Aquellos tigres que el año pasado lo pasaron mal (especialmente si el tigre lo tienen en el palacio de la pareja, o en el del trabajo), estarán felices de que por fin la energía del mono se haya terminado, y no regresará, de la misma manera, hasta dentro de 60 años, cuando las características de fuego yang y el mono se reúnan nuevamente.

 

En enero, después de las festividades, todos terminamos un poco cansados y con ganas de volver al orden y a la rutina. Todo es equilibrio: el trabajo y el descanso, yin y yang. A unos cuesta más que a otros la flexibilidad y el fluir con lo que toca. Generalmente las personas con características de agua son las que se acoplan con mayor facilidad al entorno y al momento. Por otro lado a las personas de tierra o de madera les suele llevar más tiempo la adaptación a los cambios; por su naturaleza es lo normal.

 

Al principio del año es común que todos hagamos un reordenamiento tanto interno como externo. Empezamos por lo externo que es limpiar y acomodar todo correctamente en nuestra casa. Las casas necesitan el qi humano, lo que representa nuestra presencia, en el uso de las cosas.

Ni un extremo de orden, ni el otro de caos y amontonamiento es sano. Cuando convertimos esta práctica en algo regular, no permitimos que se acumule demasiado, y en el momento que lo acomodemos nos será mas fácil. A veces si dejamos que se nos junte mucho, el proceso puede ser incluso duro emocionalmente, porque aparecen cosas que nos remueven y claro que es mejor posponerlo. Una vez que vemos la ventaja de hacerlo con cierta periodicidad es como un mantenimiento sano. Así empezamos sin saberlo a practicar feng shui en nuestra casa, quitando bloqueos, estancamientos, en la primera capa, o en lo que vemos, porque es materia y tiene forma.

¿Pero qué pasa con lo que no vemos pero que sabemos que está ahí: la energía invisible que percibimos todos en mayor o menor medida, pero que nos afecta a todos? Con esta energía también debemos de trabajar y en esta parte necesitamos consultar con un fengshuista que somos las personas que nos dedicamos al estudio y a la observación de los efectos del entorno, tangible e intangible, sobre las personas.

 

Esta es una capa más profunda que requiere formación para poderla comprender y tratar, porque conecta con nosotros haciéndonos mas fuertes o debilitándonos, afecta nuestra salud, los estados de ánimo, y finalmente a nuestro destino de manera importante.

 

Todo el mundo debería conocer los eventos a los que nos predispone la energía que tiene una casa, y así elegiríamos mejor donde debemos vivir. Son pocas las energías que son malas para todos. Muchas de ellas son válidas o pueden ayudar a la persona dependiendo de su carácter o su ocupación. Por ejemplo si una persona se dedica a la medicina puede hacer buen uso de la energía que se refiere a la salud y la enfermedad, pero las personas que no nos dediquemos a esa actividad preferentemente no deberíamos exponernos demasiado a esa energía.

 

Por este tipo de variables, lo que se puede sugerir de manera general para todas las viviendas son los sectores benéficos anuales, porque el estudio debe ser único y personalizado de cada casa y sus habitantes. En feng shui clásico entran en juego la orientación de la casa, la edad de la casa, el número kua de sus habitantes y sus cuatro pilares.

Hacer un estudio es fundamental para conocer mejor tu vivienda, aprender a relacionarte con ella o bien si ya lo has hecho, actualizar el feng shui de tu casa para el 2017. Feng shui no es un evento de una vez, es un modo de vida que precisa su mantenimiento y seguimiento.

 

Nuestra casa es solo una parte de la historia. Hasta ahora estamos tocando o manipulando nuestra suerte en la tierra, y al hacer esos cambios, tendremos un buen plato sobre el cual ya veremos lo que se va a servir… Lo que nos toca no es aleatorio: todos tenemos que vivir ciclos dentro de nuestra experiencia vital en la tierra, y estos ciclos se definen con claridad en el calendario chino, que primero nos ayuda a conocer que tipo de qi inhalamos cuando nacimos (nuestra esencia), y luego cómo esta esencia o espíritu se relaciona con el paso del tiempo.

¿Qué tiene que ver el año de fuego yin del gallo conmigo? Con todos tiene algo que ver porque vendrá a tocar esa esencia básica individual de alguna forma, para unos positivamente para otros no tanto.

Este gallo conocido como flor de melocotón para los monos, ratas y dragones, traerá glamour, romance, hará que las personas de este signo se encuentren atractivas y carismáticas, lo que en general les abrirá más puertas y/o da mayor posibilidad de desarrollar una relación romántica. Sin embargo esta estrella no diferencia casados de solteros, lo cual puede suponer problemas si la persona ya está en una relación.

 

Aquellos que sean gallos, verán que es un año con muchos retos, un poco abrumador y donde deberán de efectuar cambios pues como dice el dicho “no caben dos gallos en el mismo corral”, pues generan pleito o confusión.

 

Por estas fechas tendemos a hacer propósitos a veces bastante optimistas o nos ponemos el listón muy alto; hay que intentar que sean realistas y no demasiados, para no perder el foco. Elegir trabajar con algo cada año sería suficiente para ir mejorando.

 

La pauta sobre lo que podríamos mejorar o qué aspecto es momento de trabajar , la podemos encontrar en la lectura de nuestra vida desde el punto de vista energético.
Consultar nuestro Ba zi o cuatro pilares anualmente nos puede garantizar que enfocaremos nuestros esfuerzos en aquello para lo cual la energía es propicia en ese momento y del entorno favorable para lograrlo se encargará el feng shui.

 

Leonor Estrada
Fengshuista miembro de la sociedad británica de Feng shui
Acreditada por IFSA
leonor-estrada.com