FIBROMIALGIA Enfermedad dolorosa y desconocida

La fibromialgia ha sido reconocida por la OMS en 1993 como una enfermedad dolorosa, que afecta la musculatura y las articulaciones de forma crónica. Durante muchos años las personas con fibromialgia han sufrido mucho, porque se creía que los dolores descritos no eran reales y no se había encontrado ninguna explicación a la sintomatología que describían los enfermos:

Trastornos del sueño: a pesar de dormir las horas suficientes, los pacientes que sufren de la fibromialgia al despertarse se sienten todavía cansados, como si hubieran dormido apenas.

Malestar abdominal: muchas personas experimentan trastornos digestivos, dolores abdominales, meteorismo, estreñimiento y/o diarrea. Estos síntomas se conocen colectivamente como el «síndrome del colon irritable».

Problemas genitourinarios: es posible que los pacientes se quejen de mayor urgencia para orinar, sin llegar a tener una infección de la vejiga. En las mujeres, la fibromialgia puede ocasionar que los períodos menstruales sean más dolorosos o que los síntomas de la enfermedad se vuelvan peores durante ese tiempo.

Dolor en el pecho: los que sufren de fibromialgia muchas veces tienen dolores del pecho o las partes superiores del cuerpo. A veces esto se confunde con una enfermedad cardíaca, porque aparecen latidos irregulares del corazón y sensación de ahogo.

Perdida de equilibrio: la fibromialgia afecta los músculos de aparato locomotor, sus contracturas y la rigidez pueden producir desequilibrio.

Sensaciones en las piernas: a veces, algunos pacientes presentan un trastorno neurológico conocido como el «síndrome de las piernas inquietas». Se caracteriza por un impulso incontrolable de mover las piernas, sobre todo cuando se está descansando o en reposo.

Hipersensibilidad/alergia: excesiva sensibilidad a los ruidos, luz, olores, una permanente vigilancia del sistema nervioso. Además algunas personas pueden tener escalofríos o frío mientras que otras cerca se sienten a gusto; o puede que tengan calor mientras que otros no. Pueden tener reacciones parecidas a las alérgicas, el sarpullido, manchas, rojeces o tal vez experimenten una forma de rinitis no alérgica caracterizada por las excreciones de la nariz y dolor en los senos nasales.

Depresión y ansiedad: se ha podido comprobar que el bajo nivel de la hormona serotonina empeora los síntomas de la enfermedad. Con frecuencia, los pacientes reciben un diagnóstico incorrecto, se les llama hipocondriacos «estás imaginándolo todo».

El tratamiento de la fibromialgia como tal es, por lo tanto, muy nuevo y se desconoce todavía mucho sobre la enfermedad. Por esta razón, el abordaje con la alimentación elaborado por un nutricionista es de gran valor y puede mejorar mucho el día a día de la persona que sufre de fibromialgia.

Alimentación en la fibromialgia

Las características que debe tener la alimentación para las personas con fibromialgia distan en muchos aspectos de la alimentación de la persona sana, esto es debido a que las necesidades de muchos nutrientes se encuentran aumentadas.

Por lo general, en el organismo de las personas con fibromialgia se produce una pérdida crónica de calcio y magnesio. Esta bajada de minerales genera contracturas en los puntos dolorosos de la musculatura. Además, también es frecuente encontrar un déficit de Selenio, Zinc, Vitamina D.

Las necesidades de macronutrientes (azúcares, grasas y proteínas) son las siguientes:

Proteínas: deben aportar un 20% de la energía que se consume a lo largo del día. Los principales alimentos de este grupo a consumir deben ser el pescado, las legumbres, los huevos, la soja y las algas.

Hidratos de carbono: los azúcares deben representar entre un 45 – 50% de la energía que se consume a lo largo del día. De estos un 40% deben ser hidratos de carbono complejos o de absorción lenta y menos de un 10% a través de azúcares sencillos. Los alimentos de este grupo a consumir de manera mayoritaria deben ser las legumbres, los cereales integrales, los tubérculos, la verdura y la fruta.

Lípidos: las grasas tienen que representar el 30% de la energía que se consume a lo largo del día. Además es importante consumir ácidos grasos omega-3 y ácidos grasos omega-6. La fuente de alimentación de todas estas grasas debe ser el pescado azul, los aceites saludables de 1ª presión en frío, el aguacate, los frutos secos y las semillas.

Las necesidades de micronutrientes (vitaminas y minerales) también se ven modificadas. En cuanto a minerales cabe destacar las cantidades importantes de calcio, magnesio, zinc y selenio. Las necesidades de vitaminas también se encuentran aumentadas, sobre todo vitamina A, vitamina C, vitamina E, vitamina D, vitaminas del grupo B.

Dieta para la fibromialgia

Para desarrollar una dieta adaptada a la persona que sufre fibromialgia hay que verificar primero si existe alguna alergia o intolerancia alimentaria. Un porcentaje importante de las personas que tienen fibromialgia también son alérgicas o intolerantes a algún alimento en concreto o varios. La más frecuente es la intolerancia a la lactosa, seguida por la alergia a la piña, a las fresas, a la soja y a las frutas cítricas.

Uno de los principales objetivos nutricionales para tratar las enfermedades autoinmunes como la fibromialgia es potenciar el sistema inmunitario a través de un buen consumo de vitaminas, minerales y proteínas.

Las principales recomendaciones dietéticas para la fibromialgia son:

− Realizar una alimentación variada, rica en minerales como el magnesio (cacao, frutos secos, semillas, levadura de cerveza), el calcio (verdura de hoja verde, sésamo, soja, almendra, lácteos) y el potasio (cacahuetes, germen de trigo, almendras, nueces, soja, plátanos, alcachofas), y pobre en sodio (sal).

− Hacer un buen aporte de antioxidantes: vitaminas A, C, E; Selenio, Zinc, flavonoides.

− Hacer una ingesta correcta de vitamina D a través de la alimentación o el suplemento, para asegurar la absorción del calcio a nivel intestinal.

− Tomar el suplemento de coenzima Q10 para aumentar la energía.

− Consumir Omega-3 por su efecto antiinflamatorio y mejora de los estados de depresión.

− Mejorar la absorción intestinal de nutrientes a través de una flora sana y el aporte de fibra.

− Consumir alimentos ricos en beta-carotenos para garantizar un buen estado de las mucosas internas y mejorar su hidratación.

− Consumir vegetales crudos en las comidas principales para aumentar el aporte de vitaminas antioxidantes y minerales.

− Consumir frutos secos a diario por su aporte en minerales básicos y en ácidos grasos esenciales.

− Para asegurar un buen aporte de energía y nutrientes se recomienda fraccionar bien la comida en 5 tomas al día.

Todo esto teniendo en cuenta que se tiene que poder llevar a cabo de manera fácil y sin mucho esfuerzo. ¿Cómo? Es necesario realizar una planificación semanal de las comidas para organizar bien la compra. Elegir recetas de fácil preparación y digestión rápida, para evitar provocar más cansancio a la persona.

Además de realizar una buena dieta, en muchos casos también será necesario tomar algunos suplementos para conseguir llegar a todos los nutrientes descritos y aumentar la eficacia del abordaje nutricional. Para ello la mejor elección es acudir a la consulta de un nutricionista para que realice una dieta personalizada a cada caso.

Lucía Nowak

Nutricionista Ortomolecular Colaboradora de El Vergel

www.el-vergel.com