La salud dental no comienza en los dientes

//La salud dental no comienza en los dientes

La salud dental no comienza en los dientes

Atrás quedó el tiempo en el que los problemas de nuestra boca se solucionaban de forma individual y aislada. Actualmente, los odontólogos nos preocupamos tanto de resolver el problema, como de descubrir cuáles han sido sus causas y para ello, profundizar en los hábitos de alimentación y estilos de vida de los pacientes ha sido fundamental para garantizarles un tratamiento que les proporcione una correcta salud bucodental.

En la odontología tradicional, como en cualquier otra rama de la medicina, básicamente se han realizado tratamientos paliativos, cuando no mutilantes como las extracciones, en los momentos en los que aparece dolor o molestias en el paciente.

Al contrario que en otras especialidades, los tratamientos con carácter preventivo han tenido mucho protagonismo en el campo de la odontología. Actuaciones como la colocación de empastes han sido un tratamiento obligado tras la aparición de caries, aunque éstas no produjeran dolor, ya que se previenen complicaciones mayores. El tratamiento de la enfermedad de las encías es un tratamiento preventivo de una enfermedad más grave que da signos clínicos pero no sintomatología al paciente. Y la aplicación de selladores en los niños o las controvertidas fluorizaciones también han sido intentos de implementar tratamientos preventivos.

Es sin embargo esta visión del diente como una unidad aislada del resto del organismo la que nos ha impedido ver con una perspectiva adecuada lo que estaba sucediendo a nuestro alrededor. El cambio en la alimentación, los hábitos de la población, el modo de vida, y la manera en la que nos relacionamos con nuestro cuerpo, han supuesto un cambio paulatino de las patologías orales que muchas veces no hemos sabido entender.

¿Por qué cada vez más niños presentan crecimientos anómalos de los maxilares?, ¿por qué en pacientes jóvenes aparecen erosiones y sensibilidad dental de manera tan frecuente y sin embargo el índice de caries ha disminuido tanto?, ¿por qué las enfermedades de las encías tienen tanta prevalencia, aún habiendo mejorado tanto los hábitos de higiene?, ¿por qué el desgaste dentario asociado al bruxismo ha aumentado tanto en los últimos años?

Todas estas preguntas nos las hacemos al examinar a nuestros pacientes y cada vez realizamos más asociaciones con otros problemas y desequilibrios corporales.

La alimentación, básica para el correcto desarrollo de musculatura mandibular

Los pacientes más jóvenes acuden en muchas ocasiones traídos por la preocupación de sus padres por si el niño necesita “aparato”. En multitud de ocasiones esa preocupación es tardía, ya que el crecimiento craneofacial se comienza a producir mucho antes. Este crecimiento está condicionado por la genética, pero en mayor medida por la función.

En la vida moderna no hay tiempo para nada, y a los niños se les dan alimentos procesados y blanditos que se mastican rápido. Esto hace que la musculatura mandibular no se ejercite y se produzcan alteraciones de otras estructuras como las respiratorias. Es muy frecuente encontrar asimetrías en los maxilares asociados a alergias, asma, dificultades respiratorias e intolerancias alimentarias derivadas de un consumo excesivo de alimentos procesados y gluten.

Una masticación adecuada, con una alimentación rica en frutas, vegetales, legumbres y otros hidratos ricos en fibra, favorece una adecuada función musculoesquelética y un crecimiento armónico de las estructuras craneofaciales. Al igual que el resto del cuerpo, la mandíbula también hay que ejercitarla para asegurar un correcto desarrollo y crecimiento. La masticación debe ser el ejercicio para el correcto crecimiento de la cara. La mejor ortodoncia es una adecuada función desde pequeños.

Cuando se llega a la adolescencia si los hábitos no son los correctos, se habrán producido lo que conocemos como apiñamientos dentarios, que dificultan la higiene, y si además se abusa de alimentos y bebidas con alto contenido en azúcar y ácidos, no sólo se habrá favorecido la aparición de caries, sino que también habrá una alteración en el ecosistema bucal que provocará una futura erosión en el esmalte, limitando la fantástica capacidad auto reparadora que tienen los dientes.

Estos desgastes prematuros producidos por erosión química, provocan tremendas sensibilidades, que no desaparecen si no se cambian los hábitos, permitiendo que el diente se repare desde dentro. Dietas alcalinas, una función adecuada y hábitos saludables de vigilia y sueño son remedios muy sencillos a estos problemas que no sólo se solucionan con las pastas de dientes que anuncian en la tele.

El sueño y el descanso también son importantes para conservar la salud bucodental

Los hábitos de sueño tienen una influencia vital en el organismo. El cuerpo necesita descansar, autorrepararse y reiniciarse cada noche para tener una actividad adecuada. Las alteraciones del sueño producen parafunciones como el bruxismo o el síndrome de piernas inquietas, favoreciendo la aparición de patologías como las apneas y aumentando el riesgo de patologías cardiacas.

La aparición de apneas durante el sueño es cada vez más frecuente. El estrés, el sobrepeso, la falta de horarios estables o el exceso de estimulantes, azúcares, etc. provoca episodios de falta de oxígeno que pueden llevar desde un leve ronquido hasta aumentar el riesgo de padecer un infarto. Una consecuencia muy frecuente es el bruxismo, que en ocasiones se asocia con reflujos gastroesofágicos y erosión dental y alteraciones en las encías.

Los tratamientos que podemos realizar los odontólogos pueden ir desde los cuidados paliativos de las estructuras dentales a un conocimiento amplio del cuerpo, que una vez resueltos los problemas puntuales, mantenga la salud de todas las estructuras que comprenden el aparato estomatognático y hagan comprender al paciente la importancia de vivir de forma saludable y de cuidar el organismo como unidad indivisible e intensamente relacionada entre si.

La prevención es fundamental, y ésta comienza en cada uno de nosotros y en el conocimiento de nuestro cuerpo, y en cómo lo transmitimos a nuestros hijos y favorecemos su ambiente para un correcto desarrollo físico y personal.

Doctor Jesús Isidro Fernández
Odontólogo especialista en Estética Dental y Ortodoncia Invisible
Clínica de Estética Dentofacial Isidro y Márquez
www.isidroymarquez.es

2018-03-17T16:39:06+00:0018/07/2016|Categorías: Salud Natural|Etiquetas: , |