El yoga es el reencuentro con lo más genuino de nosotros mismos. Es un sendero de vuelta al hogar interior, hacia aquel centro en el que podemos hallar esa serenidad, integración y satisfacción que no pueden ser totalmente conseguidas en la mente superficial ni en el mundo circundante.

El yoga es aprender a escuchar la voz y los dictados de todos los elementos que forman nuestro ser: físico, psicomental, energético y espiritual; es un puente hacia la naturaleza original que permanece en uno mismo, hacia el testigo que habita detrás de todo lo que es adquirido y, por tanto, ajeno a uno y no propio.

El yoga es mística, psicología (la primera del mundo), ciencia de la salud integral, medicina natural, filosofía y actitud vital. Es, sobre todo, un método de mejoramiento humano, un sendero hacia el bienestar y una técnica de liberación del sufrimiento innecesario. El yoga hace del practicante su propio maestro y su propio discípulo, proceso y meta, llamada y búsqueda. El último objetivo es la captación de la realidad tal y como es, lo que representa la plena consciencia y la liberación mental.

El yoga comporta un entrenamiento del cuerpo y de la mente, así como el cultivo de emociones positivas, el desarrollo de una verdadera ética y libre de condicionamientos sociales, el cultivo de la compasión y la lucidez. Es adogmático y no impone ningún tipo de creencias. Procura los métodos solventes para conocerse, transformarse y realizarse.

El yogui se convierte en su propio laboratorio viviente y se adiestra en técnicas de control psicosomático para que mente y cuerpo cooperen armónicamente en el autodesarrollo y la evolución consciente. El cuerpo mismo se torna una valiosa herramienta de autoconocimiento y realización interior, puesto que la corporeidad es nuestra compañera a lo largo de este tránsito existencial. La mente es también nuestra inseparable y a menudo desconocida compañera. Aprendiendo a controlar el cuerpo vamos dominando la mente; adiestrándonos en el dominio de la mente vamos controlando el cuerpo. El nexo es la respiración y la quintaesencia de la respiración, es prana o fuerza vital que todo lo anima.

Este mejoramiento humano no representa el apego al cuerpo o la personalidad, sino un modo de irlos trasciendo y estableciéndose más en la esencia. Mientras el cuerpo y la mente están presentes, se puden convertir en idóneos medios para trascenderlos y recuperar «aquello» que se sitúa más allá de ambos y que unos llaman el atmán, otros el Ser o el Sí-mismo, otros el Vacío o lo Absoluto. Muchos dedos apuntan a la luna, en tanto que la luna es una.

 

Ramiro Calle

Escritor. Director del centro Shadak

ramirocalle.com