El feng shui, delicada observación

 

Feng shui significa mucho más que el color que debemos usar o la posición de nuestra cama, es tan complejo como la medicina china y la acupuntura, e igualmente eficaz si se practica adecuadamente. Tiene una parte que es visual, que requiere mucha observación y desde diferentes ángulos; afortunadamente hoy en día existen herramientas que nos facilitan este análisis desde distintas perspectivas. Nos interesa saber qué es lo que rodea nuestra casa de forma inmediata pero también la geografía de sus alrededores, como las montañas y los ríos o las carreteras.

Para el análisis de estas características o situación se requiere practica pero sobretodo sentido común, entender cómo la energía que viaja a través del aire se mueve cuando encuentra barreras o bien canales por donde puede ir rápido, o finalmente- lo que idealmente se busca-, cómo la energía llega a sitios donde se retiene sin estancarse, generando una sensación natural de estabilidad , la cual es perceptible por los animales y las personas, nos sentimos cómodos y protegidos.

Por otro lado la parte abstracta, la más fina que requiere datos precisos como la fecha de construcción de la edificación y la orientación exacta.

El estudio de esta parte se lo debemos a los antiguos chinos, quienes por medio de la observación y la dedicación encontraron la relación que existía entre el paso del tiempo y los seres humanos, identificaron los efectos que causaban en la tierra la posición de las estrellas, ya que cíclicamente se repetían determinados acontecimientos entre la población tanto buenos como malos: plagas, guerras, conquistas, etc. Los chinos encontraron la relación entre lo que pasaba en el cielo y cómo esto se reflejaba en la tierra.

Las características de la energía no son las mismas en primavera que en otoño o en verano y en invierno, y cómo afectan a los seres humanos también es diferente, porque somos un todo interconectado, lo que pasa a nuestro alrededor nos afecta pues somos parte del entorno y este de nosotros.

Sus observaciones se pasaron de generación en generación y definieron un sistema numérico en el cual se contenían los principales efectos identificados. Gracias a este método, hoy en día los practicantes de Feng Shui podemos determinar en base al momento en que la vivienda se edificó; las características de la energía existentes en aquel momento y por ende el tipo de efectos-consecuencias que se verán reflejados en la tierra, es decir; los eventos y tipos de energía quedan contenidos en un sitio, afectando el estado de ánimo, la salud y el éxito de las personas que ahí se encuentren.

Hemos conocido historias ya sea de pisos o de negocios donde después de algún tiempo ¿sucede lo mismo? Los habitantes se mudan con frecuencia, la familia crece, la pareja se divorcia, o bien en un local comercial abren un negocio y luego se traspasa para abrir otro que en algún tiempo volverá a cerrarse, etc. Y nos llama la atención pero no vamos más allá para entender por qué estas «casualidades».

Pues bien, cada lugar tiene unas características las cuales en cuestión de tiempo y de la conexión única e individual con cada persona, darán lugar a determinado efecto.

De ahí la importancia de que conozcamos realmente nuestra propiedad es fundamental para que gestionemos nuestras expectativas de una forma realista. Utilizar feng shui como una herramienta de conocimiento nos aporta una visión extra sobre la calidad de vida que nos ofrece un lugar.

Generalmente el Feng Shui es mal entendido como una actividad relacionada con el orden la limpieza y la decoración, si bien uno de los principios básicos del feng shui es la belleza, no es el objetivo final ni la base de su estudio, al final siempre los gustos son variados y el por qué de ello, lo entendemos por medio de la interpretación de los cuatro pilares del destino de cada persona. Esta es otra herramienta que los practicantes de feng shui utilizamos para conocer a las personas y saber cuales son sus gustos y sus necesidades, ya que no para todos y para cualquier casa tener un salón naranja o de cualquier color especifico, resulta positivo.

Cuando nos referimos a los cuatro pilares –Ba Zi -, miramos una vez más atrás, en el momento en que una persona nació y analizamos cual era la situación energética a esa hora la cual impregna a la persona y le da sus características básicas, así como su estructura, dificultades, fortalezas, propensión a determinadas enfermedades, facultades, habilidades, etc.

En este sentido antes de comenzar un estudio de feng shui ya tenemos una idea importante sobre el momento que la persona esta atravesando y cuales son los elementos que requiere para sentirse equilibrado o con los que debe trabajar, pues ciertamente la finalidad del feng shui es beneficiar a las personas y no a las casas en si mismas.

Es muy aventurado y poco acertado generalizar objetos y colores sin antes estudiar el tipo de energía que existe en determinado sector, pues para que en una vivienda exista el equilibrio las energías yang que son aquellas que favorecen las actividades, la convivencia el ocio, y por supuesto la prosperidad; y las energías yin que se encargan de la parte humana, física y emocional de las personas, se encuentren más o menos en equilibrio, aunque ciertamente nunca pueden estar al 50-50% es importante tener un buen equilibrio entre ellas, de otra manera si es muy yin la gente tenderá a retraerse, aislarse etc., y si es muy yang las personas se alteran se ponen nerviosas y no encuentran la serenidad. Ambas en exceso, nos llevan a la perdida de la salud.

Ahora bien, ¿donde o cómo están estas energías en nuestra casa? Nuestra casa ¿cumple con los principios de distribución, posición de mobiliario, colores adecuados para nosotros?
Hacer un estudio de estos factores en los que pasamos día a día, puede ser el principio de una vida más sana y consciente; hacer determinados cambios, hace posible que manipulemos la energía a nuestro favor pero sobre todo que entendamos el por qué de ciertos acontecimientos que nos parecen inexplicables.

Hay ciertas cosas que son muy sencillas de corregir, otras que no los son tanto pero se puede mitigar su efecto, o elegir al habitante de la casa más adecuado para cada habitación por ejemplo; y ciertamente hay otras que no están dentro de nuestro alcance sobretodo cuando se trata del trafico o de la geografía, pero enterarnos de qué forma nos afecta, es mejor a que no saberlo ¿no crees? De esto es de lo que en realidad se trata el feng shui clásico, ¿lo sabías?

Como casi en todos los temas encontramos un mundo de información en internet que a veces nos puede confundir, sobre todo esto sucede con la practica del Ba Gua, la cual fue creada por el taiwanés Lin Yun a principios de los 80, se popularizó principalmente en América por su simplicidad y su fácil aplicación.

En el momento en el que Yun decide simplificar el feng shui clásico removiendo el uso de las direcciones, se pierde la conexión con la energía de la tierra, y se convierte en una combinación de teorías generales de feng shui con pensamiento positivo, el cual estaba muy en boga entonces junto con la meditación y la religión trascendental, y por ende se convierte en una industria basada la psicología y en el poder de la mente, con lo que el resultado -si es que lo había-, se desvanecía en cuanto este llamado ¨pensamiento positivo¨ perdía su fuerza. Al final de su vida Lin Yun reconoce que aquello era incorrecto.

Feng shui clásico utiliza la astrología para determinar los 4 pilares del destino, estructura del individuo, el plano energético de una construcción, formulas, cálculos etc. Se toma especial cuidado y atención con la lectura de la brújula –Luo Pan– pues estas direcciones cardinales son vitales para la verdadera aplicación del feng shui clásico.

Hoy en día gracias al trabajo de algunos grandes maestros, la practica intachable de esta técnica esta posicionando el feng shui clásico en occidente, donde ya hemos entendido que nada es tan sencillo ni existen recetas universales para nada.

Leonor Estrada
www.leonor-estrada.com