3 años. 4 continentes. 31 países. 33.000 kilómetros. 12 pares de zapatillas

 

Nacho Dean es un joven de 35 años que ha cumplido su sueño: ser el primer español en dar la vuelta al mundo a pie. Le hemos entrevistado para que nos cuente un poco de su experiencia vital que recoge en el libro “Libre y Salvaje” (Zenith)

¿Por qué decidiste emprender esta aventura? Recorrer 33.000 km a pie por el mundo ¿Tenías algún objetivo? ¿En qué momento vital estabas?

Era un sueño que tenía. Creo que es un milagro estar vivos y que el sentido de la vida es luchar por nuestros sueños. Dediqué este reto para lanzar un mensaje medioambiental, de cuidado de la naturaleza y el planeta Tierra. En el momento de tomar la decisión, trabajaba de socorrista y tenía ganas de emprender una aventura.

Un poco de logística ¿Dónde dormías? ¿De qué vivías? ¿Tenías algún tipo de patrocinio? ¿En qué idioma te comunicabas?

La mayoría de las noches las he dormido en mi tienda de campaña en montañas, playas, bosques, desiertos… Cuando el entorno era muy peligroso, bien por la fauna o la delincuencia, dormía a resguardo en algún alojamiento, comisarías de policía, templos, casas…

Este viaje lo he financiado con ahorros personales, donaciones y ayuda de colaboradores. De todas formas, caminar es gratis, dormir en una tienda de campaña también y he ido rozando la supervivencia.

Hablo español e inglés, pero esos idiomas se hablan en lugares turísticos. Cuando viajas a pie te sueles encontrar en zonas rurales donde se habla el idioma local (persa, hindi, malayo…) y no queda más remedio que aprender unas palabras de cada idioma y comunicarte por mímica.

¿Qué ha sido lo peor de tu viaje?

Lo peor es cuando pones tu vida en juego. Presencié un atentado terrorista en Bangladés, me atracaron en Lima y me intentaron asaltar dos veces más tipos armados con machetes en El Salvador y México. En esos momentos piensas qué sentido tiene continuar…

¿Y lo mejor?

Lo mejor sin duda es la gente, el mayor tesoro de mi viaje. Es un privilegio comprobar cómo en todos los países, independientemente de su cultura, nacionalidad o religión, la gente te tiende una mano.

¿Cómo has sobrellevado la soledad?

Al principio la combatía cantando, luego aprendes a convivir con ella como un elemento más del equipaje. Cuando pasaba días y semanas solo, como cuando atravesé Australia, hablaba conmigo mismo en voz alta, entonaba una canción una vez tras otra como un mantra, me inventaba papeles en películas…

De todo lo que has aprendido en esta experiencia, ¿con qué te quedas?

Si aprendes a vivir con poco, a ser una persona desprendida y agradecida, la vida va poniendo en tu camino todo lo que necesitas. Y que el planeta es un hermoso lugar que merece la pena cuidar.

¿Has descubierto el paraíso? (Ese lugar o ese entorno humano que te ha tentado a quedarte para siempre y detener allí tu viaje)

He conocido sin duda lugares increíbles como Costa Rica, Australia, el estado de Colorado en Estados Unidos, Perú, Bali…

 

La aventura Andes - La aventura de dar la vuelta al mundo a pie

Tras haber visitado tantos países y gentes… ¿Tienes una mirada diferente sobre nuestro país, y nuestra cultura? ¿Qué deberíamos mejorar y de qué estás satisfecho?

Pues sí. Observas que el mundo entero vive en un constante estado de lo que aquí llamamos crisis.

Después de estar tres años viviendo con lo que cabe en un carrito, lavando tu ropa a mano y durmiendo en el suelo, cuando regresas de nuevo a España aprecias todo mucho más: abrir un grifo y que salga agua, apretar un botón y que se encienda la luz, la comida, la seguridad de poder pasear por la calle sin que te asalten, tener una buena sanidad, la riqueza y belleza medioambiental…

Debemos aprovechar lo que tenemos y trabajar para mejorarlo.

¿Por qué decidiste parar? ¿Por qué ahora? Es decir, podrías haber hecho una vuelta mayor ¿no?

Un viaje de estas características comienza cuando sientes que es algo inevitable, la única opción posible, y del mismo modo termina cuando sientes que ya va siendo hora de ponerle el punto y final.

Mi sueño era dar la vuelta al mundo caminando y doy el objetivo por cumplido.

¿Qué tal te estás adaptando a la vuelta, a estar quieto en un mismo lugar? ¿Qué planes tienes por delante?

Al principio me costó físicamente. Me agobiaban las multitudes, el ruido y la música alta; me subía a un coche y me mareaba. Acostumbrado a estar 24 horas a la intemperie caminando 45 kilómetros al día, no fue fácil pasar a estar 8 horas diarias sentado en una silla frente a un ordenador escribiendo. Acabo de publicar un libro titulado “Libre y Salvaje” en el que narro la aventura de la vuelta al mundo a pie y ya estoy preparando la siguiente aventura que haré pública en unos meses.

Buena Suerte para esa nueva aventura
Espacio Humano