Hoy en día vivimos rodeados de tecnología con la que acceder a toda la información que se publica al instante. Las redes sociales, los medios de comunicación, las herramientas de mensajería instantánea, las llamadas, la radio y un largo etcétera nos mantiene conectados las 24 horas del día, los 365 días del año.

Más allá de los beneficios obvios de estas tecnologías, llevamos tiempo descubriendo que se pueden convertir en un arma de doble filo, ya que podemos llegar a saturarnos con tanta información y vernos abrumados con la cantidad de malas noticias que recibimos. Quizás por este motivo, cada vez nos cueste más concentrarnos, debido al ansia de información y el exceso de notificaciones, que nos hace perder el foco de las tareas que estamos desarrollando.

A continuación, os presentamos algunos trucos para romper con esta negativa dinámica. Creemos que pueden ser cosas sencillas muy fáciles de adaptar a vuestras rutinas y que os ayudarán a lidiar con estas tecnologías. Lo primero que haremos puede parecer bastante obvio, aunque no siempre es sencillo: “Seguir una dieta baja en información. Es decir, reduciendo al máximo el nivel de impactos que recibamos. Se puede conseguir a través de diferentes formas; como disminuyendo los programas informativos que escuchamos, silenciando las notificaciones que recibimos en el teléfono o desactivándolas directamente”.

Un buen ejemplo de esto sería cambiar lo que escuchamos durante nuestro tiempo invertido en transportes, ya sea en nuestro vehículo particular, público o incluso caminando. En este sentido, una buena alternativa es escuchar música preseleccionada en lugar de la radio generalista o un podcast sobre un tema que nos interese.

Otro truco que es muy sencillo es volver a utilizar el reloj de pulsera de toda la vida. Desde hace un tiempo nos estamos acostumbrando a consultar la hora en el teléfono móvil, lo que nos hace descubrir que tenemos nuevas notificaciones que nos hacen entrar de nuevo en ese interminable círculo vicioso. Para ello, elegiremos el reloj que más nos guste, desde un sencillo reloj digital a un reloj de lujo más sofisticado, que podremos comprar en cualquier página web especializada como la de Chrono24. Al fin y al cabo, la clave simplemente reside en reducir el número de consultas que hacemos en nuestro smartphone.

Además de estas opciones, otro hábito que resulta muy beneficioso es reducir el uso del teléfono inteligente las horas previas a acostarnos, procurando no tener el dispositivo electrónico en la misma habitación en la que dormimos. Si utilizamos el teléfono como alarma también sería interesante sustituirlo por un despertador de mesilla.

Esperamos que estos consejos te hayan servido, sea cual sea tu nivel de ‘infoxicación’ o sobrecarga informativa, y que te ayuden a vivir mejor en el tiempo verdadero, haciendo que seas más consciente del presente disfrutando de todo lo que la vida nos puede ofrecer.