La felicidad en el centro «Lo primero es antes»

En mayo de 2013 salió publicado el libro del Equipo Kiluz:
«Aumenta tu Felicidad Interior Bruta» (Conviértete en un artista del buen vivir).

Con este «fruto intelectual» queríamos contribuir al debate sobre preguntas «de fondo», que de una forma u otra, nos hacemos todos los seres humanos, ¿cómo puedo ser más feliz?, ¿Qué me hace sufrir de forma innecesaria?, ¿cómo puedo pasar del sufrimiento innecesario («círculo vicioso») a la vida plena («círculo mágico»)?, ¿qué me ilusiona?…
«No hemos venido a esta tierra a sufrir. Vivir conlleva el dolor, que nos ayuda a sobrevivir, pero a este planeta hemos venido a ser felices, a gozar y a realizar las potencialidades de nuestra naturaleza. Y para ello necesitamos aprender».

Al fin y al cabo, para bien vivir es para lo que hemos venido a este planeta.

¿Sino? ¿Qué sentido tiene tu vida, mi vida, aquí en esta bella tierra?

Y también para bien morir, a su hora, cuando llegue el final de este ciclo que encarnamos.

Aprender a vivir bien la vida es nuestro reto como individuos y como especie.

Cuando nuestra conciencia aumenta y aprendemos a reconocer lo que nos sienta bien y lo que nos sienta mal, lo que es armónico o está en desequilibrio y elegimos lo que es «bueno para mi, bueno para ti y bueno para el entorno», entonces nos «convertirnos en artistas del buen vivir».

Todos somos aprendices y todos estamos en el camino.

Como dice Mario Alonso Puig, la felicidad es un misterio a desvelar.
Nadie tiene todas las respuestas y, sin embargo, tenemos una responsabilidad individual (cada un@ de nosotr@s) y una responsabilidad colectiva (como especie) en la «danza armónica» con las otras formas de la biosfera.
Las respuestas a estas preguntas capitales llegarán después de habernos formulado las preguntas adecuadas…

– ¿Cómo sería la vida de las personas y las relaciones si colocáramos la Felicidad en el Centro de todas las prioridades?

– ¿En qué consiste «el buen vivir»?

– ¿Qué me aporta más felicidad?

– ¿Qué me hace sufrir de forma innecesaria?

– ¿Qué hace cantar mi alma?

– ¿Qué decisiones tomaría si tuviera en cuenta «el bien más elevado» para mí, para el entorno y para las siguientes siete generaciones?….

Por ejemplo: ¿Cómo sería la relación conmigo mismo, con los otros y con la naturaleza?, ¿Cómo sería mi estilo de vida? ¿Qué trabajo me gustaría realizar y durante cuánto tiempo?, ¿Qué actividades de ocio me aportan felicidad?, ¿Qué comidas me sientan bien?, ¿Cómo sería el sexo?, ¿Cómo sería mi relación con el dinero y las posesiones materiales?, ¿Cómo utilizaría mi tiempo?, ¿Qué me ilusiona?, ¿Cómo sería mi relación con el misterio, lo sagrado, el espíritu……?

– ¿Qué es lo verdaderamente importante, ahora, para mi organismo?

– ¿Cómo serían las políticas nacionales y las relaciones entre los países si nuestro planeta fuera «la casa de todos» y estuviera la Felicidad en el centro de todas las decisiones?

– ¿Qué aporta más felicidad al mundo?……

¿Te imaginas un mundo en el que la felicidad fuera la «estrella polar» que iluminara todas las decisiones?

El «buen vivir» es una aspiración de todos los organismos vivos. Nuestro inmenso potencial de felicidad espera su oportunidad para despertar y a los sapiens nos toca aprender a utilizar armónicamente los recursos de nuestra biología.

Podemos elegir y podemos aprender. Ese es nuestro poder y nuestra oportunidad.

La encrucijada

«Acabamos de llegar y aún piensan muchos que ya está todo hecho, que ya está todo sabido, que ya todo está cumplido… Como semillas recién germinadas en la oscuridad de la tierra, pulsamos entre la luz y la sombra, y respiramos negrura bajo gruesas cortezas de adobe…. Aún soportamos pesadas vendas de arcilla cegándonos los ojos y embadurnándonos la boca, muy lejos de la potencia de nuestro ser. Estamos en camino. En el inicio del inicio de los tiempos. Solo embriones de luz oteando entre las sombras, heroicas semillas, brillantes promesas, pero aún, tan solo, toscos bucles de tierna luz en movimiento…».

La vida es un viaje, una travesía. El viaje de una semilla que trae en su interior un principio eterno y busca desplegarse en el espacio -tiempo….

Estamos condicionados por la biología, pero nuestra naturaleza se manifiesta, a través de nuestras elecciones, en la interacción con el medio.

La «nueva biología»
(Bruce Lipton) propone la vida «como un viaje de cooperación entre individuos poderosos que pueden reprogramarse a sí mismos para experimentar una vida llena de alegría».

Los sapiens estamos especialmente dotados para la libertad. Con nuestras elecciones creamos nuestra historia. Cada decisión crea unos resultados, las circunstancias que facilitan o dificultan nuestro crecimiento…
Creamos la realidad a través de nuestros pensamientos y de nuestras conductas.
Podemos elegir nuestra forma de procesar los acontecimientos y nuestra respuesta ante ellos. Y de nuestras decisiones se deriva sufrimiento o felicidad, armonía o disarmonía. Somos semillas creativas que interaccionan con el ambiente de forma extremadamente dinámica.

«No sabemos lo que nos espera, pero ayudamos a los dioses creando el curso de los acontecimientos».

Somos coautores de la realidad.

¿Qué realidad queremos crear?

He aquí la encrucijada.
Nos procesamos como especimenes que ocupan el centro del universo (antropocentrismo) y nuestros pensamientos y nuestras conductas se han concentrado en la búsqueda de la satisfacción individual.
«Lo otro» es secundario y la naturaleza es «lo otro»: podemos tomar, usar y tirar si eso nos produce alguna ventaja.
Estamos aplicando el poderoso cerebro que la vida nos regala hacia un desarrollo tecnológico, muchas veces ciego. Y eso crea fuertes desequilibrios entre las personas, con los animales, los vegetales, el aire, el agua….

Cuando el poder instrumental que nos caracteriza es utilizado desde la ignorancia emocional y se pone al servicio de la codicia, corremos un grave riesgo como especie.

«Un gigante lleno de músculos y con un cerebro potente, pero sin un norte claro y desconectado del corazón, que avanza aplastando lo que se opone a sus deseos individuales, se convierte en un gran peligro, para sí mismo y para la vida».

Nos falta sabiduría emocional y espiritual para contener nuestro impulso creativo.

Nos toca aprender deprisa y elegir bien para revertir un desequilibrio que nos convierte en un cáncer devorador en la biosfera.

No somos individuos separados. Somos organismos singulares y formamos parte de sistemas, ambas cosas. Pertenecemos a una familia, a un país, a una cultura, a un planeta, a la biosfera, a la vida… Nuestros actos repercuten en todo el planeta y más allá.

Los sapiens somos una especie maravillosa, creada por la evolución de la vida en su despliegue inteligente. Dotados de unas envidiables condiciones biológicas y de una potente tecnología cerebral, podemos alcanzar una vida llena de plenitud, si somos capaces de armonizarnos por dentro y armonizarnos con el entorno. Sin embargo, el uso torpe de los dones que hemos recibido de la naturaleza nos puede conducir a profundos desequilibrios causantes de sufrimiento en cada uno de nosotros, en las comunidades y en el planeta. El desequilibrio conduce a la crisis. Es la ley.

¿Somos verdaderamente sapiens?, ¿disponemos de la sabiduría necesaria para vivir en equilibrio entre nosotros y con otra especies?

Estamos en una encrucijada como especie. En un momento crítico. Pero repetimos: Podemos elegir y podemos aprender. Ese es nuestro poder y nuestra oportunidad.

Podemos desarrollar nuestra inteligencia emocional y dejar de sufrir innecesariamente.

Podemos sentir nuestra singularidad y aprender a desplegarnos en el mundo con armonía.

Podemos elegir, cada uno de nosotros, poner la felicidad en el centro de nuestras prioridades, como anhelo irrenunciable de nuestro ADN.

Podemos contribuir al nacimiento de sistemas prohumanos con el bien común y el buen vivir en el corazón de su cultura.

Podemos tomar el potencial de felicidad interior que nos es connatural y convertir nuestra vida cotidiana en una obra de arte.

Podemos convertirnos en artistas del «buen vivir» siguiendo la «estrella polar» de la felicidad en nuestra travesía.

Nos hemos autodenominado sapiens. Hagamos honor y demostremos que tenemos sabiduría para vivir la plenitud en equilibrio.

«Los seres humanos somos un diamante en bruto. La felicidad es un potencial que pulsa en nuestros genes y tenemos los recursos biológicos para hacerla brillar. Es un potencial y es un anhelo. Nuestro organismo tiende al equilibrio, al placer y al desarrollo de sus capacidades. Es cierto que vivir nos confronta con retos que pueden producirnos tensión y dolor, pero nuestro estado natural tiende a la armonía. La felicidad nos llama desde nuestro propio interior». «Aumenta tu Felicidad Interior Bruta» (Conviértete en un artista del buen vivir). Equipo Kiluz. Edit. Los libros del olivo.

«Sea cada uno quien es, inventen el equilibrio, construyan el paraíso aquí en la tierra».

Que el «buen vivir» se convierta en la «estrella polar» de nuestra travesía.

Escuela de Ecopsicología de España
La Lobera de Gredos
Equipo Kiluz

www.laloberadegredos.com