Déjame tus alas es una trepidante historia de amor, impregnada de aromas de la nueva era, que puede ser una herramienta muy útil para quienes transitan por el camino del crecimiento personal y la espiritualidad creativa. Narra dos historias aparentemente inconexas, la de Armand y la de Sedna, que al final confluyen en una sola. Con esta narración iniciática sobre la magia cotidiana, Martine Rast nos guía a través de un mundo desconocido, que no es más que el nuestro, para que todos seamos capaces de descubrir a nuestro Ángel de la Guarda y reconciliarnos con la vida.

Este libro, fruto de su prodigiosa intuición, es una fórmula excepcional. Es un libro mágico: tal como vas avanzando en la lectura, te vas transformando. Te vas curando. El alma va recibiendo un masaje que es al mismo tiempo suave y enérgico. Como ella.

Martine Rast Boillat nació en Tramelan (Suiza). En 1990 se estableció en Tarragona, donde vive con sus tres hijos.

Coaching en crecimiento personal, ha ayudado a lo largo de su vida a multitud de personas con problemas físicos y emocionales. Dotada de una inusual intuición aporta a sus terapias sus conocimientos técnicas de visualización y relajación, PNL, terapia floral, masajes relajantes y metamórficos, terapia regresiva, curación con cuarzos… Desde 2004, imparte talleres sobre Sexualidad, Aceptación de la muerte, Comunicación activa y Sanación con minerales, entre otros.

Déjame tus alas, su primera obra, se configura como un elemento fundamental de los recursos terapéuticos activados por la autora, al alcance de todos los lectores interesados en avanzar en su crecimiento personal.

P: Tu novela «Déjame tus Alas» está causando gran impacto entre los lectores. ¿De donde nace la idea de crear este relato y que pretendes trasmitir con él?

R: Es muy sencillo. Llevo años atendiendo individualmente a mis pacientes y sentí la necesidad de que la misma información llegara a otras personas. Empecé a escribir y la acabé en diez semanas. La escribí tal como sale en el libro, de un tirón. No se ha cambiado ni añadido nada. Quise hacer una novela porque mi objetivo principal era hacer llegar unas herramientas concretas pero de una manera divertida, atrevida y amena. El lector se abre a medida que va leyendo la historia, la siente, la vibra y se siente identificado con muchas emociones reflejadas en ella. No se siente extraño, al contrario, todo le resulta muy familiar. Los tres personajes principales del libro son en realidad un reflejo de todos nosotros.

P: Tu estilo recuerda un poco a Bucay, a Coelho, incluso a Richard Bach…

R: He recibido comentarios que se referían a eso. De hecho no me extraña ya que han sido mis maestros en esta vida, he aprendido mucho de ellos y esto se debe reflejar un poco en mi estilo. Con Coelho comparto mucho la magia. «La quinta montaña» y «Verónica decide morir» son algunos de mis preferidos. De Jorge Bucay, para mí el mejor trabajo que ha hecho son sus cinco caminos, el camino de la autoindependencia, el del encuentro, el de las lágrimas, el de la felicidad y por último, el de la espiritualidad.

P: Algunos pasajes de contenido sexual en tu novela han sido muy comentados por los lectores…

R: En efecto. La sexualidad es vital en el ser humano y no podía concebir una novela sin tocar ese tema. La sexualidad sigue siendo un tabú, me lo encuentro a diario en las consultas. Todos tenemos una vida sexual más deficiente de lo que imaginamos. Podemos mejorarla hasta extremos insospechados. He querido tocar el tema de la eyaculación femenina porque sigue siendo muy desconocida. Tiene que haber una liberación en este tema y más conciencia. Las mujeres se merecen disfrutar de esta herramienta y descubrir su capacidad multiorgásmica. Las escenas sexuales son vista desde un enfoque tántrico y creativo. Mi experiencia en terapia sexual y mi creatividad han hecho el resto.

P: Dicen que tus manos curan, que hacen milagros, incluso con personas desahuciadas por la medicina oficial…

R: Milagros no hago. Es más, no me gusta este término porque crea una falsa expectativa que no es nada positiva en mi trabajo. Es cierto que mis manos curan pero no todo es curable. Parto de la base de que la enfermedad tiene su origen en los bloqueos emocionales. Lo primero que hay que hacer es detectar estos bloqueos, entenderlos y deshacerlos. Entonces ocurre la sanación. Pero no siempre será definitiva si el paciente no es consciente de este proceso. El paciente tiene un trabajo que hacer: rectificar la actitud que ha provocado el bloqueo y entonces ocurre la sanación. Es un trabajo de dos. Mi trabajo consiste en guiar al paciente, darle las herramientas necesarias, enseñarle a utilizarlas y sobre todo a confiar en que va a lograrlo porque si uno quiere, uno puede. Si el paciente tiene ganas de sanar, la paciencia necesaria para aplicar las herramientas, confía en mí como guía y es su camino salir de su estado, entonces sí que existe esta sanación. El milagro es este. Si uno quiere, puede.

P: ¿Dónde aprendiste a sanar y qué tipo de herramientas utilizas?

R: Soy autodidacta. Aprendí a utilizar mis manos a la edad de 12 años. Tenía una enfermedad degenerativa en las rodillas que me causaba muchos dolores. Recibí la visita de «seres de luz», como me gusta llamarlos, y me enseñaron cómo calmar mis dolores. Me enseñaron a tocar ciertos puntos de mi cuerpo, que después descubrí que eran puntos de digitopuntura. Me enseñaron a poner mis manos en diferentes partes de mi cuerpo, que después supe que eran chacras. También aprendí a colocar mis manos en diferentes alturas sobre mi cuerpo, después supe que estaba trabajando con las diferentes capas del aura. Me enseñaron a reconectar diferentes partes de mi cuerpo, esto coincide con los meridianos. Así fue como empecé a trabajar cuando era solo una niña. Años después me dijeron que utilizara las Flores de Bach, me enseñaron como hacer el diagnostico y como aplicarlas. En mi camino encontré un canalizador de cuarzo blanco. Sentí la necesidad de experimentar y descubrí el poderoso poder de las piedras.

También aprendí técnicas de masaje corporal. Fuí utilizando todas esas herramientas a lo largo de mi vida. Pero me di cuenta de que algo fallaba. Obtenía la sanación pero el paciente en la mayoría de los casos volvía a recaer. No entendía por qué. Les pregunté a mis seres de luz y me dijeron que tenía que trabajar el último campo, el mental. Empecé a informarme más sobre cómo funciona la mente. Aprendí crecimiento personal. Lo empecé a aplicar a mis pacientes y el resultado fue excepcional. Había aprendido a equilibrar los cuatro campos, el mental, emocional, físico y espiritual. La técnica de terapia regresiva me llamó mucho la atención y la incorporé a mi arsenal terapéutico. Descubrí que el bloqueo emocional no era solo provocado por la vida actual, sino por unos registros que están dentro de nosotros y que también provocan bloqueos. Algunos lo llaman Karma. Hasta el día de hoy sigo utilizando estas técnicas para equilibrar al paciente y así lograr su sanación completa.

P: ¿Con qué tipo de pacientes trabajas?

R: De todo tipo, niños, adultos, ancianos, pero sobre todo personas que no han encontrado respuestas en la medicina oficial. Desde estados de depresión, fobias, psicopatías, en lo que se refiere al estado mental. A nivel físico, todas las dolencias en general, no tengo límites. He tenido éxito en casos de tumores, piedras en el riñón o en la vesícula, psoriasis, quistes, fibromialgia, artrosis, enfermedad de Crohn, úlceras, hernias discales, ciática… También me dedico a mejorar las relaciones sexuales y a enseñar a morir a personas mayores o en fase terminal, a acompañarles en el proceso y mejorar su calidad de vida.

P: Pero además eres médium, canalizadora, clarividente… ¿Puedes adivinar el futuro?

R: La precognición es una capacidad innata que todos tenemos, aunque no todos la desarrollen a un nivel práctico. No soy muy amiga de las etiquetas pero es cierto que puedo canalizar las energías, como lo hace el Reiki, para sanar equilibrando el cuerpo energético con mis manos. De la misma manera que canalizo la energía para sanar también canalizo información para guiar a mis pacientes en una dirección u otra según sus necesidades. Noto en mi propio cuerpo las dolencias de mi paciente y así puedo hacer un diagnóstico. Los seres de luz también me hablan de los problemas que tienen las personas y me guían con sus palabras para que aconseje a mis pacientes en su vida diaria. Solo soy un consejero y en ningún momento pretendo asumir la responsabilidad de sus decisiones. No me gusta la palabra «médium» por sus connotaciones. Mucha gente acude en busca de respuestas desesperadamente y esperan que les soluciones la vida. Cada uno tiene que asumir su camino y gobernar su vida, nadie puede decidir por el otro. Esto es fundamental en mí trabajo.

P: Por último, ¿existe la reencarnación?

R: En el momento actual de mi vida y con todos los conocimientos que he adquirido, solo puedo afirmar que existe la reencarnación. Es más, es una parte importante ya que esto da un sentido al por qué hemos nacido y por qué estamos recorriendo el camino actual. No quiero entrar en creencias religiosas, creo en la reencarnación porque lo he vivido en primera persona y con mis pacientes a través de la terapia regresiva. Esto me ha dado respuestas y me ha ayudado a solventar problemas que no se hubieran podido solucionar de otra manera. Hay una frase que he utilizado mucho en mis cursos: «si pierdes el miedo a morir, pierdes el miedo a vivir».

Pilar López Serra

Periodista y fitoterapeuta