Swami Sivananda nos presenta una reflexión sobre el Yoga y la renuncia.

En un mundo convulso y lleno de incertidumbre, sus palabras, siempre actuales, resuenan con energía, ofreciendo calma para nuestro quehacer diario.

Renuncia y paz mental

Renuncia o tyaga, en sánscrito, es el sendero hacia la paz mental y la libertad. Para renunciar, debes poseer algo. La renuncia de alguien que no tiene nada no es renuncia en absoluto.
La renuncia al deseo, al egoísmo y al apego es verdadera renuncia.

La renuncia y el desapego indican abnegación, humildad y desapasionamiento. Decir que no tienes deseos, porque no tienes medios de conseguir los objetos de deseo, no tiene sentido.
Para carecer de deseos has de comprender la realidad de este mundo.

Renuncia y positividad

La renuncia no es algo negativo. Al contrario, es una actitud positiva de la vida hacia los objetos del mundo.

Deberías cultivar el espíritu de desapego, el espíritu de renuncia de tu implicación con el objeto o la idea “del que hace” y el apego que ello causa, con el fin de servir al mundo o cumplir tu cometido de la mejor forma posible.

¿Qué es la renuncia?

Renunciar no es sinónimo de irresponsabilidad o abandono de la acción en la actividad cotidiana.

Renunciar es abandonar los frutos de la acción. Renunciar es abandonar la motivación personal y egoísta en nuestro devenir. La infelicidad está en la expectativa y la felicidad en la ausencia de expectativa.

Haz lo mejor que puedas y deja el resultado al divino. Somos meros instrumentos del Ser Supremo en nuestra acción y en nuestra no acción.

Desapego y gozo

Sólo en el desapego está el auténtico gozo. Si llevas a cabo una acción con la esperanza de un resultado positivo y no se cumple, se inicia en ti el sufrimiento.

Si has llevado a cabo la misma acción sin ninguna expectativa, no te preocuparás si no hay resultado positivo.

Ayudas a una persona, le sirves, le beneficias. Pero si no cumple tus expectativas, si no corresponde a tu ayuda y amabilidad de una u otra forma, si es desagradecida, entonces sufres. Este sufrimiento se produce porque, cuando le ayudaste y serviste, había expectativas en tu mente.

No esperes nada y no tendrás decepción. No anheles nada y no sentirás frustración.

Obtén serenidad mental mediante la erradicación de los anhelos y los deseos. El alma asciende en divino esplendor en proporción a la medida en que el dominio de los sentidos disminuye.

La falta de deseos ayuda a poseer una inmensa fortaleza espiritual.

Viveka, vairagya y abhyasa

Los deseos debilitan la mente. No corras tras los objetos sensuales. Conservarás inmensa energía, física y mental.

Ser desapasionado es estar tranquilo y equilibrado.

Recto discernimiento o viveka, desapasionamiento o vairagya y la práctica de una disciplina espiritual equilibradora o abhyasa, van unidas de la mano. El desapasionamiento o vairagya no cesa con la negación de las necesidades físicas. Significa un estado de disolución progresiva de los objetos sensuales por medio del recto entendimiento. Vairagya indica moderación y abstención guiadas por el recto conocimiento.

La iniciativa, el coraje, el dinamismo, el entusiasmo y el empuje no se anulan por el desapasionamiento o la renuncia al deseo. Todos ellos se relacionan con el ser individual. Pero desde una óptica espiritual y de la práctica del yoga, pueden ser instrumentos para la obtención de un objetivo común, la disolución del ser individual en el Ser Supremo, la esencia del Yoga.

 

El ser más feliz del mundo es el que no tiene deseos en absoluto.

Centro Internacional de Yoga Sivananda Vedanta
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