A veces nos sentimos mal con nosotros mismos pero no podemos identificar exactamente de qué se trata. Otras veces simplemente se nos olvida gran parte del recorrido que ya llevamos realizado.

Aquí te dejo una pequeña lista de pasos para que puedas ir empezando a gestionar lo que sea que te ocurre:

1. No te juzgues. Acepta lo que sea que esté ocurriendo en tu vida. Todo tiene una explicación y un origen. Si sentimos emociones es porque forman parte de nuestra naturaleza humana. Escúchate y permítete sentir lo que sientes, buscando la manera más adecuada de gestionarlo y expresarlo.

2. No te abandones. Indaga sobre lo que te ocurre y lo que sientes y busca la ayuda específica que se relacione con ello. A veces queremos ser autosuficientes, resolver las cosas por nosotros mismos y esperar a que las cosas cambien. Esto no nos devuelve el poder. Elegir un camino para mejorar sí. Además, si te abandonas, lo más probable no es que las cosas mejoren, sino que empeoren.

3. Si no sabes por donde empezar, simplemente empieza. Y empieza a creer en ti, dale rienda suelta a tu intuición. Es importante que tu propia búsqueda esté basada en las cosas con las que te identificas, en las sensaciones que te transmite una persona, un lugar, una experiencia. Si lo haces así, es muy posible que lo que encuentres sea lo adecuado para ti. Muchos de los problemas que sufrimos ocurren por dejarnos llevar por lo que la sociedad o las personas de nuestro entorno esperan y opinan de nosotros. Creer en nosotros y asumir las consecuencias de una decisión tomada por nosotros mismos nos hace recuperar el poder y madurar como personas. Y no es tan importante el éxito inmediato como fomentar nuestra capacidad de ir haciendo frente a las circunstancias que nos rodean.

4. Permítete equivocarte. Es una manera inevitable y divertida de aprender. Te hará crecer como persona. Trata de no olvidar para aliviarte. Necesitarás recordar lo aprendido para seguir tomando decisiones que te aporten cada vez mayores cotas de éxito.

5. Combina las afirmaciones positivas con la búsqueda de la toma de conciencia de lo que está pasando en tu vida. Las afirmaciones positivas mejoran en gran medida nuestro diálogo interno pero no sustituyen la resolución y liberación que se produce cuando comprendemos el origen de nuestros miedos, de nuestra falta de autoestima o de nuestro auto boicot personal. Sólo una comprensión profunda de lo que sucede producirá la liberación.

6. Fomenta el humor. A veces es imprescindible reírse hasta de uno mismo. Dicen que en las antiguas tribus, cuando no podían resolver un conflicto, todos los miembros de la tribu se sentaban alrededor de una hoguera, buscaban la manera de charlar distendidamente y reírse y de esta forma eran capaces de encontrar la solución que les hacía falta.

7. Fomenta tu salud emocional dedicando tiempo al día para respirar profundamente, conectar contigo o meditar. Esto es importante para estar en conexión con tu voz interior y tu mirada. Ellas tienen mucho que decir. Combina todo esto con una alimentación sana, la práctica de deporte, el contacto con la naturaleza y otras actividades que potencien tu lado creativo: musicoterapia, danza movimiento terapia, arteterapia, escritura terapéutica…

8. Dedica tiempo a estar con tu red de apoyo emocional. Esta red puede componerse de amigos, familiares, compañeros de trabajo y cualquier persona que sientas que te aporte bienestar, que te escuche y que no te juzgue por lo que te pasa. Una manera de saber si la compañía de una persona resulta sana para ti es observar cómo te sientes después de estar con ella. Ese es el mejor termómetro de la calidad de una relación.

9. Permítete apartarte de las personas que se quejan, que te exigen o que te tratan de forma injusta. A veces creamos lazos de lealtad hacia personas que no los merecen o que nos hacen sentir malestar después de estar con ellos. Esto es un síntoma clave de la necesidad de no seguir manteniendo este tipo de relación.

10. No dejes que la pereza te domine. Busca formas de motivarte y hacer las cosas que deseas y te gustan. No seas demasiado inflexible tampoco, pero encuentra tu nivel de actividad óptimo. Eso te mantendrá activo y ocupado de forma saludable y adecuada a tu ritmo y a tus necesidades.

11. Realiza y defiende tu propia visión del tiempo. Últimamente vivimos en una sociedad en la que se le da demasiada importancia al tiempo, organizándolo en patrones que no son naturales y obligándonos a cumplir con plazos y exigencias que nos alejan de nuestra esencia. Recuperar nuestra propia visión y gestión del tiempo es fundamental para erigirnos dueños y creadores de nuestra vida.

12. Valora los éxitos conseguidos hasta ahora en lugar de observar todo lo que te queda por conseguir. Esto nos da pistas y claves sobre cómo desarrollar estrategias que nos permitan volver a conseguir las cosas que anhelamos.

13. Crea en tu interior una imagen que refleje aquello que deseas conseguir. Esto te ayudará a que puedas dirigirte hacia ello y a que vayan apareciendo situaciones y personas en tu vida que te ayuden a conseguirlo.

14. Cultiva el autorrespeto, el amor por ti mismo y establece límites sanos. Estos elementos son la clave de una relación sana con uno mismo, lo que se trasladará a una relación sana con los demás. Mi autorrespeto sentará la base para que las personas de mi alrededor me respeten y, si esto no sucediera, el establecimiento de límites marcará el espacio hasta donde estoy dispuesto a que me invadan.

15. Sonríe cada mañana y agradece desde el presente. Por muchas preocupaciones que tengamos, la sonrisa y la gratitud nos aportan una visión positiva y nos acercan mucho más a un estado de armonía interna, de armonía verdaderamente esencial.

Lucía Díaz Uceda

Psicóloga, Musicoterapeuta Humanista y Terapeuta Regresiva

Directora de Armonía Esencial

consult_armonia@hotmail.com