Muchos de los pacientes que se realizan un análisis de Microscopio de Campo Oscuro y Radiónica Cuántica presentan elevados índices de metales pesados en el organismo: mercurio, aluminio, plomo… ¿De dónde proceden estos contaminantes? ¿Cómo evitarlos y expulsarlos de nuestro organismo?

Algo tan cotidiano y sencillo como lavarte los dientes, cocinar, perfumarte, echarte crema solar, maquillarte, ponerte desodorante, ducharte, beber y comer, puede provocar que los metales pesados que contienen algunos de estos productos y alimentos pasen al torrente sanguíneo llegando a tejidos, órganos, células nerviosas e incluso al cerebro, siendo en ocasiones el origen de muchas enfermedades degenerativas.

Los metales pesados son elementos químicos que presentan una densidad alta: mercurio, níquel, cobre, plomo, cromo, arsénico. Son generalmente tóxicos para los seres humanos. La actividad industrial ha incluido y liberado gran cantidad de metales pesados en la fabricación de productos para su uso y consumo.

Estos son algunos de los metales pesados más tóxicos para nuestra salud:

El Mercurio: podemos entrar en contacto con el mercurio debido al consumo de pescados y mariscos de aguas contaminadas. Es expulsado al ambiente por fábricas productoras de papel y puede encontrarse también en el agua de grifo y en algunas vacunas. Las amalgamas de color plateado utilizadas en odontología para empastar dientes son una fuente de contaminación por mercurio. Es importante retirarlas con un odontólogo especializado. El mercurio puede ser transmitido durante el embarazo por la madre a su bebé. Este daña el corazón, cerebro, pulmones, riñones, las glándulas suprarrenales, la hipófisis y las glándulas tiroides.

 

El Aluminio: puede estar en desodorantes, pastas de dientes, utensilios de cocina, cremas solares, anti-aglomerantes en la sal refinada, antiácidos, vacunas. Afecta al sistema nervioso, hígado, riñones.

 

Plomo: se encuentra en gases del tráfico, tuberías, pinturas antiguas, cerámicas recubiertas con plomo, tabaco, alimentos expuestos a humos del tráfico. Provoca enfermedades de corazón, hipertensión y daños en el cerebro.

 

Arsénico: se encuentra en moluscos como las almejas, en cerámicas, insecticidas, en el agua, en el papel de las paredes. Genera fibrosis pulmonar, artero-esclerosis, cáncer, diabetes.

 

Cadmio: Procede de vertidos industriales y de la exposición de alimentos a aguas contaminadas, en el humo de cigarrillos, productos de caucho. Afecta a los riñones, provoca daños en el sistema nervioso e inmune, debilitamiento óseo e infertilidad.

 

El médico naturópata Ekkehard Scheller ha comprobado que muchas enfermedades neurológicas son básicamente causadas por:

Parkinson: El mercurio, con frecuencia ya en forma de mercurio orgánico, que se encuentra en las células neurológicas del cerebro (100 veces más tóxico que el mercurio normal).
Alzheimer: De la misma manera. Teniendo en cuenta también las disposiciones genéticas y calcificaciones en el cerebro.
Esclerosis Lateral Amiotrófica: El mercurio en las células neurológicas del cerebro en combinación con el plomo.
Esclerosis Múltiple: El mercurio en las células neurológicas del cerebro y el aluminio, que destruyen las vainas de mielina.

Los desarrollos nidos camuflados de cándidas y otros parásitos tienen preferencia por los metales pesados debido a que los coloides de metal generan el medio ácido necesario para que puedan proliferar. Los atrapan y no pueden ser liberados hasta que no se eliminan estos nidos camuflados. Debido al peligro que supone la exposición continua a estos metales pesados Scheller ha diseñado un análisis para determinar si hay metales pesados en nuestro organismo y en qué cantidad. Una vez que sabemos que tenemos metales pesados acumulados en nuestro organismo que pueden afectar nuestra salud, ¿cómo podemos eliminarlos?

 

Debemos disolver los nidos de cándidas camuflados mediante el uso de soluciones infopáticas que informan a nuestro sistema inmunológico sobre la existencia de estos sistemas camuflados. De este modo los metales pesados queden liberados y se expulsan gracias al uso de productos como la zeolita clinoptilolita, clorella, cilantro, evitando que estos contaminantes pueden ser el origen de enfermedades nerviosas y degenerativas.

 

Equipo Scheller España
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