La malva, la gran sanadora

La malva silvestre, es una planta muy común y cercana que podemos ver alrededor de las casas en las que vivimos, incluso en las grandes ciudades, en cuanto vayamos paseando por algún descampado, parque o jardín.

Esta planta tan habitual, era muy apreciada por Pitágoras que la recomendaba a sus discípulos para aplacar el espíritu alejándolo de todo aquello que le supusiera distracción para sus elevados cometidos, por ello recomendaba tomar baños con esta planta. Y es que tenía una señal muy preciada y valorada en la Escuela Pitagórica: la estrella de cinco puntas o pentalfa sagrada, ya que esta figura expresaba la perfección geométrica base de toda la creación.

Si observamos esta planta podemos ver sus flores con cinco pétalos, su cáliz con cinco sépalos y al transformarse la flor en fruto lo encierran también dejándonos ver esta especial conformación geométrica.

Frutos de malva

Sus flores de color malva o violáceo están recorridas por frágiles venillas que resaltan su belleza. Sus hojas son grandes y redondeadas, propias de plantas que viven en lugares húmedos, aunque no sea su caso y con un peciolo muy largo.

Esta planta vive en lugares más bien secos, pero tiene varias estrategias para sobrevivir con poca agua. Posee una profunda raíz pivotante que se hunde profundamente en la tierra para extraer la humedad de las profundidades y esto lo saben bien los agricultores pues le gusta crecer entre las plantas del huerto y cuesta arrancarla junto con las mal denominadas malas hierbas.

Toda la planta es rica en mucílagos, principios activos que se caracterizan por embeber agua y humedad, estrategia de plantas que viven en lugares secos. Estos principios activos son de naturaleza polisacárida y debido a su configuración estructural y cargas eléctricas configuran una especie de malla especializada en atrapar moléculas de agua.

Las flores, además de mucílagos, contienen unos pigmentos que le dan su coloración y tonalidad violácea llamados antocianósidos, como el malvidol, que son de utilidad para la protección vascular, y son también antioxidantes, y para tratar afecciones de la piel como cuperosis donde hay presente una fragilidad vascular. Para hablar de las cualidades medicinales de esta planta me viene a la memoria esta bella frase anónima: “Acércate a la gente con mano suave porque es frágil”.

La actividad de la malva se debe sobre todo a su riqueza en mucílagos, los cuales a nivel de las mucosas generan una capa protectora local de naturaleza emoliente, es decir forman una capa mucilaginosa protectora y reparadora sobre piel y mucosas, aportando hidratación y permitiendo la reparación y regeneración de una piel o mucosas inflamadas e irritadas.

Esta actividad es de utilidad para tratar afecciones respiratorias, especialmente para aliviar la faringitis o la tos permitiendo además que las flemas se ablanden y puedan ser mejor expulsadas.

Suele ser muy común utilizarla junto a otras plantas para tratar afecciones de las vías respiratorias completando la actividad de estas como por ejemplo tomillo, salvia e hisopo.

Otra aérea muy importante de su aplicación es el sistema digestivo. Especialmente en gastritis, esofagitis, ardor e incluso úlcera gástrica aporta su acción curativa generando esta capa de mucílago protector, que es similar al mucus protector que genera el propio organismo para proteger nuestras vías digestivas.

En el intestino también genera esta actividad protectora y reparadora sobre la frágil mucosa intestinal cuando está irritada o inflamada como en caso de diarreas o colon irritable.
También en el estreñimiento ejerce su actividad ya que los mucílagos embeben agua y se hinchan ayudando a que el bolo fecal aumente de tamaño y pueda ser expulsado más fácilmente.

Para vías digestivas también suele utilizarse en combinación con otras plantas de actividad en esta área tales como manzanilla o anís verde.
Sobre la piel y mucosas también ejerce su benéfica y suave actividad por lo que es muy indicada para lavar la mucosa ocular irritada, para el cuidado facial en las pieles frágiles y secas e incluso para realizar lavados vaginales.

Panecicos de malva

La malva también es utilizada como verdura silvestre. Cuando éramos niños nos gustaba comer sus frutos a los que llamábamos panecicos, mientras jugábamos en el campo; poseen un sabor muy suave y al masticarlos se aprecia su contenido mucilaginoso.

Pueden ser añadidos a la ensalada junto con las hojas troceadas y las flores que aportarán un bello color. Si se recogen las flores hay que tener la precaución de recolectarlas sin abrir cuando están en forma de capullo. Las hojas sin peciolo se pueden cocinar como verdura con un ligero escaldado o rehogado.

Malva rehogada con cebolla, arroz integral y tofu

La malva se prepara como planta medicinal en infusión ya que es de consistencia muy blanda y no requiere cocción para extraer sus principios activos. Se puede utilizar la planta entera o bien solo las flores de malva, en este caso además de los mucílagos también tendremos los antocianos.

Infusión de malva: para realizar una infusión de malva se utiliza una cucharada de flores y hojas de malva por taza o bien solo de flores de malva por taza de infusión. Cuando rompa a hervir el agua añadiremos la planta y dejaremos reposar 10 minutos tapada.

La malva es una planta muy segura de utilización y puede ser utilizada por embarazadas, niños y ancianos.

Palmira Pozuelo

Farmacéutica Naturista
palmirapozuelo.com