¿Danza Karana?

 

Fruto de años de experimentación y observación sobre lo que siento cuando danzo establecí las bases que conforman esta metodología para que el cuerpo comience a actuar a través de sus circuitos y centros energéticos dentro de unas estructuras, sobre unos principios determinados para así poder vivenciar el espíritu.

Os preguntaréis ¿cómo es esto posible?
Lo primero de todo es adquirir la posición correcta para no drenar energéticamente el cuerpo y estar alineados con nuestra estructura ósea; ésta, parte de los pies y discurre por ella viajando por las articulaciones. Algo menos de medio centímetro puede distorsionar el movimiento y la forma ya no será perfecta, erosionando en consecuencia tu cuerpo lo que, a la larga, puede acarrearte problemas físicos. La emoción se verá oscurecida por no recibir la sensación de levedad y de bienestar, y en la mente se habrá registrado una sensación de torpeza que interferirá en los próximos movimientos creando sus consabidas resistencias.

Desde que decidí dedicarme a la danza profesionalmente habré danzado más de 10.000 horas. En todo este tiempo me he dedicado a traducir todas las sensaciones que se producen cuando danzo. Al haber tenido la suerte de poder ejercer mi vocación al completo, he podido otorgarle toda mi atención a su estudio en el Ser humano.

Laban (1879-1958) arquitecto, bailarín y filósofo decía que había que vivir danzando en la vida o Nietzsche “un día no danzado es un día no vivido”. Pienso y siento lo mismo que ellos. Reuniendo estos dos pensamientos: hacer de la danza la vida o llevar tu vida a la danza. Lo que en síntesis sería que los movimientos cotidianos deben generar energía, agrandarte, estirarte entrar en estado de bienestar, lo mismo que ocurre cuando bailas. Nietzsche diría “El espíritu bailarín y ligero puede abrir el camino que conduce al superhombre por eso el arte de la danza con su levedad y ligereza puede elevar al hombre hacia lo alto. Es un arte ligero ascendente que se ha liberado de las determinaciones asfixiantes del espíritu de pesadez que impide al hombre ser libre.”

En todos estos años me he dedicado a descifrar para enseñar cómo se llega a este estado, y no se produce por el movimiento arbitrario, ni por la ejecución rigurosa y perfecta de una coreografía. Se experimenta cuando el movimiento se realiza desde una serie de principios naturales y fundamentales que parten desde el interior siendo por ello sanador. Trayendo a tu vida esa comprensión del cuerpo como un todo para bridarte una percepción universal de ELLA.

Esos principios son los que configuran, revitalizan, reestructuran, reenergetizan y te enseñan a moverte en la levedad, dando paso a esa danza cósmica interna que se traduce en bienestar y belleza. Al alcanzar ese estado te unes contigo y en la entrega a ese sentir te religas con el espíritu. Cada día miro más adentro y experimento cada vez más sensaciones en mis movimientos que me potencian, estimulan, inspiran, relajan, tonifican, abren mi percepción y me hacen evolucionar al sentirme mejor conmigo y con lo que me rodea.

La metodología karana consiste en poner al unísono en el movimiento estos principios: posición, respiración, polaridad (entendiéndola como las dos fuerzas masculina y femenina que crean todo en este universo del que formamos parte), la alineación de las estructuras óseas, la unión energética con el cielo y la tierra aplicada al gran abanico que constituye la Danza.

La danza karana no es una danza concreta sino es la danza universal donde la riqueza y el objetivo se halla en la diversidad de cada danza, realizada bajo estos principios, incrementado con la propia idiosincrasia y registros de cada una, originando una enseñanza multidisciplinar en una sola.

La articulada y femenina danza oriental donde todo el cuerpo es importante, el porte y fuerza del flamenco, las descaradas danzas gitanas, la geometría y gestualidad de la danza clásicas de la India, odissi y kathak, el divertido y estimulante Bollywood, el dominio del espacio del contemporáneo o el refinamiento y misticismo de la danza persa. Cada una aporta a nuestro cuerpo, emoción, mente y espíritu regalándole diferentes pinceladas.

Si nos dejamos llevar por lo que sentimos estaremos más cerca de nuestro Ser y lo que la Vida nos tiene reservado. El caso de la gran bailaora Carmen Amaya es un claro ejemplo. Tenía una lesión grave en los riñones; su urólogo nos cuenta que “vivió 30 años de propina” gracias a las toxinas que eliminaba con el baile, y que sus riñones no podían filtrar.

Por eso mi visión de la danza es holística, porque no se trata de coleccionar coreografías o solo ajustarme a una forma determinada limitándome en una danza concreta sino que disponemos de un Universo dancístico que te facilitará la Vida, si la realizas con conciencia.

La interiorización del movimiento va abriendo la percepción. Entramos en una meditación con una visión universal donde podremos sanar dolencias, reestructurar nuestro cuerpo, crear nuestra Vida más acorde a nosotros mismos en consecuencia del estado de bienestar que nos proporciona, y al elevar nuestra frecuencia y nuestros pensamientos, crear una benigna realidad. La posición y actitud en cómo nos movamos en nuestra vida va a percutir en nuestro estado de ánimo y por consiguiente veremos la vida del color en que nos movamos.

En Occidente nos falta el tiempo pero esto nos va a ir acercando a la búsqueda de lo que reúna una visión más universal y holística. en vez de aprender diferentes disciplinas aisladas.

Esta es mi visión de la Danza, nutriendo todos mis cuerpos, liberándolos de sus resistencias para entrar en contacto con mi Ser; a esto le llamo la Danza Karana.

Clara Bueno
ExJuez, Artista, creadora de Danza Karana
Maestra de Reiki y Shamra
www.clarabueno.com