El verdadero bienestar es el que se encuentra dentro de uno mismo tras un intenso y prolongado trabajo interior. Esa dicha del alma ha sido bien conocida por místicos y poetas y, sin duda, los místicos tienen a veces mucho de poeta y los poetas de místico.

Mi buen amigo José Ignacio Vidal Morán (podeis consultar su facebook: nacho vidal moran) me ha enviado un precioso poema del gran poeta místico Amado Nervo. José Ignacio escuchaba los programas que mi hermano Miguel Ángel y yo hacíamos de madrugada en la radio. Miguel Ángel que, además de exquisito poeta, era un gran rapsoda, recitaba magistramente a Amado Nervo, porque sabía cuánto me gustaban sus poemas nacidos de una consciencia mística.

Como se señala en un precioso texto de yoga (Yoga Vashishtha), «es un sabio el que contempla desde la serenidad el transcurso de los acontecimientos de la vida».

En paz

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas—

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

AMADO NERVO

Ramiro Calle
Centro Shadak

www.ramirocalle.com