Vivir jóvenes es un deseo general para todos los seres humanos. Cada uno lo expresa, lo imagina o lo anhela de una manera diferente y hace lo posible para que su cuerpo mantenga el máximo de años las características de la juventud y así la vejez llegue lo más tarde posible.

Juventud es vitalidad, fuerza, movimiento, alegría, poder, ilusión, deseos y retos a alcanzar, belleza, salud, capacidad creativa, mente ágil…

Vejez es paralización, deterioro, enfermedad, debilidad, apatía, cansancio, falta de ilusión, fealdad, rutina, mente lenta y falta de memoria…

Pensamos que la vejez va unida a la cantidad de años de la persona, de forma que los síntomas de vejez van apareciendo a medida que vamos sumando años a nuestra vida. Pero, si nos paramos un momento a comparar las dos listas que se me ha ocurrido poner a continuación de las palabras juventud y vejez, muchas de ellas, por no decir todas, pueden estar presentes a cualquier edad en mayor o menor medida. Por lo tanto, en un primer acercamiento a estos dos conceptos, podemos concluir que juventud y vejez son dos maneras de posicionarse en la vida.

La primera implica acción, mente positiva, tener proyectos, tanto los que tienen como objetivo el propio cuerpo como los orientados a conseguir cosas del exterior…Y la segunda va unida a la falta de implicación en la vida, va unida a la negatividad, a la desidia y a la paralización.

Pero, pensaremos todos, “muy bien, hay que tener una actitud positiva ante la vida, pero pasan los años y todos sabemos que va a llegar la vejez física, que no vamos a tener la misma vitalidad, el mismo ánimo, que llegan los achaques…y, tenemos que ser realistas…aunque me cuide mucho…”

Y otro pensamiento del colectivo social: “no todos tenemos la misma genética”. Y es cierto. No todos tenemos la misma genética física porque no tenemos todos la misma genética emocional.

Entonces, ¿qué quiero proponer al hablar de genética emocional y juventud? Estoy hablando de juventud física como una posibilidad real al alcance de cualquier persona que desee avanzar en el camino de evolución emocional y que quiera subir su vibración energética, a través de implicarse en un trabajo personal con su cuerpo físico, ya que en él se encuentra nuestra capacidad de relacionarnos emocionalmente con la vida. Nuestro cuerpo, además, está sostenido por nuestra estructura energética y por la vibración de nuestro campo magnético. Estoy hablando de trabajar con el conocimiento de nuestra genética emocional para avanzar en el sendero de la eterna juventud y disfrutar de la vida con un cuerpo joven hasta que llegue el momento de irnos a otro plano.

ESTIGMA DE VEJEZ Y ESTIGMA DE JUVENTUD
Cuando nacemos traemos en nuestro cuerpo tanto el estigma de la vejez como el estigma de la juventud.

El estigma de la vejez se encuentra en nuestro cuerpo físico y está hecho de las huellas y señales de todo lo vivido de densidad, de dolor, de conflictos emocionales sin resolver, que llevamos almacenados en nuestras memorias, no sólo de las vidas humanas, sino de las vidas de mineral, plantas y animales que fuimos; vidas, en las que ya teníamos no sólo el cuerpo de energía, sino el cuerpo de masa con el que teníamos que realizar la vida que nos tocaba vivir.

El estigma de la vejez va unido entonces al cuerpo de masa, a nuestra parte más densa, y tenemos que aceptar que nuestro cuerpo al relacionarse con el exterior absorbe automáticamente lo denso, la negrura, absorbe el aire, y el aire va vinculado al “engaño”, es decir, a la ignorancia de que también tenemos la capacidad de funcionar con nuestra parte de luz. La vejez, al ser densidad, llena a nuestro cuerpo de aire y ese aire se manifiesta en la grasa, en la flaccidez muscular y de la piel, en las arrugas, en los bloqueos profundos que al ir avanzando, si no podemos revertirlos, acabarán manifestándose en la enfermedad. Es entonces cuando nos hemos quedado sumidos en la oscuridad.

El estigma de la juventud es la información que traemos en nuestro campo magnético. El campo magnético rodea como un óvalo a nuestro cuerpo físico, es nuestra vibración de luz, está lleno de oxígeno puro y por lo tanto es el que lleva la capacidad de dar juventud real a las células de nuestro cuerpo físico. Es el que brilla y nos da la fuerza de imantar, magnetizar y atraer lo que deseamos cuando nuestro corazón y nuestra mente van al unísono.

Cuando todos miramos embobados a los recién nacidos y a los niños, estamos mirando la luz que irradia su campo magnético y nos sentimos atraídos por ella. Todavía su cuerpo de masa es muy pequeño y no ha empezado a interrelacionarse emocionalmente con el exterior, por lo tanto apenas tiene “aire”; es el oxígeno el que nutre sus células y le da la capacidad de expansión llevando a su cuerpo hacia el crecimiento.

EL PROCESO HACIA LA JUVENTUD
El proceso de juventud se inicia cuando trabajamos con la información del GEN. “GEN es el cómputo de energía que transferimos del EÓN a un cuerpo compacto. El EÓN es un medida intemporal en el tiempo de los universos y depende de cómo lo trabajemos en el cuerpo, pasaremos a otro nivel que se llama JUVENTUD”

Primero está el “GEN pregenético que es el Gen en toda su capacidad de fusión. Es la preparación para el Gen que pasa por su materialización. La energía que porta el Gen se va materializando primero en mineral, después esa materia en relación con el ambiente se extrapola y crea la planta que a su vez necesita extrapolarse con la belleza y el movimiento creando el animal que a su vez se tiene que extrapolar con el pensamiento para despertar el GEN”.

Y así llegamos evolutivamente al ser humano. En nuestro cuerpo, la información pregenética ha configurado no sólo el cuerpo que tenemos sino la columna vertebral que nos sostiene y que lleva impresa la información del ADN Emocional. Este ADN lleva lo que tenemos pendiente emocionalmente que necesitamos limpiar, porque es densidad y vejez, para pasar a despertar la columna genética que es portadora de informaciones de juventud corporal, mental y emocional. Hacia esa nueva columna nos dirigimos.

En un próximo artículo continuaré dando el paralelismo entre la información de la columna del ADN Emocional y la de la Columna Genética y la transformación corporal que vamos experimentando a medida que avanzamos en el proceso de juventud. Mientras, deseo compartir dos ejercicios para Rejuvenecer mentalmente.

“Para rejuvenecer mentalmente tenemos que integrar el SI que es una energía que se manifiesta en color oxidado en la frente, y cuyo movimiento se refleja en unos sentidos limpios y en un cuerpo fuerte y vivo. Ayudará a las neuronas a regenerarse.
1. Cada noche, durante 30 días, pintar en la frente con un lápiz de ojos de color óxido, un SI en mayúsculas con una bola en el lugar del punto de la I.”
2. Verbalizar al despertarse las palabras “luz, oxígeno y sonrisa”. Y al maquillarse los ojos visualizar la palabra luz que nos conecta con obertura, expansión y movimiento. Al darse la base de maquillaje ver escrita en los pómulos la palabra oxígeno. Al darse el carmín sentir que la palabra sonrisa impregna los labios. El efecto de este ejercicio será tener una sonrisa placentera, con gran magnetismo, y los genes y células estarán chispeantes y vivos”.

Nota. El trabajo hacia la JUVENTUD está siendo desarrollado tanto teórica como prácticamente por María Gemma Sáenz, creadora del Método TRCD.
Los textos en cursiva pertenecen a su libro La evolución del universo. Tomo I.

Rosa Briones
Directora del Centro Mágico de Rejuvenecer TRCD
www.metodotrcd.com