¿POR QUÉ NO REGALAMOS LA EXPRESIÓN DE EMOCIONES SANAS?

Si aparentemente cuesta lo mismo la expresión de emociones sanas y bellas que de emociones insanas y feas, ¿por qué esa tendencia a expresar las segundas y tener como cierto pudor o resistencia a expresar las primeras, que son como un hermoso y confortador regalo que podemos hacerle a los demás?. La expresión de emociones insanas nos debilita y llega un momento, además, en que lo hacemos mecánica y ciégamente, por hábito.

Las emociones perniciosas e insanas nos intoxican y son causa de aflicción propia y ajena. Muchas veces, como dijera Buda, arrastramos un montón de emociones nocivas, tales como la ofuscación, la avaricia, el odio y todos sus parientes cercanos y lejanos. Por otra parte, el ego y el miedo que lo sostiene, nos impide fluir con naturalidad, estar en apertura y expresar nuestro sentido y sincero cariño a los demás.

Él no me juzga. Jamás he visto en él un signo de rencor. Me demuestra su cariño de las formas más variadas: sale a recibirme siempre que llego por las noches a casa, se enreda entre mis piernas y levanta el rabo, me empuja con el hocico para que le acaricie, se extiende boca arriba para enseñarme la zona del vientre -que es la que considera más vulnerable- y demostrarme cuánto confía en mi; se sube a la cama y se echa en mi regazo, me da mordisquitos y lametones saturados de amor y ronronea para hacerme saber lo feliz que se encuentra a mi lado, y a menudo, con los más sorprendenes maulliditos, me reclama para que le preste atención y le acaricie.

Cuando extiendo la manta en el suelo para hacer las posturas de yoga, enseguida se pone sobre la misma, a mi lado. Nunca tiene pudor en demsotrarme su afecto y obsequiarme con emociones positivas, del mismo modo que sabe ser independiente y recogerse en sí mismo ausentándose de todo para deleitar su océano de paz interior.

Así es Emile, mi gato del alma. Hemos aprendido a ser naturales el uno con el otro, a estar en esa apertura amorosa que saca lo mejor de sí mismo, pues como diría el gran poeta Bergamín: «No pongas vallas, ni muros, ni fosos a tu corazón. Es como está más seguro«.

 

Ramiro Calle

Escritor. Director del Centro Shadak

ramirocalle.com