El agua debe ser pura y limpia. Eso es lo correcto. Pero, ¿por qué no es suficiente con filtrar el agua para obtener ese elixir de la vida que ha sido tan venerado durante todos los periodos de la historia?

La calidad biofísica del agua hace referencia a las estructuras de organización que se desvanecen debido a la contaminación y las toxinas en el agua. Estas estructuras de organización, de hecho, pueden ser descritas como la información del agua que es percibida como energía.

Sin la característica del agua de poder almacenar y transmitir la información a la perfección, cualquier tipo de vida física en realidad sería impensable. Las potencias homeopáticas son un claro ejemplo de ello.

Además de la contaminación, influye mucho en la calidad la alta presión con la que el agua es forzada a circular a través de la red de suministro. La estructura del agua debe volver a reorganizarse en varios distintos niveles. Uno de estos niveles, p. ej., es la resonancia con la que los cristales nobles transmiten estructuras ordenadas. No obstante, el remolineado orientado hacia el interior parece ser la estructura básica y el nivel más importante de cualquier organización.

Esto ya fue demostrado claramente hace unos 100 años por el austríaco Viktor Schauberger a través de muchos ejemplos prácticos y experimentos. Existe literatura muy interesante al respecto. Recomiendo especialmente el libro “Agua Viva, Biografía de Viktor Schauberger”. Otras investigaciones prácticas importantes fueron realizadas por Theodor Schwenk, “El Chaos sensible“, el Dr. Masaru Emoto, “El Mensaje del Agua“, Bernd Kröplin de la Universidad de Stuttgart, “El Mundo interior del agua” y muchos más.

Recientemente, se han publicado nuevas investigaciones de científicos que confirman los descubrimientos de los pioneros del siglo pasado, sobre todo la del Premio Nobel francés Luc Antoine Montagnier y la del científico americano Gerald Pollak de la Universidad de Washington en Seattle que son algunos ejemplos.

Si ingerimos agua energéticamente muerta, el factor de las sustancias contenidas en el agua de repente cobra mayor importancia. Incluso se podría decir que, si el agua no tiene estructura, hasta podría llevar a la muerte. Pero si el agua que ingerimos es altamente activa desde el punto de vista biofísico, los contaminantes pierden su fuerza. Evidentemente no los podemos ignorar, pero los contaminantes pierden potencia en la medida que aumenta la energía en el agua.

Cuando se habla de la calidad química del agua, también es necesario mencionar todos los inevitables aditivos químicos que mantienen el agua “aceptable”. Es decir, determinados métodos de purificación y esterilización del agua también influyen en el estado caótico de la misma.

Por todo esto, merece la pena prestar atención a una filtración con sustancias puras tales como el carbón activo a base de cáscaras de coco sin adhesivos ni materiales de relleno. En primera instancia, la calidad del agua en la que nadan las células de nuestro cuerpo es la que determina cómo se procesa el alimento que ingerimos. Después de todo, la mayor parte de nuestra sustancia corporal es líquido que nuestro cuerpo reemplaza por completo en apenas 7-10 días.

Si usted es un comprador habitual de agua embotellada siento decirle que el agua de grifo filtrada vale mucho más la pena. Es más limpia, mucho más cómoda, más económica, más ecológica y sabe mucho mejor. ¿Probamos?

Marion Kuprat
Fundadora Agua Viva – EcoTecnologías
www.agua-viva.info