El fumador hipnotizado

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Constantemente se insiste en los medios de comunicación de las graves consecuencias que tiene fumar.

La adicción al tabaco es un fenómeno social y por tanto hay que buscar las causas en diferentes aspectos, pero he citado los medios de comunicación, no por trivialidad sino porque, a fuerza de incidir sólo en las dificultades o enfermedades, se descuida un aspecto básico: el fumador está hipnotizado.

Esta aseveración causará seguramente alguna sonrisa, y lo entiendo, pero después de muchos años de ayudar a los fumadores, descubro que los aditivos del tabaco, la publicidad y el sentido de clan, provoca un efecto de autosugestión increíble que consigue hipnotizar al pobre fumador. Manifiestan frases tan fuertes como: “no puedo vivir sin tabaco”.

“Son las tres de la mañana… pero voy a buscar tabaco” etc., (que creo que el lector entenderá perfectamente).

En toda drogodependencia hay factores químicos que estimulan la adicción, sin embargo, la adicción al tabaco tiene un profundo componente psicológico.

El sujeto cree que el tabaco es imprescindible para casi todo: comer, ver la televisión, hablar... El primer impulso de un fumador ante la adversidad es siempre un cigarrillo. Incluso después de tener un accidente suplica al enfermero fumar un cigarro ya que tiene ansiedad.

El creer en una necesidad ilusoria de permuta, es decir, creer que lo necesitamos sin ser verdad, es un fenómeno de hipnosis y es por ello que, un hipnotizador como yo, después de treinta años de experiencia, les propone que la hipnosis químico-mediática de las víctimas del tabaco puede erradicarse con una hipnosis que restablezca la cordura y la lógica en las víctimas del tabaco y, recalco, que, para mí, primero que nada, están las víctimas.

Hace ahora diez años estuve ayudando a un buen amigo, de profesión cantante, y por culpa del tabaco en paro forzoso. Ya tenía diagnosticada una enfermedad pulmonar (EPOC) y fumaba dos paquetes diarios; o bien lo dejaba, o su pronóstico era muy delicado.

Lo más interesante para este artículo es relatar las sesiones de hipnosis que le efectúe. En la primera sesión pude constatar un hecho curioso: si encendía un cigarro y le hacía aspirar brevemente el humo decía que era agradable, pero si cogía una hoja de mi libreta de notas y la encendía tosía y lo encontraba asqueroso. Por tanto, el humo era discriminado químicamente por un cerebro sugestionado. En las siguientes sesiones, y estando en un trance profundo, pude comprobar que al engañarle y decirle que el humo de mi hoja de la libreta de notas era del tabaco, le sabía bien y lo encontraba agradable.

Faltaba ahora la experiencia decisiva. Le induje en un fuerte trance y le dije que ahora olería un humo de cartón viejo quemado. Esperé un poco y empezó a toser. Lo encontraba nauseabundo, pero, lo curioso, es que era un cigarro de los que él usaba normalmente. Había conseguido una sugestión inversa y por tanto un avance capital. Tenía su permiso para grabar en vídeo todo lo que sucedía y se quedó estupefacto al ver la realidad.

Ahora estaba en su mano. Le sugerí que encendiera un cigarro y experimentara los resultados.

El resultado fue muy bueno. Empezó a toser y no le gustaba nada el sabor de su cigarro. Entendía perfectamente el experimento.

Le sometí a unas seis sesiones más y en la actualidad lleva diez años sin el tabaco en su vida. Gracias a entender, de una forma adecuada, los mecanismos de la hipnosis le pude ayudar.

 

Ricardo Bru
Técnico en el método Flash Back
Perito en Hipnosis y Técnicas de Sugestión

ricardobru.com