacia adentro y en el plano corporal tomar contacto con nuestros huesos y con la estructura básica de las cosas desprovistas de ornamentos.

Te invito a sentir el peso y la estructura erguida que confiere a tu cuerpo su esqueleto. Conecta primero con tu piel, contacta más adentro con tus músculos, y finalmente, un poco más adentro, respira desde tus huesos, visualízalos dentro de ti, siente esa dura materia que nos sostiene y sustenta. Es tiempo de cultivar una postura erguida y relajada, y de ajustarla una y otra vez, para que la energía fluya de pies a cabeza y de cabeza a los pies, cálida. Muévete lento y permanece atento a reajustar la postura cada vez que pierdas la sensación de centro, apoyando los pies, abriendo los hombros, reajustando la cadera, subiendo la barbilla y alineando el cuello…

Siente el peso de todo tu cuerpo apoyado en tus plantas, que ellos comiencen todo movimiento al caminar. Tendrás menos frío estando presente y abierto que defendiéndote contraído. Que tu postura refleje presencia en el aquí y el ahora de pie, sentado y caminando.

La energía del invierno, la energía de los huesos es sólida y concreta, tiene unos límites muy definidos. El invierno ha de tenerlos: se ha de estar atento a decir sí cuando se siente sí y a decir no cuando se siente no. De ello depende nuestra vitalidad; la indecisión continua no la propicia.

Como los días de invierno son más oscuros se aprecian muy bien en ellos la claridad y el fuego. Merece la pena cultivar las relaciones que calienten el corazón e inspiren la mente para no caer en la mente rechazo o en zonas abismales de nuestra personalidad. Si algún día entras en un pozo dirígete rápidamente a un lugar que te caliente el corazón. Acércate a las reuniones de amigos que sean para ti cálidas hogueras que nutren y aléjate de lo que no alimente tu interior.

¿Con cuánta ternura y calidez se disipan las dudas y se esponja el cuerpo? Si conseguimos avivar el fuego interno disiparemos el sentimiento limitante del invierno: el miedo. Los riñones se resienten especialmente en el invierno y tienden a alojar miedo; son como dos niños pequeños que puedes cuidar posando tus manos cálidas sobre ellos para que sientan tu calor y protección. Diles que no teman, que confíen. Confiar funciona. Si abrimos la puerta al miedo vendrán invitadas rigidez, perfeccionismo, control, autoritarismo, indecisión y reactividad, la postura corporal encogida y defensiva.

¿Cómo contrarrestar el frío del miedo? Apoyándote activamente en el continuo agradecimiento, la ternura y el cariño. Regálate espacios de confianza y libertad, canta en la ducha, ríete a rienda suelta, deambula buscando regalos de navidad, decorando espacios y maquinando sorpresas.

Para que el cuerpo recree calidez interna conviene estirar suavemente los músculos (sobre todo los que tengamos más delicados) y ensanchar los pulmones con respiraciones profundas y conscientes; largos suspiros que dejen tras ellos una agradable sensación. Los masajes y auto masajes son especialmente imprescindibles para las personas que acusan el frío: flexibilizan el cuerpo para que la elasticidad del músculo permita acceder a la energía. Bailar tu canción favorita te ayudará a mover los músculos y evitar la rigidez. Muévete algo cada día para estar en contacto cálido con tu piel, músculos y huesos. Así evitaremos una temporada de contracturas y resfriados que van y vienen.

Aprovecha la navidad para poner luz, acoger, integrar e integrarte. Aprovecha la reunión con amigos y familias para sentir distintas generaciones y personas que no ves habitualmente. Cada hoguera recrea un tipo especial de belleza, búscala, no te la pierdas, contempla lo que hay para ti en ella. Ir a las reuniones desde una postura crítica y reactiva es una forma segura de amargarse la vida y contaminar el ambiente. No te tomes tan en serio ni a ti mismo ni a tus ideas. Abre la mente para que tu calidez y benevolencia hagan que otros se sientan acogidos. Si vas a preparar algún regalo estas navidades para tus seres queridos, piensa en ellos con cariño, revive bonitos momentos juntos, piensa en su reacción al recibir tu presente, que bien puede ser un poema, algo construido por ti, o algo comprado con amor. Lo importante es permitir que este acto nutra tu interior. Recrea en silencio pequeños momentos cotidianos de belleza. De ti depende que los regalos nutran tu alma a o sean una obligación que estresa.

Las estaciones afectan a todos los habitantes de la tierra, y sólo tú decides si quieres unirte a su invitación o resistirte a ella. Ojalá tengas el valor de dedicar un tiempo a contemplar la nieve, el cielo, los árboles y las montañas en primera persona y no desde una pantalla. Tú eres naturaleza en estado puro: reino mineral, vegetal y animal. La dinámica de la vida nos transforma estación a estación… cuatro estaciones que cambian, y con ellas, cambiamos nosotros. Cuando nos movemos ajenos a esta dinámica natural, desconectamos de la corriente de vida y surgen manifestaciones psicosomáticas. Hay una actitud y un hacer adecuados a cada estación para alcanzar equilibrio y aumentar la calidad de vida.

Como afirma Goethe: A veces nuestro destino se asemeja a un árbol frutal en invierno ¿Quién pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán al verlo? Sabemos que así será. Nunca mayo ha sido eterno.

Techu Arranz
Socia Directora Instituto Potencial Humano
www.institutopotencialhumano.com