Gracias Ramiro!, por Nuria Santander

De niña, seguía a mi padre por sus huertas, intentaba memorizar las hortalizas, vegetales, plantas medicinales y árboles frutales. Me enseñaba a esperar pacientemente a que los árboles se convirtieran en gigantes dadores de fruta y sombra. Tengo la suerte que la semilla del yoga se sembró también a una edad temprana. Pues mi padre seguía los consejos y lecturas de Ramiro Calle y practicábamos juntos sus enseñanzas.

Muchos maestros respetuosos me han inspirado en varios aspectos, pero debo destacar a Ramiro Calle. La primera vez que bajé a Madrid fue expresamente para realizar clases con Ramiro en su «ashram» (me gusta llamarle así) en pleno corazón de Madrid. Había visitado centros de yoga de exótica decoración o con grandes ornamentos. Estos pueden crear un altar temporal. Pero en última instancia, es la energía de un maestro la que debe infundir una sala.

Decía Ramiro: «Vuelve a tu respiración. A partir de esta estabilidad y fluidez, la respiración se vuelve constante y suave, permitiendo a la mente estar con la experiencia directa del momento presente. Vuelve a tu respiración, es la puerta para aquietar la mente«. Tan simple, pero tan profundo.

Autobiografia Ramiro Calle 600 150x150 - La actitud de la gratitud

Finalizaba sus clases de meditación con un: ¡Venga! más preguntas!». Pero de todas las veces que bajé a Madrid (siendo de Barcelona) no conseguía preguntarle nada, intentaba escanear la forma de mi boca, los labios que habían amado, que como rapsoda sabía expresar a través del lenguaje pero NADA, permanecieron cerrados.

Ramiro, se abría a la gracia y se convertía, durante esa hora, en un facilitador contemporáneo de una antigua tradición, un instrumento tan inspirador… no encontraba preguntas. Es más, siempre que visitaba Shadak me quedaba en una esquinita, al final de la sala y tal como entraba me iba.

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Doy las gracias por su amistad, facilitando mi evolución de la comprensión. Gratitud por su sabiduría y enseñanzas que son una oportunidad para explorar, descubrir y moverse uno hacia adentro. Honrando la naturaleza de la tradición con sus centenares de libros, audios, documentales y redes sociales que proliferan como el vuelo de la cabeza de semilla de diente de león, dispersándose y compartiéndonoslo de todo corazón.

¡Gracias Ramiro! eres un regalo para este mundo…

Núria Santander

Profesora de yoga y directora de la escuela de yoga Karuna