¿Re-encarnar y volver a vivir?, eternas preguntas y eternas búsquedas, pero necesitamos respuestas cada vez más urgentes. Como profesor de hipnosis es muy corriente que surja en mis clases este dilema y en las prácticas se pone de manifestó que nos afecta a todos aunque no haya creencia.

Lo mejor para entrar en materia, es revisar los ejemplos recogidos en las más importantes revistas de divulgación de Estados Unidos.

En algunos países de Asia, cuando muere una persona, sus familiares le ponen una marca sobre el cuerpo -frecuentemente usando tinte negro- con la esperanza de que su alma se reencarne en la misma familia. Se dice que la marca se convierte en este caso en una mancha de nacimiento del bebé que nacerá después.

‘The Journal of Scientific Exploration’ menciona varios casos de bebés nacidos con manchas correspondientes a las marcas dejadas sobre los cuerpos de sus familiares muertos, entre ellos está el caso de un bebé birmano, que a los dos años también llamó a su abuela de manera peculiar, igual que su difunto marido.

Taranjit Singh es un niño indio que desde los dos años de edad decía que su nombre real era Satnam Singh, hijo de Jeet Singh, y que había nacido en otro pueblo a unos 60 kilómetros de su casa.

Relató que era estudiante de noveno curso cuando falleció en un accidente y que llevaba 30 rupias en la cartera y libros que quedaron manchados con su sangre.

Al oír esta historia tan extraña, su padre Ranjit comprobó que en el pueblo mencionado un adolescente llamado Satnam Singh sí fue atropellado por un motociclista. Ranjit se encontró con dicha familia, que le confirmó los detalles mencionados por Taranjit. El último además identificó correctamente a Satnam en las fotos de la familia Singh.

El experto forense Vikram Raj Chauhan comparó la escritura del cuaderno de notas de Satnam con la de Taranjit y las encontró semejantes.

Estos casos son muy cinematográficos, pero son ciertos y comprobados sin lugar a duda solo nos queda saber por qué y que significa. Es prueba suficiente para algunos pero lo justo sería decir que es información inconscientemente adquirida, en definitiva no imaginada sino percibida.

Una de las historias de reencarnación más conocidas es la de Ruth Simmons. En 1952, se sometió a una serie de sesiones de hipnosis regresiva con su terapeuta, Morey Bernstein. De forma espontánea empezó a hablar con un acento irlandés y recordaba muchos detalles específicos de su vida como Bridey Murphy, que había vivido en Belfast, Irlanda en el siglo 19. La historia se hizo tan notoria que dio lugar a una película que se realizó en 1956.

Imad Elawar del Líbano comenzó a hablar de su vida en un pueblo cercano. Las dos primeras palabras que dijo cuando era niño eran los nombres “Jamileh” y “Mahmoud”, se trataba de nombres de personas que había conocido en una supuesta vida anterior. El niño y sus padres fueron investigados por el Dr. Ian Stevenson. Imad hizo muchas declaraciones diferentes acerca de su vida anterior.

La familia visitó el pueblo del que el chico había hablado, junto con Stevenson, y encontró la casa en la que afirmó que había vivido. Imad y su familia fueron capaces de identificar positivamente trece hechos y recuerdos que fueron confirmados como exactos. En total, 51 de 57 de las experiencias y lugares mencionados por Imad fueron comprobados durante la visita.

El psiquiatra californiano Adrian Finkelstein narra en su libro ‘Your Past Lives And The Healing Process’ la historia de un niño llamado Robín Hull, quien hablaba en un idioma desconocido con su madre. Un profesor de idiomas asiáticos lo identificó como un dialecto hablado en la región norteña del Tíbet.

Robín, un niño de edad preescolar, contó haber estudiado hacía muchos años en un monasterio donde aprendió ese idioma.

La historia del niño llevó al profesor a viajar al Tíbet, donde encontró el monasterio descrito por Robín en la cordillera de Kunlun.

Este caso podría ser definitivo, pero no basta, dado que la mente puede comunicarse con otras y además puede recibir mensajes en el campo del sueño. El profesor Luis Cencillo nos cuenta en su obra “Los sueños factor terápico” la gran capacidad que tiene la mente de recibir y enviar sensaciones y emociones a gran distancia. El mensaje inconscientemente adquirido es algo no discutido entre los investigadores.

En el año 2002 y gran parte del 2003, estuve trabajando en Canal Sur de TV, en el programa Flash Back; en el vi 400 casos y más de 200 eran temas de otras vidas.
Podría citar el caso de Maribel una señora valenciana, con una fuerte aversión a todo lo que fuera alemán fuera a nivel visual o fuese a nivel auditivo, como por ejemplo oír hablar a dos turistas en la playa.

Cuando la entrevisté para el programa me contó que era enferma de cáncer y estaba en tratamiento pero que se encontraba bien. Este aspecto me hacía pensar que no estaba para perder el tiempo y que quería saber el porqué de su rechazo a lo germánico.

En las sucesivas regresiones contó que efectivamente había muerto en la segunda guerra mundial. Era de origen judío y reconoció su lugar de muerte en compañía de sus hermanos. Durante la regresión, pasó por momentos extremadamente duros, entre ellos recordar cómo salía el gas que acabó con sus vidas. El programa indagó sobre los hechos y las personas que ella describía con un resultado satisfactorio, dado que ella narra una historia que es completamente real, pero no consigue precisar algunos datos que serían muy concluyentes.

Investigar mucho más y mejor es la forma para llegar a una conclusión satisfactoria, pero al final lo importante es que existen los mensajes y permitir la comunicación es nuestra obligación.

La hipnosis es una potente herramienta, “la llave”, que desde el consciente accede a planos de nuestra mente en los cuales es posible potenciar todas nuestras virtudes. Así nos puede ayudar a superar nuestras limitaciones, lograr la estabilidad física y emocional, para lograr nuestros objetivos.

Seguiré practicando la hipnosis regresiva mientras pueda.

 

Ricardo Bru
Hipnoterapeuta y profesor de hipnosis.
Fundación BLANCAMA
www.ricardobru.com