Se le conoce como «la enfermedad de la oficina» y es una afección indolora sin causa conocida que conlleva la atrofia de tejido graso subcutáneo. Se manifiesta en pequeñas hendiduras circulares en la zona de los muslos.
La grasa subcutánea se altera y aparecen unas pequeñas hendiduras circulares en determinadas zonas de la piel como si se ejerciera presión con los dedos. Su nombre es lipoatrofia semicircular y es un trastorno poco frecuente del que existen informes médicos desde mediados de los años 70.

A raíz de registrarse los primeros casos – en 1974, dos médicos alemanes relacionaron por primera vez la dolencia de tres pacientes con los edificios en los que trabajaban – se comenzó a especular acerca de la posibilidad de que estas marcas a modo de bandas pudieran ser consecuencia de una mala circulación, debido a la estructura de las sillas de trabajo o incluso por llevar prendas ajustadas.

Para explicar las causas que originan la aparición de estos extraños síntomas, en los años 80 se realizaron diversos informes. En un principio se pensó en una explicación biológica, como que se produjeran pequeñas descargas electrostáticas en la zona de los muslos, a través de la mesa del escritorio. Las descargas locales en una zona específica del cuerpo más cercana a la base de la mesa de trabajo podrían explicar las modificaciones en el tejido lipoatrófico, ya que se activarían los macrófagos que producen citoquinas, un tipo de proteínas capaces de modificar la estructura del tejido adiposo.

Enfermedad reversible

Hace casi dos décadas, los síntomas se registraron de forma masiva en 900 trabajadores de una empresa belga. Entre los datos más relevantes se destacaba que la zona de las extremidades inferiores afectada coincidía con la altura a la que se encontraba el mobiliario de oficina, y que las lesiones (de unos 2 centímetros de ancho y hasta 20 de largo) podían llegar a tener una profundidad de hasta 5 milímetros.

Curiosamente, estas lesiones desaparecían cuando las personas afectadas estaban ausentes de su edificio de trabajo durante un tiempo prolongado, como una baja maternal y, por el contrario, volvían a aparecer cuando el trabajador se reincorporaba a su puesto.

A medida que ha ido transcurriendo el tiempo se ha observado que esta enfermedad, en principio catalogada como «muy rara» ha ido aumentando su frecuencia en determinados espacios laborales. En su aparición podrían combinarse dos factores, por un lado, un alto contenido de electricidad estática en el mobiliario de trabajo (la presencia de cables y ordenadores, esto es, campos electromagnéticos debajo de las mesas) y una humedad relativa baja en la zona de trabajo, que facilita la acumulación de cargas eléctricas en los objetos.

Una solución podría ser adecuar los sistemas de ventilación y controlar los niveles de humedad del edificio. Los casos de lipoatrofia semicircular se dan principalmente en edificios nuevos. En estos casos, es necesario realizar una investigación para controlar los niveles de CO2, ozono y radón en la atmósfera, el grado de partículas de polvo ambiental, la calidad microbiológica, las medidas en cuanto a radiactividad en el edificio, los niveles de humedad relativa así como controlar que las fuerzas del campo magnético no superen los valores límite recomendados.

A este respecto, un estudio llevado a cabo en los Países Bajos realizó mediciones de campos eléctricos y magnéticos en puestos de trabajo que ocasionaban lipoatrofia semicircular. Los resultados desvelaron que las mediciones de los campos eléctricos eran excesivamente altos debajo de las mesas, a la altura de las rodillas. Estos datos llevaron a plantear la posibilidad de que tal vez algunos tipos de mesas absorben los campos electromagnéticos generados por los cables y ordenadores y se cargan con ellos.

Lipo 2 - Lipoatrofia, la enfermedad de la oficina

Lipo Cuadro - Lipoatrofia, la enfermedad de la oficina

 

Cuando posteriormente entran en contacto con un conductor, como es el cuerpo humano, se produce la descarga eléctrica. Dado que la lipoatrofia semicircular se produce generalmente en la zona superior de los muslos, todo hace suponer que la descarga tiene lugar en esa zona.

Síndrome del edificio enfermo

Aunque todavía se continúa investigando para encontrar una explicación científica que justifique la aparición de estos casos, se considera que la lipoatrofia semicircular podría estar causada por el síndrome del edificio enfermo del que existen dos tipos, el temporal y el permanente. En el primer caso, las oficinas nuevas, con numerosos equipamientos tecnológicos y campos de electricidad podrían ser los lugares con más probabilidades de registrar casos de lipoatrofia semicircular, espacios de baja humedad y escasas tomas de tierra.

Diversas comunidades autónomas han registrado en los últimos tiempos casos de lipoatrofia semicircular. Quienes lo padecen suelen encontrarse cansados, sin fuerzas en las piernas y pueden experimentar también una marcada sensación de fatiga. Pero si se elimina la causa que la produce, la lipoatrofia semicircular, que no produce síntomas dolorosos, es reversible en el 95% de los casos, como lo demuestran las personas que, tras jubilarse, han visto como desaparecía su problema.
Cuando se trata de un edificio enfermo permanente, el caso es más grave ya que los síntomas suelen permanecer incluso después de haber realizado tratamientos de choque para combatirlos.

Consejos

• Adquiera un cojín aislante con toma de tierra para su silla de trabajo. (Hay empresas que lo comercializan).

• La humedad relativa debe estar en torno al 45-55% (ni más ni menos).

• Debe evitarse la conducción de cableado por las patas de la mesa, por bandejas bajo la mesa, etc sin protección adicional.

• Debe evitarse la múltiple conexión de cableado a la aparatología de las mesas de oficina sin una conducción con protección adicional.

• Deben evitarle las cajoneras (books) totalmente metálicas.

• Deben evitarse bandejas para el teclado de ordenador (mucho más si son metálicas). El teclado del ordenador debe estar encima de la mesa.

• El material de los muebles de oficina deben tener efecto disipativo de la electricidad estática.

• El suelo de la Oficina debe evitarse que sea metálico.

• Si el suelo de la oficina es aislante, deben emplearse productos disuasorios de la electricidad estática diariamente.

• La capacidad de generar descargas electrostáticas depende mucho del área de contacto, (C=Area/Distancia, vemos que a una distancia similar, la capacidad depende del área de contacto), por lo que se aconseja que los cantos de los muebles de oficina, especialmente de las mesas, no sean finos.

Juan Jiménez

www.lacamaazul.es