He recibido dos e-mails que me han conmovido, respectivamente de dos grandes amigos y bellas personas: Joaquín Tamames y José Ignacio Vidal Morán. Joaquín Tamames me ha escrito para decirme que recordaba emocionado que en estos días se cumplía el cuarto aniversario de la muerte de Miguel Ángel, que sabía que nos estaría esperando a ambos cuando desencarnáramos y que siempre tenía presente esa mirada cargada de amor que le era propia. Joaquín contó con Miguel Ángel para que recitara en uno de los eventos que él organiza anualmente sobre la paz y, tras su muerte, asistió a los diferentes eventos que hemos realizado en su memoria y ha expresado en público el cariño que le despertaba y ha leído inspiradores textos escritos por mi muy amado hermano. Joaquín es un alma buena y por eso, aunque se trataron poco tiempo, conectó desde lo profundo con esa otra alma tan bondadosa que era (y es) la de Miguel Ángel. ¡Gracias Joaquín Tamames, gracias de verdad!.

Por su parte, José Ignacio Vidal Morán, que no conoció personalmente a Miguel Ángel, pero que nos escuchaba a ambos en el programa de radio que realizábamos, me ha escrito tras la cena que hemos tenido hace unos días y comparte con vosotros el contenido de su e-mail:

«Ramiro, al día siguiente de la cena subí esto que te adjunto al Facebook y ha arrasado. Me dicen que conocieron a Miguel Ángel y que era un amor. Lo subí con una foto de Miguel Ángel y otra del libro.

«La amistad, para Ramiro, es la cumbre del amor y siempre nos recuerda las palabras de Khalil Gibran, «Que lo mejor de ti mismo sea para tus amigos». Y así lo hace él: su conocimiento, sus enseñanzas, su humor, su tiempo, sus ideas, su pensamiento ¡Todo! Lo regala y a cada instante de su existencia.

«Ayer, como tantas veces, me regaló tres o cuatro libros. De ellos, quiero hacer referencia a uno, escrito por su hermano Miguel Ángel y por el periodista Federico Sánchez. Se llama «Cartas para el alma». Son reflexiones sobre la vida, escritas en forma de cartas entre los dos autores. Voy a exponer unos párrafos sobre LA AMISTAD que me parecen muy representativos del maravilloso ser que estuvo entre nosotros.

«Pero lo más importante de la amistad, Federico, como tu me recuerdas en tu carta «es compartir». No hay nada mío. Ni tuyo. Todo debe ser de los dos. Y aún en desacuerdos, en distintas actuaciones en la vida, el amigo debe acompañar, hacer de sombra en los días tormentosos y llenos de aguacero. Ramiro partiría este término del lenguaje diciendo que hay que «partir-con» invirtiendo de esta forma su sintaxis

«No hay sexos en la amistad, no hay edades, no hay situaciones separatorias, no deben existir los reproches violentos ni la mala educación…»

«…nunca pidamos al amigo lo que éste no pueda dar, o lo que le suponga tal esfuerzo, físico o mental, que le supere. Seamos compasivos y amorosos con el amigo y con nosotros mismos.»

«Y es que el amigo es simplemente un ser humano que coincide con nosotros. Que en ocasiones nos necesita, nos quiere, nos acompaña. Pero no deja de ser un espejo de nosotros. Con nuestros defectos y nuestras cualidades.»

Amistad nunca mudable,
Por el tiempo o la distancia
No sujeta a la inconstancia
Del capricho o del azar,
Sino afecto siempre lleno
De tiernísimo cariño,
Tan puro como el de un niño,
Tan inmenso como el mar.

(José Zorrilla)

«Voy a ser tu amigo Federico. De esos de los que habla Voltaire: «La única manera de poseer un amigo es serlo».
Y aunque un día me borrases de tu agenda yo seguiría siendo amigo tuyo. Te lo digo. Es un aviso, Federico. Amigo mío, ¡Cómo me gusta decirlo!».

Miguel Ángel Calle

Ramiro Calle
Centro Shadak

www.ramirocalle.com