LA LUZ INTERIOR

//LA LUZ INTERIOR

Una mujer estaba buscando afanosamente algo alrededor de un farol. Entonces un transeúnte pasó junto a ella y se detuvo a contemplarla. No pudo por menos que preguntar:

– Buena mujer, ¿qué se te ha perdido? ¿Qué buscas?

Sin poder dejar de gemir, la mujer, con la voz entrecortada por los sollozos, respondió a duras penas:

– Busco una aguja que he perdido en mi casa.

Atónito, el hombre preguntó:

– ¿Y cómo no la buscas allí?

La mujer repuso:

– Es que en mi casa no hay luz y por eso me he venido a buscarla alrededor de este farol.

REFLEXIÓN

¿Cómo podemos encontrar fuera lo que está dentro? Solo tratamos de hallar la dicha en el exterior, cuando la más permanente e intensa se halla dentro de nosotros, más allá de la mente dispersa y agitada. Hay que tratar de interiorizarse, abstraerse de lo exterior, de la información sensorial y de los propios pensamientos, y establecerse en la raíz de los pensamientos, en la fuente de la mente.

Eso es meditación, eso es introspección, eso es tratar de recuperar el propio centro.

Con unos minutos de interiorización y recogimiento, podemos estabilizar la mente y sanearla, recobrar nuestra sensación de ser y poner los medios para armonizarla. También así nos iremos preparando para afrontar con mayor lucidez y ecuanimidad las dificultades de la vida diaria.

Aprendiendo a conectar con nosotros mismos, también actualizamos recursos internos que nos pasaban desapercibidos y podemos escuchar la voz de nuestra realidad más honda, que se esconde tras el caos de la mente, la ofuscación, los apegos y los aborrecimientos.

La meditación se convierte así en una medicina y en un refugio. No podemos encontrar fuera lo que está dentro. La meditación y las técnicas de interiorización nos ayudan a ser nosotros mismos más allá de la imagen, la autoimagen y el ego. Era el sabio Shankaracharya quien declaraba: “Refuerza tu identidad con tu Ser y rechaza al mismo tiempo el sentido del ego con sus modificaciones, que no tienen valor alguno, como no lo tiene el jarro roto“.

 

2018-03-05T12:58:49+02:0005/03/2018|Categorías: RAMIRO CALLE|Etiquetas: , |