Comprender el proceso de oxidación del organismo, causante de enfermedades degenerativas y envejecimiento prematuro, te permitirá aplicar cambios en tus rutinas diarias que ayudarán a la recuperación y mantenimiento de tu salud.

La Medicina Integrativa  entiende que la combinación de conocimientos de medicina convencional, homeopatía, nutrición, el estudio de hábitos y rutinas, es tan importante como la participación activa del paciente. Para que esta participación sea efectiva, necesitamos comprender qué y cómo enfermamos. Así forma implicarnos en el cuidado de nuestra salud.

El proceso de oxidación

Para entender qué es la oxidación y qué significa estrés oxidativo debemos comenzar por hablar un poco de las mitocondrias.

Las mitocondrias

Cada una de nuestras células tienen miles de pequeñas centrales energéticas llamadas mitocondrias. Son pequeños órganos a los que son llevados los nutrientes (azúcares, grasas y aminoácidos) para ser «quemados» en presencia de oxígeno. Desde allí producen el denominado ATP que es el combustible necesario para realizar cualquier función del organismo.

La oxidación

El oxígeno es un elemento indispensable para nuestra vida. Sin él no vivimos, pero si no controlamos los residuos de sus reacciones (especies reactivas o radicales libres) acabamos afectados, enfermos, envejecidos prematuramente.

La oxidación es una reacción química en la que una molécula pierde un electrón, cediéndolo a otra (un agente oxidante) y perdiendo su estabilidad. En este proceso se pueden generar los radicales libres.

Los radicales libres

Son compuestos químicos muy reactivos e inestables capaces de generar daños importantes en la célula. Se caracterizan por tener un electrón libre que deben donar o parear. Es decir, que esta molécula interactúa con las que están a su alrededor buscando la estabilidad y dañando a sus vecinas. Simplificando, oxidan una parte de nuestro organismo, destruyendo su estructura o alterando su función. Lo que genera procesos inflamatorios o degenerativos en el tejido afectado.

Los antioxidantes

Son moléculas que nos ayudan a prevenir alteraciones en nuestro organismo, principalmente las relacionadas con el envejecimiento. Su función es detener las reacciones en cadena producidas durante la oxidación y la generación de radicales libres, oxidándose ellos mismos y así evitando que las moléculas de alrededor se oxiden.

El estrés oxidativo

El problema aparece cuando existe un desequilibrio entre los agentes oxidantes y la respuesta antioxidante de la célula. Esto se denomina estrés oxidativo, es decir que nos encontramos en una situación de desventaja en la que la capacidad defensiva del organismo ante los agentes que nos oxidan o envejecen, está limitada.

Los diferentes antioxidantes

Los antioxidantes se pueden dividir en dos grandes grupos: los que cumplen sus funciones en medios acuosos (como el plasma de la sangre y el citoplasma, es decir la parte interna de la célula) y los que ayudan a proteger la parte grasa de nuestro organismo, como la pared celular.

Los primeros son los llamados hidrófilos, los mas comunes de ellos son la vitamina C, el ácido lipoico, el glutatión y la superoxido dismutasa.
Dentro de los segundos, llamados lipófilos o hidrófobos, encontramos a los carotenoides (carotenos, licopeno), los relacionados con la vitamina E (tocoferol), los polifenoles (resveratrol, flavonoides) y además la conocida como coenzima Q10. Estos son los que protegen a las grasas de nuestro organismo para que no se oxiden.

Existen otros importantes antioxidantes como el selenio, el cobre, el zinc, el manganeso, etc, que en realidad por si mismos no tienen dicha capacidad, pero si no están presentes, algunas de las potentes enzimas o reacciones antioxidantes, no funcionan.

Efectos del Estrés Oxidativo

En el proceso normal de producción de energía dentro de las mitocondrias, podemos decir que pueden saltar algunas chispas llegando a dañar la pared que las recubre y protege. Para que esto no suceda las mitocondrias cuentan con los antioxidantes que apagan rápidamente estas chispas y evitan el daño.

Si el organismo no tiene suficientes antioxidantes, ya sea porque ingerimos poca cantidad o porque los agotamos rápidamente, aparece el estrés oxidativo. Este daña primero a las mitocondrias, lo que hace que tengamos menos energía para funcionar. La poca energía que queda el organismo la invierte en tratar de reparar el daño. Así pierde su capacidad de respuesta y no puede tener un adecuado metabolismo. En un círculo vicioso que daña la célula, luego los tejidos y por último las funciones del organismo.

Los principales síntomas de un organismo oxidado tienen que ver con el envejecimiento. La piel pierde tersura y flexibilidad, aparecen arrugas marcadas, manchas y ojeras. A nivel interno aparecen síntomas cardio vasculares con aumento de la tensión arterial, insuficiencia del corazón, disminución de la resistencia al ejercicio y debilidad muscular. Se pueden presentar síntomas cerebrales con tendencia a la inestabilidad y alteraciones de la memoria y a nivel osteo-articular síntomas de rigidez, dolores e inflamaciones, etc.

Con un sencillo test en orina podremos determinar con exactitud el grado de oxidación del organismo y aplicar medidas correctivas.
Un tratamiento adecuado reduce e incluso puede hacer desaparecer enfermedades que parecían irreversibles.

 

Evitar y reducir la oxidación

La buena noticia es que con sencillos pero efectivos cambios en nuestros hábitos y rutinas podemos corregir las alteraciones que ya han aparecido y evitar que se produzcan nuevas. Buscaremos «encontrar el equilibrio».

  • La Dieta:

    Una dieta rica en «calorías vacías», es decir alimentos con muchas calorías y pocos antioxidantes es una de las principales causas del estrés oxidativo.
    Tan sencillo como quitar lo artificial (refinado y procesado) y aumentar lo natural. Comprar alimentos frescos de buena calidad es la mejor inversión en salud. Prefiera los productos integrales, aumente la ingesta de fruta y verdura fresca. Cuanto más alimentos ecológicos, mejor.
    Una de los problemas es que hemos perdido el hábito de cocinar, a veces por falta de tiempo o porque sencillamente no sabemos.
    Mi recomendación: busque recetas, asista a cursos de cocina y aprenda a incluir nuevos alimentos y nutrientes en su día a día.

  • Medicación Excesiva:

    Antes que corregir algún hábito que nos hace daño preferimos recurrir a la medicación. Incluso la utilizamos para solucionar problemas sociales. Algunos medicamentos son fundamentales para mantener controladas ciertas patologías. Pero muchos de los medicamentos de consumo rutinario tienen importantes efectos secundarios. Verifíquelos. El abuso de algunos medicamentos convencionales nos oxida y envejece.

  • Actividad Física:

    Es indispensable tener una actividad física regular que incluya ejercicios de fuerza y de resistencia lo mismo que aeróbicos. Sin embargo el exceso de ejercicio, genera una enorme actividad oxidativa en el organismo. Por eso es fundamental que un deportista de competición tenga un completo plan antioxidación. Si practicas de forma regular ejercicio, pero de forma ocasional te excedes, debes utilizar antioxidantes.

  • Otros hábitos:

    Es frecuente que encontremos hábitos pro oxidantes en la sociedad actual. Por ejemplo fumar, exponerse de forma desmedida al sol, consumir bebidas alcohólicas en exceso. Si identificamos uno de estos hábitos, es necesario corregirlo.

  • La gestión del estrés y las Emociones:

    El estrés intenso mantenido en el tiempo desencadena estrés oxidativo. Hay situaciones que no se pueden evitar, pero está en nuestras manos buscar técnicas para vivir y llevarlas de mejor manera. Por ejemplo, aprender a respirar, bajar el ritmo, aliviará la carga estresante. Practicar de forma regular técnicas de relajación y respiración, disminuirá el estrés oxidativo y la acidificación del organismo.

  • El consumo de suplementos nutricionales:

    Soy un fiel defensor del uso adecuado de los medicamentos y de los complementos nutricionales. Debemos evitar la automedicación, ya sea tanto de medicamentos convencionales como de complementos nutricionales.
    Recordemos que la nutrición ortomolecular la podemos definir de forma sencilla como aquella que proporciona a la célula el nutriente indicado a las dosis adecuadas.

Dr. Carlos Morales Martín
Médico, Epecialista en Homeopatía y Nutrición
Director Médico de Ser Integral Salud Integrativa
www.carlosmoralesmartin.com