Al hablar de Terapia Neural, nos tenemos que remontar hacia el año 1928 en Alemania cuando de la consulta de 2 hermanos médicos generales: Ferdinand y Walter Huneke quienes basándose en los estudios de los rusos Pavlov, Séchenov, Vischnesky, sobre terapias con anestésicos locales sale a la luz pública un tratamiento médico bastante novedoso y revolucionario para la época, denominado terapia neural y desde allí ha continuado su difícil camino hasta estos tiempos, donde ha logrado colarse y convertirse en la terapia favorita no solo de médicos generales, sino también de muchos especialistas de todas las ramas de la medicina.

La terapia Neural es un tratamiento que, básicamente, busca que el organismo de una forma biológica (respetuosa) repare procesos patológicos, a través de pequeños estímulos ocasionados por la aplicación de un anestésico local, en nuestro caso la Procaína, en diluciones inferiores al 1% y en microdosis, en puntos específicos según la historia clínica de cada paciente, creándose un principio de estímulo y reacción, en otras palabras estableciéndose un diálogo con el organismo; la Procaína inicia el diálogo dando el impulso y el organismo procesa esa información y busca su propio equilibrio, aquí el efecto anestésico de la Procaína es leve y fugaz, a diferencia del efecto terapéutico que es considerable y perdura en el tiempo.

La Procaína cuando entra en el organismo se descompone en pocos minutos en PABA ( ácido paraaminobenzoico) y DEAE ( dietilaminoetanol); el PABA es una especie de vitamina B que ayuda al cuerpo a formar células sanguíneas, y a formar las proteínas metabolizantes. También trabaja como una ayuda para conservar la piel, el pelo, las glándulas y el intestino en condiciones óptimas, estimula el sistema bacteriano intestinal para producir las vitaminas del complejo B, es rápidamente metabolizado por el hígado. El DEAE tiene efecto antidepresivo por que produce estimulación mental y ligera euforia. El DEAE comprende la Colina y la Acetilcolina, las cuales forman importantes neurotransmisores que facilitan el funcionamiento cerebral.

Para poder entender la Terapia Neural, tenemos que ver nuestro organismo como un todo, donde mente, cerebro y cuerpo se encuentran interconectados por el Sistema Nervioso Vegetativo ( SNV), el cual se divide como si fuera una red de cada vez mayor extensión y mayor entramado y la redecilla final solo consta de microfibrillas capaces de cubrir a cada célula individualmente con un finísimo velo neuroplasmático, que no termina directamente en la membrana celular, sino que, termina libre en el líquido intercelular ( Sistema Básico de Pischinger). No hay célula de nuestro organismo que no haga parte de esta red y todas trabajan con una gran sincronización e intercambiando información entre sí. Por lo tanto cualquier estímulo que altere las propiedades de alguna parte de este sistema, estará afectando a su totalidad, y se sentirán y apreciarán las repercusiones allí donde se halle una predisposición al mal funcionamiento del organismo.

El Sistema Nervioso Vegetativo está formado por el Sistema Nervioso Simpático y el Sistema Nervioso Parasimpático los cuales se encargan de recoger la información de como está funcionando cada parte de nuestro organismo y de lo que está pasando a nuestro alrededor, mediante sus circuitos reguladores hormonales, humorales, neuronales y celulares, tomando parte en todas las reacciones del organismo y participando en los procesos mentales y emocionales. Cuando por cualquier motivo el organismo pierde su «orden» esto es captado por el SNV y lo expresa enfermando, inmediatamente se ponen en marcha una serie de mecanismos con el fin de reparar ese malestar y así las muchas enfermedades con que a diario tenemos que enfrentarnos, son una manifestación de lo viviente, reversibles en su forma si las abordamos en su inicio o transformamos la manera de reaccionar del organismo, por ejemplo por repolarización con la Terapia Neural. Entonces la vida patológicamente cambiada podrá ser, si es que acaso aún es reparable, retornada a su «orden» es decir a la salud.

En Terapia Neural se le dá mucha importancia a los Campos de Interferencia, que no son más que zonas irritadas del organismo que ejercen su acción a distancia y son la base patogénica de una gran parte de las enfermedades crónicas o de la no evolución satisfactoria de las agudas. Campo interferente puede ser cualquier parte del organismo previamente lesionado por cualquier infección, inflamación, traumatismo, cicatriz, estrés, depresión, toxinas, dientes desvitalizados, quistes, malposición dental, empastes de mercurio, etc. Los Campos Interferentes se instalan dentro del cuerpo y en las células como parte de la memoria biológica, perpetuando así el desequilibrio que generan.

Una célula en condiciones fisiológicas normales necesita para realizar sus funciones de intercambio de iones una energía que varía entre 40 y 90 milivoltios según el tipo de célula. Cada una funciona como una pequeña batería con la capacidad de recargarse continuamente para seguir funcionando. En una zona donde existe un campo interferente las células se encuentran en continuo estrés impidiéndoles recargarse de manera correcta, quedando en un estado de despolarización, por lo tanto las funciones del Sistema Nervioso Vegetativo se encuentran paralizadas al interrumpirse el servicio de energía. Este bloqueo energético es reparado por la Terapia Neural mediante la procaína, ya que esta tiene un potencial eléctrico de 290 milivotios permitiendo así que las células se repolaricen y se estabilicen los potenciales de membrana, desinterfiriendo la zona y permitiendo que el organismo reorganice las funciones vegetativas.

La finalidad de la Terapia Neural es facilitar los mecanismos de autocuración del organismo enfermo, su campo de aplicación es muy amplio: dolores agudos y crónicos, inflamaciones, tensión y rigidez muscular, alteraciones funcionales del sistema nervioso, endocrino o inmune, problemas ginecológicos, antienvejecimiento; a primera vista parece una locura querer mejorar y curar una cantidad tan grande y tan variada de enfermedades diferentes con un solo remedio. Todas las enfermedades tienen una cosa en común y es que surgen y transitan por las vías omnipresentes del Sistema Nervioso Vegetativo. Cada alteración permanente del equilibrio en este fino entramado es equivalente a enfermedad. En este punto decisivo, el de la alteración del neurovegetativo, es en el que la Terapia Neural coloca su aguja equilibrante y reguladora. Todos los casos son diferentes y todas las personas reaccionamos de una forma diferente, hay tantas enfermedades como enfermos y somos lo suficientemente críticos para saber que la Terapia Neural siendo seguramente un método extenso y efectivo no es un curalotodo. No somos de los que intentamos acabar con una peritonitis con una inyección de procaína, para ello existen medios mucho más apropiados.

Ejercer la Terapia Neural no es fácil. El ver al paciente desde un punto de vista holístico dinámico, fluyente; el captar sus campos de interferencia y el entender su forma de acción, requiere una constante dinámica de renovación mental; pero sus resultados justifican todas las molestias que nos tomemos.

César Torres Barrera

Licenciado en Medicina. Nº Colegiado 54204

Clínica PrincesaDent

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