El 2017 ha comenzado el 1 de Enero, una fecha establecida hace varios siglos en el mundo occidental. Aunque la realidad que nos muestra la naturaleza y sus leyes es otra.

Con el invierno se cierra un ciclo que comenzó en primavera. En esta estación es cuando brota la Vida Nueva que durante el invierno ha “dormido” con su vestido de aparente muerte, en la entrañas de la Tierra, aprovechando a nutrirse de la Esencia que la Madre Naturaleza guarda, secretamente en su vientre. Y de allí surgirá la Vida con todo su vigor en el ciclo nuevo que verá la luz en Primavera.

Es este momento justo cuando la “energía de la existencia anterior” concluye y comienza una “Vida Nueva”, fruto de la transformación vivida y experimentada previamente.

Es la Vida misma la que se expresa así. Cada existencia repite este diseño. Nosotros, naturalmente también. Sabemos que, en este momento estamos experimentando “una realidad” que hemos gestado en el pasado y que en el día de hoy creamos nuestra realidad del mañana. El Año Nuevo que está ahora naciendo, se ajusta cosmológica y energéticamente, al momento en que los primeros brotes de la Madre Tierra se asoman con un empuje imparable. Y esto sucede a primeros de febrero, en este lado del mundo. Es en esta fecha, cuando la Energía del Año anterior se transforma en algo nuevo y diferente.

Este año 2017, recién nacido, energéticamente pertenece al elemento Agua, y nos va a traer experiencias relacionadas con esa “calidad energética” que en nosotros reside en los Riñones, que son los reyes de este elemento Agua.

No hemos de ignorar que dentro de esta energía están también la Vejiga, el Aparato Genital y los Huesos, dónde el elemento Agua concentra todos sus minerales hasta solidificarlos para suministrarnos una buena estructura.

A nivel fisiológico tenemos una interminable lista de funciones en las que los Riñones y el Elemento Agua, influyen, desde el punto de vista de la Medicina Energética. Además del filtrado y limpieza de la sangre, no debemos olvidar su enorme influencia sobre el Sistema Nervioso y su equilibrio.

Pero este elemento Agua y los órganos que son “su sede física” representan mucho más de lo que podemos imaginar y sus características influyen poderosamente en varias parcelas de la vida a nivel sutil. Son los “guardianes” de la Esencia que recibimos de los antepasados cuando nos concibieron y los encargados de administrarla. Por esa razón también influyen en la energía sexual.

Es la Energía Vital que nos mueve en la vida, potencia la creatividad, la curiosidad, nos invita a “explorar lo nuevo” nos da gran espíritu de aventura, atracción por lo oculto y desde su plano favorito para actuar nos mueve hacia lo metafísico y lo espiritual. De ahí nos brota la necesidad de desvelar nuestro verdadero SER, nos conecta con lo más sagrado, profundo y secreto en nuestra vida.

Por esta misma razón, su raíz viene de un plano inconsciente que moviliza el miedo: el miedo a la muerte, a la vida, a lo desconocido. Y desde ese mismo miedo, transformado en valor y coraje, desarrolla la voluntad ante los retos y dificultades que se presentan a cada paso.

Si esta energía es fuerte en nosotros, atraemos éxito en nuestro trabajo, nos conecta con la verdad, el conocimiento y la sabiduría. El arquetipo de Agua es el Filósofo.Por todas estas razones le damos tanta importancia a esta Energía y a los Riñones, para tener una vida saludable.

En el plano energético, esta energía controla al Elemento Fuego y al Corazón, de ahí que el equilibrio del elemento Agua sea una pieza clave también para la salud del Corazón y de todo el cuerpo. Este año, nos conviene tener unos riñones fuertes y sanos y cuidar nuestro corazón.

Así podremos contribuir a que la Energía Agua de este año, fluya con más facilidad, traiga más claridad de pensamientos, más paz y serenidad, más voluntad y fuerza para conectar con lo más profundo del Ser Humano, y desde ahí transformar en lo posible los conflictos que hemos contribuido a generar.

Esto es lo que este Año nos invita a hacer. Desde la misma Esencia de la Vida que todos somos, se nos enseña que si queremos ayudar a transformar el TODO, primero hemos de trabajar y sanar cada parte de ese TODO.

Necesitaremos calor, tranquilidad, dormir más horas, protegernos del frío, reflexionar, centrarnos en nosotros mismos en lugar de culpar a los demás, ser valientes, curiosos, modestos, observadores, flexibles, cuidadosos, sensibles, lúcidos, ingeniosos y objetivos.

Evitaremos el cansancio excesivo, las preocupaciones y los miedos fantasmas 

  Haremos ejercicio a diario

Vigilaremos los hábitos alimenticios para evitar al máximo:

♦ Las bebidas frías

♦ El exceso de sal (sobre todo sal refinada y consumida en crudo) 

♦ Los productos químicos, drogas, alcohol… 

♦ El exceso de productos animales

♦ Alimentos que dan una energía fría, como las frutas y verduras tropicales, los estimulantes, lácteos

♦ El consumo de azúcar, edulcorantes y los productos industrializados que los contengan.

Comenzaremos a introducir

 Cereales integrales y biológicos en cada comida

Con más frecuencia potajes y guisos de legumbre o Las verduras y las frutas de nuestro clima y estación. Mejor cocinadas cuando el tiempo sea frío. 

•  Algas Marinas, que además de fuente de Minerales y Vitaminas, nos fortalecen la “memoria del mar” que portamos en nuestra sangre, como señal de identidad: “Gestados en el Agua”

Venimos de la dimensión del Espíritu, de la Luz. Fuimos gestados en el Agua y una vez formada nuestra estructura física, pasamos a la dimensión del Aire y de la materia

Desde Escuela de Vida, nuestros mejores deseos y expectativas para este 2017 – Año Agua
Mª Rosa Casal

Directora de Escuela de Vida Consultora y Profesora Macrobiótica

www.escueladevida.es