A lo largo de la vida pasamos por muchas situaciones difíciles-duras-complejas.
Un primer paso es aceptar la situación como la mejor situación para nosotros/as en este momento, para nuestro crecimiento y evolución. Si esto no es posible pues podemos aceptarla sin más (es lo que hay) para poder ponernos manos a la obra. Después hay algunas preguntas que nos pueden ayudar a encontrar atajos o la salida a estas situaciones.

¿Cómo puedo cuidarme en esta situación?

Aquí no ponemos el enfoque en cambiar la situación, sino en cuidarnos. Al decidir cuidarnos-con actos concretos sencillos y cotidianos-la situación ya es diferente y se convierte en una oportunidad que me doy para activar el amor por mí mismo/a. Yo a esta parte nuestra la llamo la madre interna. Se trata de conocer nuestra madre interna, la parte de nuestra psique que nos cuida y nos protege y activarla si está dormida. La madre interna nos permite escucharnos, descansar, darnos permiso, protegernos cuando estamos frágiles y buscar los apoyos que necesitamos.

Las preguntas que nos ayudan a despertar a nuestra madre interna son: ¿Qué estoy sintiendo? ¿Qué necesito? ¿Cómo cuidar mi cuerpo: alimentación-descanso-actividad física? ¿Hay algo que pueda hacer por mí para aliviar la dureza de esta situación? ¿Qué apoyos necesito? Aunque no sepamos las respuestas o no podamos realizar todo aquello que descubrimos el hecho de hacernos las preguntas es un paso muy importante que va activando nuestra madre interna.

¿A qué he dicho que sí sin estar del todo convencido/a?

Esta pregunta nos ayuda a ubicar si esta situación en la que nos encontramos es consecuencia de no habernos escuchado, o de no habernos hecho caso, o bien de no habernos atrevido a expresar nuestras necesidades. Cuando esto sucede creamos situaciones que no satisfacen nuestras necesidades y a menudo luego nos sentimos agotados y bastante resentidos. Conocer para qué dije que sí (cuando digo que sí es que tengo otras necesidades en marcha y son las que he priorizado: aceptación-evitación de un conflicto-disminuir mi culpa…) también nos ayuda a comprender que hay otras necesidades que están influyendo en nuestro decir que sí y conocerlas nos da pistas para buscar cómo satisfacerlas de una manera más positiva.

¿Es necesario colocar algunos límites o nuevas maneras de abordar la situación?

Los límites pueden ser límites que yo me coloco a mí mismo/a o límites que coloco en una relación. Puedo necesitar ponerme límites en algunos actos (comprar-comer-hablar sin pensar lo que digo) o poner límites a otras personas (ahora no puedo, estoy ocupada, necesito que me hables en tono de voz moderado, sin chillar).

Colocar los límites requiere que yo me sienta centrada y tranquila. Los expreso como necesidades, evitando agredir o acusar a la otra persona. A veces una tercera persona nos puede escuchar y devolver si los límites que vamos a proponer están expresados de manera clara y positiva.

¿Qué necesito explorar?

A veces la situación en la que estamos es resultado de nuestra dificultad de salir del territorio conocido. Entonces necesitamos activar esta parte nuestra que disfruta saliendo de lo que conocemos y haciendo pequeños saltos al vacío.

Salir de nuestra zona de seguridad, proponernos un reto y cumplirlo, ir a por algo que deseamos y tener esa experiencia (con su luz y su sombra, como todas las experiencias una vez que las vivimos).

¿Qué me produce alegría y disfrute?

Cuando estamos inmersos en circunstancias duras o en una vida atareada de trabajo-agenda-familia-obligaciones perdemos esa amplitud de miras que nos da la experiencia de sentir alegría en nuestro cuerpo y la cantidad de ideas que aparecen en nuestra mente cuando permitimos esta experiencia. En esos momentos difíciles tenemos la oportunidad de preguntarnos qué cosas concretas nos producen alegría y disfrute y hacerlas.

Para mí caminar por la Naturaleza es una de las experiencias que más alegría me producen y al caminar aparecen intuiciones, nuevas perspectivas, una visión. Para otras personas es bailar, viajar, leer, callejear por la ciudad, pintar…

¿Qué es lo que puedo aprender de esta situación?

Cada situación de nuestra vida nos puede ayudar a crecer-avanzar y a dar un paso adelante. Muchas veces es nuestra resistencia a la situación (si no hubiera pasado, si la otra persona fuera más amable o más directa o más…, si yo no hubiera reaccionado así…) la que nos impide mirar la situación y encontrar el aprendizaje que existe en ella. ¿Cuál es al aprendizaje de esta situación? Es importante hacernos esta pregunta en un momento tranquilo, dejar una media hora, estar con la pregunta y dejar que nos vengan ideas, imágenes y apuntar toda la información. A veces necesitamos hacernos esta pregunta varias veces hasta comenzar a recibir alguna respuesta. Algunas veces nos damos cuenta de que lo que tenemos que aprender es que no hay solución a un conflicto o relación difícil (ya lo hemos intentado varias veces y de varias maneras y no hay resultado positivo) y que es el momento de retirarnos y poner distancia.

¿Cómo puedo transformar esta situación?

Todo lo podemos transformar. A veces actuando de manera diferente. Otras veces cambiando nuestra perspectiva, nuestra manera de mirar la situación o algunos de los elementos de la situación. Otras veces la situación la podemos transformar en sabiduría y compasión. A veces es la oportunidad de desarrollar empatía y la capacidad de aceptación. También la podemos transformar en creaciones (un libro-un cuento-pintar un cuadro que exprese nuestra vivencia). En proyectos (crear un grupo de apoyo para personas que viven situaciones parecidas o crear un proyecto de colaboración con otras personas). Otras veces podemos utilizar una situación para desarrollar nuestra paciencia o nuestra creatividad. Todos estos cambios hacen que la situación aparezca diferente.

¿A qué me estoy aferrando que necesito soltar?

La vida nos pesa cuando no soltamos lo que ya pertenece a otro lugar y tiempo. Relaciones-objetos-una idea de mí misma-un proyecto que ya no tiene vida pero al que me aferro-conflictos que no tienen solución-el yo tengo razón de una discusión que hace años que ocurrió. Como viejos cachivaches llevamos todo esto que nos ocupa tiempo y espacio en nuestra mente y en nuestras casas. Ser capaces de mirar con honestidad estos aspectos y ponernos manos a la obra. El vacío es lo que traerá la nueva vida.

Cuidarnos-reubicar la situación-ir en busca de la alegría y soltar lo que es del pasado son cuatro claves para convertir cualquier situación en una oportunidad creativa y de crecimiento.

María Ponce de León Fuentes
Psicóloga colegiada-Terapeuta Gestalt-Arteterapeuta
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