Forjando relaciones basadas en el amor

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Aseguramos que somos grandes no por la magnitud de nuestras obras, sino por el amor que proyectamos en todo lo que hacemos.


Tuve la oportunidad de conocer esta escuela, ADASEC, cuando apenas era un adolescente, y realmente, con todo lo que fui aprendiendo aquí -los valores morales, éticos, espirituales- pude comenzar el tránsito exitoso de mi vida en todos los aspectos.


Aprendí el valor de la disciplina, lo importante que es que el joven lleve una vida disciplinada para ir consiguiendo esas metas que nos aseguran una vida estable, en la cual podemos ir logrando lo que vamos soñando, pero al mismo tiempo compartiendo eso con los demás.


Aprendí que toda relación tiende a ser positiva cuando hay una perfecta comunicación entre las personas que se relacionan: respeto, tolerancia, confianza, lealtad. Asimismo empatía, responsabilidad, alegría, unidad, transparencia. Todo eso es fundamental para que podamos construir una relación basada en el amor.


Cuando una relación se sustenta en esos valores que hemos mencionado, es una relación auténtica, transparente, y de esa relación se benefician todos los que la integran.


Una relación basada en el amor se caracteriza porque los miembros de esa relación siempre están en una especie de competencia, pero no una competencia negativa, sino enfocada en quién aporta más, quién hace más feliz al otro. En una pareja donde ambos se aman, donde ambos quieren crecer juntos, cada uno cuida al otro con respeto, con buena comunicación, con responsabilidad y con todas las condiciones que mencionamos anteriormente. Cada uno aporta lo mejor de sí para el bienestar de todos.


No importa la edad que tengamos; podemos tomar un rumbo preciso que nos permita mejorar en las relaciones interpersonales, sobre todo cuando logramos basar nuestras relaciones en el amor, que es la fuerza más poderosa que existe y con la cual podemos lograr todo lo que nos propongamos.


Aseguramos que somos grandes no por la magnitud de nuestras obras, no por la magnitud de lo que hagamos, sino por el amor que proyectamos en todo lo que hacemos.


Dña. Irmgard Radefeldt, que es nuestra presidenta, es un ejemplo de persona que se relaciona con gente de todo el mundo, que se dedica a mejorar las condiciones de vida de los demás, a ayudar. Ella nos dice que siempre debemos abrir nuestro corazón, nuestra mente y nuestra vida a la sanación, y que saquemos esos defectos y errores del subconsciente para que nuestras relaciones funcionen.


Es importante que una persona que esté pasando por una situación difícil en sus relaciones, siempre se abra a sanar, a superar ese asunto.


Si te sientes molesto con alguien, respira conscientemente… al hacerlo, empieza a echar abajo las barreras y a expandirte; a ver todo de manera positiva en vez de contraerte y creer que no vales. Tu amor fluye y en ese momento di: “Soy uno con el poder que me ha creado. Estoy seguro y a salvo, todo está bien en mi mundo”.


Cuando estemos en una dificultad, respiremos y recordemos eso. Cuando caemos y nos levantamos, adquirimos la experiencia y la conciencia, y podemos decidir no volver a cometer ese error… y salir adelante de la situación en la que estamos.


Una relación basada en el amor se construye con el respeto, la comprensión y la tolerancia. Reconociendo que los demás son valiosos. Experimentando siempre abundante alegría y dicha, disfrutando de los logros de la vida, compartiendo nuestro éxito con los demás. Y nunca olvidemos sonreír frente a todo.


Tomás Ramón Aybar
Vicepresidente de FIADASEC
www.adasec.net