Entrevista con Angeles Parra, Presidenta de la Asociación Vida Sana y Directora de BioCultura

 

“La Ecología es el único movimiento social que aporta soluciones integrales y una visión holística sobre nuestro mundo”

Del 12 al 15 de Noviembre se celebrará en IFEMA, Madrid, la 31 edición de BioCultura. Hemos hablado con su directora Angeles Parra sobre el presente de la feria y el momento que vive el movimiento ecologista.

Con más de 30 años de experiencia y 700 expositores previstos para la 31 Edición, ¿qué novedades trae este año Biocultura Madrid que se celebra del 12 al 15 de Noviembre?
Hay muchas novedades, pero quiero hacer mención especial para Planeta Moda. De la misma forma que hace un tiempo nos propusimos darle un empujón en España a la ecocosmética con la Red EcoEstética, ahora le toca al textil orgánico y sus afines. Ese subsector en nuestro país está todavía muy embrionario, pero ya toca que vayan cambiando las cosas. Desde e BioCultura, y con Planeta Moda, queremos que la gente se conciencia de que el textil convencional es nocivo para el planeta, para la economía y para los operarios y consumidores. Pero hay soluciones: el textil orgánico. Hay que apoyarlo con promoción, visibilidad, talleres, ponencias…

¿Ha afectado al sector de la ecologia la última crisis vivida? Y si ha afectado ¿de qué manera?
Incluso en los peores años de la crisis que hemos padecido, y que seguimos padeciendo aunque de diferente forma, el sector ecológico no ha dejado de crecer, más o menos a un ritmo del 10/12% anual. El “boom” del sector ecológico en España está cada vez más cerca. Falta que un nuevo gobierno se implique rotundamente en dar a conocer estos productos a la población y que se discrimine positivamente, con ayudas y ventajas fiscales, a los que no contaminan. En la actualidad, se beneficia y se apoya a los que contaminan y a sectores industriales que representan el pasado y el desastre.

¿Cómo ha evolucionado la conciencia del consumidor en los ultimos treinta años?
Pues ya te puedes imaginar… Cuando nosotros empezamos, incluso antes de la primera edición de BioCultura, es decir, hace 35 años, hablar de la agricultura ecológica, de la lactancia materna, del derecho a otras formas de educación, de las terapias complementarias… Todo eso era como predicar en el desierto. Era muy duro, a veces. La gente no nos comprendía y nadie quería saber nada de esta revolución silenciosa. Pero llegaron los escándalos de las “vacas locas”, de las dioxinas en los pollos… Y la gente no es tonta. Sabe que la alimentación contaminada es muy nociva. Al final, el que va con la verdad por delante, siempre tiene a alguien que le escucha…

¿Da la ecologia respuesta/soluciones a los grandes problemas del planeta en siglo XXI?
Sí, absolutamente. De hecho, es el único movimiento social que aporta soluciones integrales y una visión holística sobre nuestro mundo. En este sentido, la obra de pensadores como Edward Goldsmith o Vandana Shiva, Hossein Nasr o Jerry Manders, es emblemática. El problema es que todos se quieren hacer ecologistas sin renunciar al lastre que llevan consigo. Por ejemplo, la izquierda clásica. Los nuevos problemas no se pueden solucionar desde viejos clichés. Y hay cosas que pueden ser muy de izquierdas… pero desde luego no son nada ecologistas. Ser ecologista es renunciar a las viejas formas de entender el mundo, divididas entre “izquierdas” y “derechas”, eso ya no sirve. Hay que cambiar el chip. Aunque algunos grupos políticos que han surgido en los últimos años ya renuncian a esta dicotomía, no creo que tengan muy claro de lo que estoy hablando. Sin embargo, en los corazones de mucha gente sí que florece una nueva forma de pensar y de sentir que no responde a los viejos modos del siglo XX, ya completamente obsoletos.

¿Sobre que sistema de valores se apoya la tendencia hacia lo ecológico?
El respeto por la vida en cualesquiera de sus manifestaciones. La vida, por encima de todo. Entender la vida como un eje infinito realmente incomprensible para el ser humano, pero que hay que respetar a ultranza. Llamémosle “biofilia” o como quieras. Es entender que el mundo es algo más que un hecho “físico”. La ecología profunda no puede entenderse sin principios universales de una espiritualidad muy profunda y muy honesta, alejada de los tópicos, las jerarquías religiosas y los clichés estereotipados.

Barcelona, Valencia, Bilbao, Madrid, Sevilla.. Teneis experiencias en varias comunidades. ¿Las administraciones tienen la misma sensibilidad que el público en materia de ecología?
Ja ja ja. Sí, las administraciones tienen la misma sensibilidad: es decir, la nula sensibilidad. En otros países de nuestro entorno, el apoyo a la causa ecológica y a la alimentación “bio” ha sido una cuestión de Estado. Aquí, ha sido todo lo contrario. Ningún político en España ha apostado sinceramente por el mundo ecológico. Muestran su miopía total. Sólo Cristina Narbona hizo apuestas importantes en este sentido, y así le fue. En cambio, la población está a años de distancia del sistema político y económico fraudulento. La ciudadanía tira por sí sola de un carro al que la Administración sólo hace que ponerle trabas. Algún día se darán cuenta… Siempre hay excepciones, eso sí. Pero se pueden contar con los dedos de una oreja.

En las ferias, BioCultura aborda aspectos muy variados del sector ecológico: consumo, producción de productos, educación infantil/escolar, editorial, sin olvidar los cursos de formación y asesoramiento. ¿Qué aspecto desarrollado pensáis que ha sido el mayor acierto?
Yo te diría que en BioCultura la gente comprende que la alimentación ecológica es tan importante como la casa, los productos de higiene, las ideas que tienes sobre la salud, la eco-nomía, la educación de los niños, el textil… Todo se mezcla en un ambiente festivo y lúdico. Es una r(e)volución simpática, alejada de viejos dogmas de gurús trasnochados y de viejas ideas que sacrificaban a las personas…

Hay una ecología profunda, una ecología espiritual que va más allá de lo material de la comida-oxigeno-agua y de la que se hacen eco todos los lideres filosófico/espirituales. ¿Es el público sensible a este aspecto de la ecologia?
Ahora mismo, la ecología profunda es todavía algo minoritario en nuestro país. Mucha de la gente que consume alimentos ecológicos no ha llegado todavía a este punto, pero los cambios se están sucediendo con gran rapidez en esta era del Kali Yuga. En los próximos años van a convivir la gran destrucción y el ansia de participar en la regeneración de Gaia por parte de un cada vez más amplio sector de la población. Hay un estado latente espiritual que pronto generará un fuerte movimiento social, cuando caigan los viejos tópicos acerca del mundo espiritual, y que tienen que ver muy poco con la espiritualidad más verdadera y esencial. Todo se andará. Hoy por hoy, desde BioCultura, contribuimos a regenerar Gaia en lo físico y sembramos las semillas de una manera de entender el mundo y la vida que no excluye la espiritualidad, como hace el mundo moderno, sino que la incluye, y le da el valor que la especie humana le ha dado en otros momentos de la Historia, pero, como ya digo, sin los viejos clichés y sin los dogmas cansinos más propios de jerarquías esterilizantes que de una población con motivaciones espirituales profundas, por no hablar de fraudulentos líderes sectarios de los que hay que huir a toda costa.

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